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«Uno participa de las elecciones y los que son elegidos tendrían que responder a la voluntad popular”

El momento de la votación de las hermanas que residen en el Monasterio de la Madre de Cristo.


Una imagen se repite elección tras elección en la Escuela Media 4 de Hinojo. Poco después de las 8 de la mañana, las hermanas que residen en el Monasterio de la Madre de Cristo, se acercan a votar.

Comúnmente, las conocemos como las monjas trapenses, algunas de las cuales han obedecido al voto del silencio, con lo cual se las llama monjas de clausura.

Si bien las congregados a la Iglesia Católica Apostólica Romana no están exceptuados para ir a votar; como sucede con el resto de la población, superando los 70 años, se puede evitar el trámite eleccionario.

A las Hermanas, nada las frena: ni ser mayores de 70, ni ser extranjeras. Cada dos años se hacen presentes y emiten su voto, como todos los ciudadanos comprometidos.

En un testimonio recogido por Claudia Bilbao esta mañana en Pueblo Nuevo, una Hermana contó que estaba acompañando a otra congregada que deseaba votar: la Hermana Cecilia es española, nacionalizada y tiene 85 años. Aún así, decidió votar.

La entrevistada ya había sufragado, como decíamos, bien temprano en la Media 4 de Hinojo: “Es una fiesta cívica como dicen. Uno participa de las elecciones y los que son elegidos tendrían que responder a la voluntad popular”.

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