Pascua, el día nuevo
Por: Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

Hoy «es el día que hizo el Señor», este versículo del Salmo 117 impregna la celebración de la fe cristiana. Es Pascua. Jesucristo ha resucitado. El signo de este día es el sepulcro vacío. En su homilía para el Domingo de Resurrección de 2025 recordaba el Papa Francisco: “María Magdalena, al ver que la piedra del sepulcro había sido retirada, corrió para avisarles a Pedro y a Juan. También los dos discípulos, al recibir la desconcertante noticia, salieron y -dice el Evangelio- «corrían los dos juntos» (Jn 20,4). Este “correr” expresa la preocupación de que se hubieran llevado el cuerpo del Señor; pero, también manifiesta el deseo, el impulso del corazón, la actitud interior de quien se pone en búsqueda de Jesús. Él ha resucitado, ya no está en el sepulcro. Hay que buscarlo en otra parte”.
En su homilía para el Domingo de Resurrección de 2025 enfatiza el Papa Francisco: “Este es el anuncio de la Pascua: a Jesús hay que buscarlo en otra parte. ¡Cristo ha resucitado, está vivo! La muerte no lo ha podido retener. Debemos ponernos en movimiento, salir a buscarlo: en la vida, en el rostro de los hermanos, en lo cotidiano, buscarlo en todas partes menos en aquel sepulcro. Buscarlo siempre. Él está presente en todas partes, habita entre nosotros, se esconde y se revela en las hermanas y los hermanos que encontramos en el camino, en las situaciones más anónimas e imprevisibles de nuestra vida. Él está vivo y permanece siempre con nosotros, llorando las lágrimas de quien sufre y multiplicando la belleza de la vida en los pequeños gestos de amor de cada uno de nosotros.” Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “El misterio de la resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas como lo atestigua el Nuevo Testamento. Ya san Pablo, hacia el año 56, puede escribir a los Corintios: ‘Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce’”. (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 639)
“El misterio pascual constituye el eje de la vida del cristiano” afirmó el Papa León XIV en la audiencia general de su catequesis centrada en la Pascua en noviembre de 2025, y agregó que “la Resurrección de Cristo es el acontecimiento que fundamenta la fe, el único capaz de saciar nuestra demanda de sentido de la vida. En Él tenemos la seguridad de poder encontrar siempre la estrella polar hacia la que dirigir nuestra vida de aparente caos, marcada por hechos que, a menudo, nos parecen confusos, inaceptables, incomprensibles. La Vía Crucis se transfigura en Vía Lucis, es necesario saborear y meditar sobre la alegría después del dolor. Porque la Pascua no elimina la cruz, sino que la vence en el duelo prodigioso que ha cambiado la historia humana. También nuestro tiempo, marcado por tantas cruces, invoca el alba de la esperanza pascual.”
Define el Papa León XIV en la audiencia general de su catequesis centrada en la Pascua en noviembre de 2025: “La Resurrección de Cristo es el Acontecimiento que fundamenta la fe y es lo que nos recuerda Jesús, para que podamos ser sus testigos también allí donde la historia humana no ve luz en el horizonte porque la esperanza pascual no defrauda. Creer verdaderamente en la Pascua a través del camino cotidiano significa revolucionar nuestra vida, ser transformados para transformar el mundo con la fuerza suave y valiente de la esperanza cristiana”.