Pádel: los beneficios de un deporte en auge y las lesiones que se pueden prevenir

El crecimiento de la práctica del pádel también se refleja en los consultorios de kinesiología, donde aumentan las consultas por dolores y lesiones vinculados con la falta de preparación física, la técnica inadecuada y la sobrecarga. Desde el Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires (CoKiBA) destacan los beneficios de esta actividad, pero advierten sobre la importancia de incorporar cuidados para disfrutarla sin poner en riesgo la salud.
El pádel experimentó un fuerte crecimiento en Argentina durante los últimos años. A las canchas existentes se sumaron nuevos espacios de juego y cada vez más personas encontraron en este deporte una alternativa para mantenerse activas, combinar ejercicio y recreación y compartir tiempo con amigos.
Sin embargo, la incorporación a la actividad sin una preparación previa puede favorecer la aparición de distintas lesiones, especialmente en quienes llevaban una vida sedentaria o retoman el ejercicio después de mucho tiempo.
Cuáles son las lesiones más frecuentes
Alejandro Greco, licenciado en Kinesiología y Fisiatría egresado de la Universidad de Buenos Aires y actual tesorero del CoKiBA, explicó que una de las afecciones más habituales es la epicondilitis, conocida popularmente como codo de tenista.
“La más conocida es la epicondilitis, el famoso codo de tenista, que en el pádel es muy común. También vemos lesiones de hombro por gestos repetidos por encima de la cabeza, esguinces de tobillo, desgarros de gemelo, sobrecargas lumbares y molestias en rodillas”, detalló el especialista.
Entre los factores que pueden desencadenar estas molestias mencionó la falta de preparación física, una técnica incorrecta, el exceso de partidos sin descanso suficiente y el uso de equipamiento inadecuado.
Greco señaló que en los consultorios reciben pacientes de distintas edades que comenzaron a jugar en los últimos años. Muchos habían sido sedentarios y encontraron en el pádel una manera entretenida de incorporar movimiento a su rutina, aunque sin considerar la necesidad de una adaptación física progresiva.
Los beneficios físicos y sociales del pádel
Más allá de los riesgos asociados con una práctica inadecuada, el especialista destacó que el pádel ofrece beneficios para la salud. Los desplazamientos cortos, las frenadas y los cambios constantes de dirección estimulan la coordinación, el equilibrio, la propiocepción y la fuerza del tren inferior. Los movimientos durante el juego también demandan movilidad y estabilidad de hombros y columna.
Estos estímulos pueden resultar especialmente valiosos para adultos mayores y personas que retoman la actividad física después de un período de sedentarismo, siempre que la práctica se adapte a sus condiciones y capacidades.
El ejercicio también puede contribuir a reducir el estrés. En el caso del pádel, a ese beneficio se suma el componente social: el encuentro con amigos y el carácter recreativo de los partidos ayudan a sostener la actividad en el tiempo.
Para Greco, esa combinación es uno de los principales atractivos de la disciplina, ya que muchas personas encuentran en el partido semanal un espacio de desconexión y encuentro que favorece la continuidad del ejercicio.
Qué tener en cuenta para evitar lesiones
El kinesiólogo, quien representó al CoKiBA en el Consejo Federal de Kinesiología (COFEKI) y en el Congreso de la Asociación de Kinesiología del Deporte, compartió una serie de recomendaciones para quienes practican o desean comenzar a jugar al pádel.
Antes de empezar, aconsejó realizar una evaluación médica a las personas de 40 años o más, especialmente si presentan factores de riesgo o no realizan actividad física habitualmente.
También remarcó la importancia de realizar una entrada en calor antes de cada partido, con ejercicios de movilidad articular y muscular, en lugar de comenzar directamente con el juego.
El equipamiento es otro aspecto importante. Greco recomendó utilizar zapatillas específicas para pádel y una paleta adecuada, además de complementar los partidos con ejercicios de fuerza y estabilidad que trabajen las piernas, la zona media, los hombros y los antebrazos.
Por último, hizo hincapié en no minimizar las molestias que aparecen durante o después de la actividad. Ante un dolor persistente, la consulta profesional permite evaluar su origen y comenzar el tratamiento oportunamente.
“Muchas lesiones se resuelven rápido si se tratan temprano”, concluyó el especialista.
El desafío, entonces, no es dejar de jugar, sino hacerlo de manera progresiva, con una preparación adecuada y respetando los tiempos de recuperación. Así, el pádel puede convertirse en una herramienta para mejorar la condición física, reducir el sedentarismo y sostener hábitos saludables.