DEMOCRACIA , EL SUEÑO DE LOS LOCOS

Por Marta Casanella

Recordaran a Raúl Alfonsín gritando que con la democracia se come, se cura y se educa… Era sincero, no me caben dudas. Pero, el paso del tiempo permite ver que no contaba con las estructuras económicas y culturales sobre las que se apoyaba nuestra democracia , y por lo tanto , no evaluaba con justeza las posibilidades de éxito.
Dos principios rectores históricos plantean que en primer lugar, todos los ciudadanos deben estar habilitados para el ejercicio del mando, elegir y ser elegidos, deliberar, decidir.
En segundo lugar, debe reducirse al mínimo el poder de mando para evitar que el mandante abuse de los mandados.
Estas condiciones se basan en dos presupuestos mas: Que la instrucción que recibe la ciudadanía sea igualitaria y la mas importante, que la diferencia económica y social en la población sea escasa o poco marcada.
A esta altura , el lector sospechara que en este mundo complejo de millones de personas, con una desigualdad instalada , la democracia se condena a si misma a una contradicción importante: es pensada como horizontal pero en la practica se organiza de manera vertical.
La verticalidad es necesaria en cuanto se debe administrar la cuestión publica de manera eficiente. Ahora , el corolario de la verticalidad ha sido y es la desparticipacion de la “ cosa publica” .
Nuestra democracia de hoy es, fundamentalmente delegativa. Las clases populares no acceden a la toma de decisiones por mas mínimas que sean.
No somos representados, sino que delegamos completa y a veces, fatalmente, las decisiones de orden publica
En esta democracia restringida, donde todos los trabajadores tenemos que dedicar a ganarnos el pan , por lo menos 10 horas por día, y el tiempo que nos resta se lo dedicamos completo a la bendita televisión, la participación directa es el nuevo objetivo de lucha.

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