CoNverSo / Cacho Campagnale y sus hijos odontólogos: “Me veo superado por ellos, es mi gran satisfacción”


A los 80 años, Cacho Campagnale sigue atendiendo pacientes, se capacita y comparte el consultorio con sus hijos Rodrigo y Ramiro, también odontólogos. Lleva 56 años en la profesión y, cuando habla de ellos, reconoce que lo superaron en pasión por el trabajo.

“Me veo superado por ellos, es mi gran satisfacción”, contó en una entrevista con Fabricio Lucio en CoNverSo, el ciclo de En Línea Noticias que cuenta con la dirección general de Jorge Alberto Scotton.

La escena cotidiana de trabajar junto a sus hijos tiene para Campagnale un valor que va más allá de compartir una profesión. En la clínica de Moreno y Bolívar, en Olavarría, cada uno desarrolla su actividad, pero también hay lugar para las consultas entre colegas y el intercambio de experiencias. Él mismo contó que, cuando está trabajando en un caso, a veces llama a Rodrigo para pedirle una opinión; después retoma su tarea.

La decisión de sus hijos de estudiar Odontología, aseguró, nació de ellos y no de una presión familiar. Sin embargo, cree que haberlo visto disfrutar de su trabajo pudo haber influido. Cuando Fabricio le preguntó si encontraba en ellos la misma pasión que lo acompañó durante décadas, Campagnale fue más allá: “Me veo superado por ellos”. Y enseguida explicó que verlos superiores a él es una de sus mayores satisfacciones.

“Eso es impagable”, dijo también al referirse a la posibilidad de tenerlos a su lado en la clínica. Una frase que sintetiza el lugar que ocupa hoy la profesión en su vida: no solo es el trabajo al que dedicó más de medio siglo, sino también un espacio de encuentro con sus hijos.

Una elección que empezó casi por casualidad

La relación de Campagnale con la odontología no comenzó como una vocación definida. Cuando le preguntaron por qué había elegido la carrera, respondió entre risas: “Por accidente”.

En aquel momento vivía en La Plata, jugaba al fútbol y cursaba el secundario. Un compañero le propuso hacer juntos el curso de ingreso a Odontología para adelantarse un año. Campagnale aceptó la idea, aprobó y comenzó la carrera mientras sostenía una rutina exigente: estudiaba por la mañana, entrenaba por la tarde y asistía al curso por la noche.

El entusiasmo por la profesión tampoco apareció de inmediato. Durante los primeros años predominaban los contenidos teóricos. Fue cuando empezó a trabajar con pacientes, hacia el final de la carrera, que descubrió cuánto le gustaba esa actividad.

“Me enamoré mucho de la odontología”, recordó. Después de recibirse, comenzó a profundizar su formación y a realizar cursos y jornadas. Con el tiempo, aquella elección casual se convirtió en una profesión a la que le dedicó buena parte de su vida.

Dejar el fútbol y construir una trayectoria en Olavarría

Campagnale llegó a Olavarría a través del fútbol. Había jugado profesionalmente en Gimnasia y Esgrima La Plata y en Tigre, y luego volvió a Gimnasia. Aunque consideraba que todavía podía jugar seis o siete años más, decidió dejar el fútbol profesional para concentrarse en la odontología.

Las concentraciones y los partidos le dificultaban ejercer con regularidad. Por eso, antes de radicarse definitivamente en la ciudad, repartía sus días entre La Plata, Azul y Olavarría: atendía pacientes en distintos lugares y viajaba para jugar.

Finalmente, en enero de 1973 se instaló en Olavarría. Recordó que el fútbol lo ayudó a darse a conocer y que su llegada tuvo repercusión en El Popular, que le dedicó una página. A partir de allí fue desarrollando su actividad profesional hasta abrir una primera clínica en la calle España.

Con los años, el consultorio creció y dio paso a la clínica actual, en Moreno y Bolívar. A su trabajo se sumaron sus hijos Rodrigo y Ramiro, y también Lucas Baraldi, su yerno, que es odontólogo. Lo que empezó como una actividad individual se convirtió en un espacio profesional compartido por la familia.

A los 80 años, sigue estudiando y trabajando

Campagnale ya no cumple las jornadas de ocho o diez horas que hacía antes. Actualmente trabaja alrededor de cuatro o cinco horas por día, a un ritmo más tranquilo, pero continúa capacitándose. Contó que en los últimos años realiza aproximadamente dos cursos por año para mantenerse actualizado.

Al describir su manera de ejercer la odontología, la vinculó con una actitud que también lo acompañó durante su carrera deportiva: “Le puse garra, estudié muchísimo”, afirmó. Hoy combina los conocimientos acumulados en 56 años de profesión con la incorporación de nuevas técnicas y herramientas.

Cuando le preguntaron cuál era su mejor momento en la odontología, no eligió un episodio de sus comienzos ni una etapa de mayor actividad. Eligió el presente.

“Hoy me siento pleno”, respondió.

A sus 80 años, Campagnale sigue encontrando en el consultorio una parte importante de su vida. También disfruta del tenis, de sus nietos y de la familia. Pero trabajar junto a sus hijos ocupa un lugar especial: después de décadas construyendo su propia trayectoria, ve en ellos una pasión que, según sus palabras, incluso supera la suya.

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