Otra denuncia contra un sanatorio donde derivan pacientes de IOMA y PAMI de Olavarría

Los trasladan para realizar practicas médicas que no se efectuan.

Juan Pedernera dialogó con En Línea Noticias este jueves para relatar las graves irregularidades que le tocó atravesar junto a su padre de 72 años, afiliado a PAMI, luego de ser derivado desde Olavarría hacia el sanatorio Urquiza de Quilmes para la realización de una biopsia renal. El paciente permaneció internado durante 10 días sin que le efectuasen la práctica ni le brindasen la atención médica requerida, lo que derivó en que la familia decidiera firmar el alta voluntaria para trasladarlo por sus propios medios de regreso a su ciudad.

El caso guarda una preocupante similitud con lo sucedido semanas atrás con Franco Bolognani, el olavarriense que fue derivado al mismo establecimiento a través de IOMA y que terminó falleciendo allí, hecho cuyo testimonio fue brindado públicamente por su madre, Daniela Castro.

Según explicó Pedernera, la derivación de su padre surgió a partir de una internación inicial en el centro de salud local debido a un cuadro de cólico renal y complicaciones derivadas de su función renal y diabetes: “la doctora de cabecera lo mandó al hospital. Le estaban haciendo diálisis pero no podían bajar los niveles. No se sabía qué le estaba perjudicando los riñones y para saber tenían que hacerle una biopsia. Nos dijeron que acá en Olavarría no se hacía porque no había para hacerlo en el hospital ni en ninguna clínica”.

A partir de allí se gestionó el traslado por intermedio de PAMI. “Llegó un viernes a la mañana al sanatorio Urquiza de Quilmes. La verdad que el sanatorio ese es impresentable, la mugre que había, vos no te podés imaginar lo que es eso ahí adentro”, denunció el entrevistado.

Asimismo, detalló las paupérrimas condiciones edilicias y la falta de comodidad para los acompañantes: “yo estuve 10 días ahí durmiendo sentado en una silla. Tuve que alquilar una vez un hotel para poderme bañar y asearme porque ahí ni agua caliente había”.

Durante la permanencia en el lugar, la intervención diagnóstica fue pospuesta en repetidas oportunidades. “Primero decían que una biopsia no era necesaria. Hablé con el médico porque esto no podía seguir así, a mi papá no le estaban haciendo nada. Me dijo que iba a hablar con la directiva, después salió que le iban a hacer la biopsia un lunes, pero no se la hicieron. Volví a hablar y me dijo: ‘el miércoles se la van a hacer, lo que pasa es que yo no puedo apurar nada porque «los cogotudos» de arriba son los que mandan’”, relató Pedernera sobre la respuesta médica recibida.

La inacción profesional generó la indignación familiar ante el deterioro del estado de salud del jubilado: “les dije que era una vergüenza cómo lo tenían, hacen lo que quieren con la gente. Dijeron que no era necesaria la biopsia porque los riñones estaban funcionando bien, pero les dije: ‘¿cómo saben si están funcionando bien si no lo han revisado? Desde que vino, dos veces le han hecho análisis de sangre y no le han hecho más nada, ni suero ni medicación’”.

Ante la falta de respuestas clínicas y el temor por la integridad física del paciente, la familia tomó la decisión de retirarlo de la institución: “yo me tuve que volver el sábado porque trabajo por mi cuenta y fue mi hermano más chico con una de mis hermanas y lo retiraron. Firmaron un alta voluntaria y se lo trajeron ellos mismos en auto porque lo tuvieron 10 días ahí y no le hicieron la biopsia ni ningún estudio”.

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