La NASA advierte que El Niño podría ser más intenso que el de 1997-1998
Un análisis de la NASA advierte que El Niño podría alcanzar una intensidad superior a la registrada en 1997-1998, uno de los episodios más fuertes documentados, a partir de las anomalías detectadas en la altura de la superficie del océano Pacífico. La evolución del fenómeno mantiene en alerta a los organismos meteorológicos por sus posibles consecuencias sobre las lluvias, las sequías y las inundaciones en distintas partes del mundo.

El informe del NASA Earth Observatory se basa en 35 años de observaciones satelitales que permiten medir las variaciones del nivel del mar, un indicador de la acumulación de calor en el océano. Según Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, los datos actuales presentan similitudes con el episodio de fines de los años noventa y sugieren que el fenómeno podría ser incluso más intenso.
La comparación también contempla el evento de 2015-2016, que tuvo una distribución diferente de las aguas cálidas y provocó impactos climáticos particulares. Los especialistas advierten que una intensidad similar no garantiza que las consecuencias se repitan en los mismos lugares, ya que influyen tanto la ubicación del calentamiento oceánico como la respuesta de la atmósfera.
Uno de los indicadores observados es el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia el Pacífico oriental, impulsado por ondas Kelvin que debilitan los vientos alisios. Estas ondas elevaron la superficie del océano entre 30 y 40 centímetros en sectores del Pacífico oriental, mientras que Indonesia y el norte de Australia registraron niveles inferiores a los habituales.
En paralelo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó en octubre una probabilidad del 83% de que El Niño se mantenga en niveles fuertes o muy fuertes durante el primer trimestre de 2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), por su parte, advirtió que la anomalía térmica en la superficie del Pacífico tropical podría alcanzar los 3,8 grados entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Su secretaria general, Celeste Saulo, remarcó la importancia de anticiparse a los posibles efectos del fenómeno y fortalecer las medidas de prevención.
Qué puede pasar en Argentina
Las proyecciones para el trimestre comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 anticipan precipitaciones superiores a las habituales en sectores de Argentina, además de zonas de Ecuador, Perú, el centro de Chile, el sur de Brasil y parte de Paraguay.
En contraste, los modelos prevén condiciones más secas en Centroamérica, el norte de Sudamérica, la Amazonía y el altiplano boliviano.
El director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), Felipe Costa, señaló que los efectos varían según las características de cada territorio. Por eso, recomendó que las decisiones se apoyen en pronósticos locales y evaluaciones de riesgo que contemplen la infraestructura, la salud y la producción agropecuaria.
Aunque los indicadores oceánicos refuerzan la posibilidad de un episodio excepcional, los especialistas mantienen cautela sobre sus consecuencias concretas. Para Argentina, el desafío será seguir la evolución de las lluvias y evaluar cómo pueden afectar a cada región, especialmente en áreas expuestas a excesos hídricos e inundaciones.