Santiago Alem y los reclamos del campo: caminos rurales, impuestos y reglas de juego claras


Santiago Alem transita desde hace pocos días una nueva etapa en su recorrido dirigencial dentro del sector agropecuario. El olavarriense fue incorporado como protesorero de CARBAP y, durante su paso por CoNverSo, habló sobre los desafíos que enfrenta el campo y sobre las respuestas que espera de los distintos niveles del Estado.

Para Alem, las necesidades son diferentes según el ámbito, pero existe un punto común: la producción necesita previsibilidad para poder planificar e invertir.

En el plano local, ubicó a los caminos rurales entre las principales prioridades. No solo por la circulación de la producción, sino también por las condiciones de vida de quienes trabajan y viven en las zonas rurales.

“Es fundamental para el desarrollo tanto de las comunidades rurales como de la gente que estamos en el campo y como la producción en sí: la infraestructura”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que el mantenimiento de los caminos debe ser una política prioritaria para los municipios.

Sin caminos no hay campo”, resumió.

A esa agenda sumó la seguridad rural y destacó la importancia de la articulación entre las entidades del sector y los gobiernos municipales. Según planteó, son cuestiones que deben trabajarse de manera permanente y no solamente ante situaciones puntuales.

La presión tributaria y el debate provincial

Al analizar las demandas hacia la Provincia de Buenos Aires, Alem puso el foco en la presión tributaria y particularmente en el impuesto a los Ingresos Brutos.

Ingresos Brutos es complicado para la producción agropecuaria”, afirmó, aunque aclaró que se trata de una discusión que excede al campo y que requiere un análisis integral.

El dirigente evitó plantear soluciones simples y remarcó la necesidad de generar espacios de discusión donde puedan incorporarse diferentes miradas.

“Yo creo firmemente en el debate constructivo. Cuanto más ideas y realidades haya en una mesa debatiendo constructivamente, más rico va a ser el resultado”, sostuvo.

En ese punto introdujo otra de sus preocupaciones: el lugar que ocupa el interior bonaerense en las discusiones políticas.

Los partidos del interior tardan en llegar al debate”, señaló, al considerar que las realidades productivas de los distritos alejados del conurbano necesitan mayor presencia en las decisiones provinciales.

Para Alem, el desafío no es solamente incorporar representantes del interior, sino lograr que las problemáticas y oportunidades de esas regiones formen parte de la agenda de discusión.

Qué espera del Gobierno nacional

A nivel nacional, el dirigente ubicó entre las principales responsabilidades la apertura y ampliación de mercados para los productos argentinos.

“Hay mucha más responsabilidad en la apertura de los mercados, en ir a otros países y seguir ofreciendo nuestro producto”, sostuvo al referirse a la carne argentina.

Pero además planteó la necesidad de avanzar en políticas públicas productivistas, destinadas a generar incentivos para aumentar la producción y mejorar la eficiencia.

No hay políticas productivistas que incentiven a producir, que premien al que mejor produce y es más eficiente”, consideró.

Según explicó, una mayor producción no beneficia únicamente al productor. El incremento de la actividad genera más valor y termina derramando sobre el conjunto de la economía.

“Para cualquiera que esté sentado en su casa, tener un productor agropecuario más eficiente es ganar porque hay más valor dando vuelta”, afirmó.

Reglas claras para una actividad de largo plazo

La previsibilidad aparece como una de las principales preocupaciones planteadas por Alem. La ganadería, explicó, requiere decisiones que no pueden medirse en el corto plazo.

El productor debe convivir además con factores que no controla, como el clima y los precios. Por eso, consideró que las reglas de juego deberían aportar estabilidad en lugar de sumar incertidumbre.

Es importante tener reglas de juego claras en una producción tan a largo plazo”, sostuvo.

En ese sentido, volvió sobre una idea que atravesó buena parte de la conversación: la necesidad de que las decisiones políticas no terminen condicionando negativamente la capacidad productiva.

“Cuando la ideología impacta en la producción agropecuaria, algo estamos haciendo mal”, afirmó.

“Que nos usen como herramientas”

Desde su nuevo lugar en CARBAP, Alem también planteó cuál debería ser el vínculo entre las entidades rurales y los gobiernos.

“No pedimos solamente que nos escuchen. Pedimos que nos convoquen”, resumió al explicar que las organizaciones reúnen productores y dirigentes con experiencia concreta sobre las distintas realidades del sector.

En ese sentido, sostuvo que las entidades pueden aportar conocimiento y propuestas tanto en el ámbito municipal como provincial y nacional.

Que nos usen como herramientas”, pidió.

Para Alem, el trabajo de las organizaciones rurales muchas veces resulta difícil de medir porque buena parte de sus gestiones no se traducen en resultados visibles para la sociedad.

Sin embargo, defendió ese rol como un trabajo cotidiano de representación y debate que busca incidir en las decisiones que afectan al sector.

Con 30 años y una nueva responsabilidad dentro de CARBAP, Alem se propone profundizar ese camino. Su desafío, según planteó en CoNverSo, será combinar la actividad privada y el trabajo en el campo con una participación dirigencial que busca llevar las demandas del interior productivo a las mesas donde se toman decisiones.

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