Menos obras, menos actividad: de 250 a 120 baños instalados en Olavarría


La actividad de una empresa dedicada al alquiler y mantenimiento de baños químicos puede convertirse, sin proponérselo, en un particular indicador de lo que sucede con la construcción.

En el caso de José Covatti, el dato es concreto: hace aproximadamente un año y medio tenía un promedio de 250 baños químicos instalados en obras de Olavarría y actualmente esa cifra se redujo a unos 120.

Covatti contó su experiencia durante su participación en CoNverSo, donde repasó la historia de su empresa, sus más de tres décadas de actividad y los cambios que atravesó el sector. Y fue contundente al describir el escenario actual: “Ha bajado un 80 o 90%, lamentable”, señaló al referirse a la actividad que observa desde su negocio.

Para el empresario de Loma Negra, la cantidad de baños requeridos en las obras funciona como un indicador de la intensidad de la construcción. No se trata solamente de grandes emprendimientos industriales: son las obras cotidianas, los obradores y la actividad que se genera alrededor de ellas las que terminan teniendo impacto sobre su empresa.

“Yo siempre tenía 250 en obra, que es lo que uno palpa, lo que uno ve: la economía y la grandeza de un país, la obra. La obra de calle, la obra común”, explicó.

Hoy, esa realidad es diferente. Covatti cuenta con alrededor de 120 baños instalados en obras, mientras que buena parte de su capacidad permanece disponible. La empresa tiene una flota cercana a los 500 baños químicos operativos, aunque explicó que otros equipos se encuentran fuera de servicio debido al desgaste producido por los años y las condiciones en las que son utilizados.

La obra pública como motor

En ese escenario, Covatti pone el foco en la obra pública, no solamente por la cantidad de baños que puede demandar directamente, sino por el movimiento que genera alrededor.

Según explicó, una ruta o una obra pública puntual no necesariamente requiere una gran cantidad de baños. Sin embargo, considera que ese tipo de actividad funciona como un disparador para otros trabajos, obradores y servicios que terminan generando demanda.

“Yo he escuchado a varios colegas. El entorno de la obra pública mueve muchísimo. Tiene muchos disparadores que hacen que pidan más baños en otras obras, en otras áreas, obradores, etcétera”, señaló.

Por eso, cuando mira hacia los próximos meses, su perspectiva no es optimista.

Ante la consulta sobre qué le dice su experiencia respecto del futuro, fue directo: “Sigue para abajo”.

Y agregó: “Yo creo que va a seguir igual, si no se levanta la obra pública”.

Los parques eólicos, un sostén para la empresa

En medio de la caída de la construcción tradicional, hubo una actividad que durante los últimos años permitió sostener parte de la demanda: los parques eólicos.

Covatti explicó que su empresa lleva aproximadamente dos años y medio trabajando con los cuatro parques eólicos y que esos emprendimientos representaron un respaldo importante para su actividad.

“Los parques eólicos son los que nos salvaron”, resumió.

Los primeros proyectos ya finalizaron, mientras que actualmente la empresa continúa trabajando en uno de ellos, con una proyección que, según explicó, se extiende hasta fin de año o incluso un poco más.

El problema aparece al mirar más allá de esa fecha.

“Cuando se termine eso no sabemos si no levanta la construcción”, planteó.

Reinventarse para sostener la empresa

Frente a un mercado que perdió volumen, Covatti contó que la empresa comenzó a incorporar nuevas actividades. Entre ellas, el alquiler de garitas de vigilancia, mientras que en paralelo la familia avanzó con otros emprendimientos vinculados a la construcción y la inversión inmobiliaria.

También mencionó la compra y puesta en valor de casas antiguas para luego venderlas y la explotación de cabañas en Claromecó.

La estrategia, sin embargo, mantiene un eje central: los baños químicos.

“Siempre con el eje en los baños”, aclaró.

Es que, pese a la reducción de la actividad, Covatti destaca que conserva una cartera de clientes estable y que buena parte de quienes continúan contratando sus servicios mantienen una relación de años con la empresa.

Un negocio que también sintió la crisis

La caída de la construcción no es el único efecto que observa. Covatti también señaló que los eventos comenzaron a reducir la cantidad de baños contratados.

Según relató, un evento que anteriormente podía requerir unos 50 baños hoy puede solicitar alrededor de 20. La razón, sostuvo, no está necesariamente vinculada al precio del servicio, sino a una cuestión económica general que obliga a reducir costos.

En ese sentido, el empresario también cuestionó la competencia basada exclusivamente en precios y sostuvo que muchas veces el cliente termina priorizando cuánto paga sin considerar aspectos como la documentación, las certificaciones, los seguros del personal y las condiciones sanitarias del servicio.

“50 pesos menos significa quedarte sin trabajo”, graficó.

Una mirada construida durante más de tres décadas

Covatti comenzó su actividad empresarial en 1989, después de haber trabajado junto a su padre y de haberse formado como maestro mayor de obras. Durante años fue contratista de la fábrica de Loma Negra, hasta que en 2008 decidió abandonar esa actividad y concentrarse en los baños químicos.

La empresa llegó a tener alrededor de 50 empleados durante su etapa como contratista. Hoy funciona con una estructura mucho más pequeña y familiar.

Esa experiencia le permite mirar la situación actual desde un lugar particular: el de alguien que atravesó varias crisis económicas y que ahora observa la actividad desde un negocio directamente vinculado con la construcción.

La diferencia, según explicó, es que esta vez enfrenta el escenario sin el nivel de endeudamiento que tenía durante otras crisis.

“Estos últimos años no tengo deuda. No tenemos deuda y eso es un beneficio”, señaló.

Pero también reconoce que los ingresos son menores y que el contexto obliga a administrar con cautela.

Por eso, aquel número que parece tan específico —250 baños que se transformaron en 120— termina funcionando como algo más que una estadística interna de una empresa de Loma Negra. Para Covatti, es la señal cotidiana de cuánto movimiento tiene una parte de la economía local.

Y hoy, ese termómetro marca menos actividad.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!