Abigeatos e indignación de productores: Wesner rompió el silencio en La Nación y desconoció el incremento de los delitos

La dramática situación de inseguridad rural que atraviesan los productores ganaderos en la zona periurbana de Olavarría —frente al Barrio CECO I y la prolongación de la avenida Pellegrini hacia la zona del country— sumó un nuevo capítulo de indignación y desencuentro. Luego de que En Línea Noticias visibilizara de manera exclusiva en el lugar de los hechos el calvario de Francisco Franco, Lorenzo Esteberena y Jorge Gómez, quienes denunciaron pérdidas millonarias que superan los 40 millones de pesos, la matanza sistemática de hacienda y la decisión de retirarse de la producción, el impacto de la noticia escaló hasta la prensa nacional.

El diario La Nación se hizo eco de la gravedad del escenario expuesto por este portal y buscó la palabra oficial del Gobierno Municipal. Sin embargo, lejos de convocar a los vecinos damnificados o acercarse a los campos azotados por el cuatrerismo, el intendente Maximiliano Wesner eligió expresarse a través del medio porteño. La respuesta brindada por la intendencia generó un profundo malestar entre los productores locales, ya que desde el Ejecutivo se afirmó que, según los registros oficiales que manejan, no existe un incremento de este tipo de delitos en el partido.

En sus declaraciones vertidas al matutino porteño, la gestión municipal sostuvo: «Tenemos una mesa de trabajo permanente con representantes del sector rural, el Poder Judicial, con su fiscalía especializada en delitos rurales, y las autoridades de la Patrulla Rural. Es un espacio donde trabajamos de manera conjunta, analizamos las estadísticas, compartimos las preocupaciones del sector y abordamos aquellos casos que requieren especial atención. Por supuesto que cada hecho nos preocupa y nos ocupa. Desde el municipio trabajamos permanentemente junto a las fuerzas policiales, colaborando con recursos, equipamiento y distintas acciones de prevención en las zonas rurales».

En ese mismo descargo, desde la Comuna agregaron: «Entendemos la preocupación de los productores y estamos siempre a disposición para acompañar y colaborar en todo lo que sea necesario. Nos parece muy importante transmitir información precisa, sin minimizar ningún hecho, pero no generar una preocupación mayor a partir de cifras que no se corresponden con los registros que tenemos».

La postura oficial choca de frente con la cruda realidad que relataron los propios afectados en el territorio, donde se registran ataques a razón de al menos un hecho por mes, con incursiones de cuadrillas organizadas que rompen cientos de metros de alambre, faenan animales preñados a tiros y cientos de kilos de carne en plena noche con total impunidad. La utilización del argumento estadístico contrasta fuertemente con el desamparo expuesto por los ganaderos, quienes remarcaron que muchas veces la radicación de denuncias se vuelve un trámite burocrático e ineficaz ante la urgencia de reparar los destrozos en los predios.

El duro reclamo de los productores al intendente: «Acá los impuestos se pagan»

Frente a la distante respuesta oficial en un medio nacional, cobra aún más relevancia el enfático reclamo que los propios damnificados realizaron en el lugar de los hechos. La falta de contacto directo por parte del jefe comunal resulta incomprensible para los hombres de campo, quienes recordaron que al solicitar una reunión previa, Wesner no asistió y envió intermediarios.

En un testimonio tajante y cargado de indignación, uno de los productores exigió que sea el propio intendente quien dé la cara y se acerque a los campos a dar respuestas concretas:

«Nos gustaría también que por ahí el intendente nos cite él a nosotros para preguntar, porque acá los impuestos se pagan y tenemos nuestros gastos de cada chacra. De parte de él no hemos tenido ni una novedad ni se ha acercado en nada; no sé si él manejará algo el tema de seguridad».

Las palabras del productor ponen sobre la mesa el núcleo de la controversia: mientras la intendencia habla de estadísticas y mesas de trabajo institucionales a nivel nacional, los vecinos golpeados por el abigeato que sostienen la carga impositiva municipal se sienten completamente desatendidos en el territorio. Requieren soluciones urgentes como la colocación de cámaras de seguridad en intersecciones clave (como La Rioja y Pellegrini o Calle 2) e iluminación pública, e interpelan de manera directa si desde el Municipio existe una verdadera capacidad de gestión política e institucional para intervenir en la prevención de la inseguridad rural que hoy amenaza con liquidar la actividad ganadera periurbana.

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