Sergio Faifman en los 100 años de Loma Negra: «No es un festejo del pasado, sino también un compromiso con el futuro»

Intervino en la entrevista por En Línea Noticias: Jorge Scotton
En el marco de las celebraciones por el centenario de Loma Negra, el CEO de la compañía, Sergio Faifman, analizó el presente de la principal cementera del país, la llegada de sus nuevos accionistas, la dinámica de la obra pública y privada, y el estado de la concesión ferroviaria Ferrosur Roca.
Al referirse al hito histórico que atraviesa la firma nacida en Olavarría, el ejecutivo remarcó el valor del camino recorrido y la huella en la infraestructura nacional. «Para nosotros estos 100 años no son un festejo del pasado, sino también un compromiso con el futuro. Es adoptar todo lo que hemos hecho en el pasado bien para poder seguir creciendo y contribuyendo al desarrollo de Olavarría, la provincia y el país». En esa línea, enfatizó la dimensión de la marca en el desarrollo argentino: «Cuando uno mira Argentina, más de la mitad de todo lo que está construido está hecho con cemento de Loma».
El nuevo grupo accionista y el equipo de gestión
Tras el cambio en la composición accionaria —con el ingreso del grupo liderado por Marcelo Mindlin junto a los fondos Moneda y RED Capital—, Faifman confirmó la continuidad de la línea directiva y la estabilidad operativa de la empresa.
«Desde el punto de vista operacional y de management no ha cambiado nada; los accionistas han ratificado todo el management actual de Loma Negra». Asimismo, resaltó la solidez que aporta la nueva estructura corporativa: «Lo que sí creo que cambia es tener accionistas pensando en el largo plazo, sin una necesidad financiera de corto plazo y con una posición financiera muy, muy sólida, que nos da tranquilidad en cuanto a requerimientos futuros de inversiones y proyección».
En el ámbito personal, Faifman confirmó que la nueva administración ratificó su continuidad al frente de la compañía.
Nivel de actividad, L’Amalí y la inversión en envasado
Respecto a la capacidad productiva de Loma Negra, el CEO explicó que la industria opera actualmente al 50% de sus posibilidades instaladas, lo que reorienta el destino de los desembolsos. «No estamos pensando en el corto plazo en inversiones de crecimiento de capacidad, sí en lo que tiene que ver con eficiencia energética, tecnológica, temas de medio ambiente y seguir haciendo cada vez una empresa más sostenible».
Sobre la segunda línea de la planta L’Amalí, inaugurada en 2021, valoró sus estándares internacionales: «Es una fábrica que está operando muy bien, con indicadores y benchmarks a nivel mundial. Es la fábrica más moderna de Sudamérica y una de las más grandes».
A su vez, explicó la razón técnica e histórica por la cual se detienen los hornos en la época invernal: «En Argentina, en general en invierno, las fábricas de cemento paran porque el costo del combustible y de la energía eléctrica es muy caro; se aprovecha a marchar en verano para hacer stock y en invierno se hace la reparación mayor. Sin embargo, se han hecho inversiones para poder marchar en invierno con petcoke y combustibles alternativos si el mercado lo requiere. El horno está listo para funcionar y los dos hornos de L’Amalí están arrancando en breve».
En relación con las adecuaciones de producto, recordó la reconversión concretada en las plantas: «Hemos invertido más de 60 millones de dólares en todas nuestras fábricas para poder pasar toda nuestra producción de bolsas de 50 kilos a bolsas de 25 kilos. Hoy todo el cemento que se despacha en Argentina es en bolsas de 25 kilos».

Infraestructura, demanda y el valor de Olavarría
Al examinar la dinámica de la demanda, Faifman puntualizó que la interrupción de obras nacionales no paraliza de manera absoluta el consumo de insumos básicos. «Estamos viendo que hay mucha obra que la está haciendo la provincia, los municipios o un privado. Para nosotros lo importante es que esas obras de infraestructura se hagan para el desarrollo de Argentina; si la hace la nación, la provincia o un privado no tiene ese impacto. Sí falta una macro que permita hacer esas inversiones de largo plazo, pero estamos cotizando muchas obras y licitaciones presentadas en el RIGI que van a demandar mucho cemento y hormigón».
En materia habitacional, señaló el déficit de herramientas de financiamiento: «Argentina tiene un déficit habitacional muy grande y el consumo per cápita de cemento es muy bajo comparado con cualquier país de la región, con lo cual el potencial de crecimiento es muy bueno. El costo de construcción es totalmente razonable, pero lo que todavía está faltando es toda la parte de crédito hipotecario y mercado financiero. Argentina está acostumbrada a que uno va y compra cash una casa, algo que en el mundo ya no existe».
Consultado sobre la importancia estratégica del partido de Olavarría, ponderó su posición logística por sobre la calidad geológica del recurso: «Olavarría tiene reservas de canteras cerca del principal mercado, que es Buenos Aires. En el cemento el flete tiene un impacto muy grande, con lo cual estar cerca representa una ventaja importante respecto de otras canteras que podrían estar más lejos. Además, la ampliación de L’Amalí tiene tecnología y costos operativos mucho mejores que otras fábricas».
Relaciones laborales y la situación de Ferrosur Roca
En el plano laboral, Faifman descartó medidas de ajuste de personal a pesar de la desaceleración del mercado. «A pesar de la coyuntura en cuanto a nivel de actividad, Loma Negra no ha hecho ni planes de retiro ni desvinculaciones de gente. Seguimos apostando a la gente porque creemos que el verdadero diferencial que tiene Loma, y lo que la hizo grande, es claramente su gente».
Finalmente, el CEO abordó el panorama de Ferrosur Roca, cuya concesión viene funcionando a través de prórrogas temporales por parte del Estado nacional. «Para nosotros Ferrosur es un activo muy valorado, queremos seguir operando el ferrocarril y vamos a participar cuando se haga la licitación. Es una licitación que se viene postergando, pero sería muy importante tener previsibilidad. Hay muchos proyectos de inversión y repago que requieren cuatro o cinco años, y no se pueden hacer si no sabés si en un año tenés la concesión».