Confirman la prisión preventiva de dos hermanos acusados de vender cocaína en el barrio Isaura
La Cámara de Apelación de Azul rechazó los planteos de la defensa y ratificó que la investigación reúne elementos suficientes para sostener, en esta etapa del proceso, que ambos comercializaban estupefacientes en Olavarría.
La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal del Departamento Judicial Azul confirmó la prisión preventiva de Hugo Ezequiel Rocha y Lucas Maximiliano Rocha, dos hermanos acusados de comercializar cocaína en Olavarría.

El Tribunal rechazó el recurso presentado por la defensa y entendió que la investigación desarrollada durante varios meses reúne pruebas suficientes para sostener, con el grado de probabilidad exigido en esta instancia, la imputación por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La resolución fue dictada por los jueces Carlos Paulino Pagliere, Damián Pedro Cini y Gustavo Agustín Echevarría, quienes confirmaron el fallo del Juzgado de Garantías N° 2 de Olavarría que había convertido en prisión preventiva las detenciones de ambos imputados.
Una denuncia anónima y ocho meses de investigación
La investigación comenzó el 30 de septiembre de 2025, cuando una persona se presentó de manera anónima ante la Unidad Funcional de Instrucción N° 19 de Olavarría para denunciar que varias personas comercializaban cocaína en la ciudad. Entre ellas mencionó a un hombre conocido como «Cequi», a quien ubicó en el barrio Isaura, indicando que realizaba ventas desde su domicilio y también mediante la modalidad de delivery.
A partir de esa información, personal de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas inició una extensa pesquisa. Primero logró identificar a los sospechosos y luego desarrolló tareas de inteligencia, vigilancias y seguimientos durante varios meses. Los investigadores afirmaron haber observado un constante movimiento de personas que permanecían pocos minutos en los domicilios investigados, además de maniobras compatibles con intercambios de droga en distintos puntos de la ciudad.
Durante la investigación también surgió la posible participación de Lucas Maximiliano Rocha, hermano de Hugo, a partir de los movimientos detectados entre ambos domicilios y de las tareas de observación realizadas por los efectivos policiales.
Los allanamientos
La pesquisa desembocó el 20 de mayo de 2026 en allanamientos simultáneos realizados en dos viviendas de Olavarría: una ubicada en Rivadavia 7070, donde reside Lucas Rocha, y otra en Moreno 7045, domicilio de Hugo Rocha.
En la casa de Lucas los investigadores secuestraron 20,7 gramos de cocaína, una balanza de precisión con restos de droga, recortes de nylon, bicarbonato de sodio, seis teléfonos celulares, una notebook, una máquina de contar billetes, 3.618.050 pesos y 8.518 dólares.
En tanto, en el domicilio de Hugo fueron hallados un gramo de cocaína, una balanza con vestigios de la sustancia y dinero en efectivo: 122.000 pesos y 1.200 dólares.
Qué planteó la defensa
El abogado defensor solicitó revocar la prisión preventiva al sostener que no estaba acreditado que la droga tuviera como destino la comercialización. Argumentó que el contenido de los teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos aún no había sido analizado y que la prueba reunida sólo permitía hablar, en el mejor de los casos, de una tenencia simple de estupefacientes.
Respecto de Hugo Rocha, además, afirmó que la cantidad de cocaína secuestrada y la presencia de un billete enrollado y una cuchara con vestigios eran compatibles con el consumo personal. También cuestionó que la investigación se hubiera originado a partir de una denuncia anónima y sugirió que uno de los policías intervinientes mantenía una antigua enemistad con el imputado.
La respuesta de la Cámara
Los jueces descartaron todos esos argumentos.
En primer lugar señalaron que no era necesario esperar el resultado del análisis de los teléfonos y demás dispositivos electrónicos para resolver la situación procesal de los imputados, porque la prueba ya incorporada permitía sostener la acusación con el estándar exigido para dictar una prisión preventiva.
También consideraron que la finalidad de comercialización surgía de la valoración conjunta de toda la evidencia reunida: la droga secuestrada, las balanzas de precisión, el dinero encontrado, los elementos utilizados para el fraccionamiento, los movimientos detectados durante las vigilancias y las maniobras de «pase de manos» observadas por los investigadores durante los seguimientos.
Sobre Hugo Rocha, la Cámara afirmó que el hecho de que pudiera ser consumidor no excluye la posibilidad de que también comercializara estupefacientes, especialmente teniendo en cuenta el resto de los elementos secuestrados y las observaciones realizadas durante la investigación.
Asimismo, los magistrados rechazaron la hipótesis defensiva de que la pesquisa hubiera estado motivada por una enemistad personal entre uno de los policías y Hugo Rocha. Señalaron que no existía ninguna prueba que respaldara esa afirmación y destacaron que en la investigación participaron numerosos efectivos policiales, por lo que la actuación no dependió exclusivamente del funcionario cuestionado.
Riesgo procesal
Aunque la defensa no había cuestionado ese aspecto, la Cámara analizó también la existencia de riesgos procesales y concluyó que la gravedad del delito imputado y la pena prevista para la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización justifican mantener la prisión preventiva, al considerar que existe riesgo de fuga.
Por unanimidad, los camaristas resolvieron rechazar la apelación y confirmar la prisión preventiva de Hugo Ezequiel Rocha y Lucas Maximiliano Rocha como probables autores del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, mientras la investigación continúa su curso.
