Cómo conviven en Tandil con los 20 carpinchos que se instalaron en el Lago del Fuerte
Fuente: ABC HOY

La postal del Lago del Fuerte de Tandil ha sumado, en los últimos años, un protagonista que genera tanta fascinación como interrogantes: el carpincho. Aunque su presencia no es nueva en la cuenca, su visibilidad permanente durante el día ha despertado la necesidad de entender cómo convivir con el roedor más grande del mundo en uno de los puntos turísticos más concurridos de la ciudad serrana.
Emilio Fernández, responsable del Centro de Rescate de Fauna Silvestre de Granja Los Pibes, brindó un panorama detallado sobre la situación actual, los riesgos de salud y los proyectos para este 2026.
El “efecto pandemia” y la naturalización del avistaje
Según explica Fernández, el fenómeno local tiene similitudes con el caso mediático de Nordelta, aunque con características propias. “Pospandemia empezamos a ver avistajes diurnos. Esto no significa que los animales no estuvieran antes; hacían visitas nocturnas y habitaban los arroyos San Gabriel y La Cascada. Ante la falta de humanos en 2020, ganaron confianza y hoy ya es normal verlos de día”, señala el especialista.
Actualmente, se estima que la población en el Lago del Fuerte ronda los 20 ejemplares, un número que se ha mantenido estable en los últimos tres años. Sin embargo, a diferencia del Delta del Paraná, en Tandil los carpinchos carecen de depredadores naturales (como el yacaré, el yaguareté o grandes serpientes), lo que obliga a un monitoreo constante para evitar una sobrepoblación.
Los riesgos: accidentes, zoonosis y el peligro de los perros sueltos
Uno de los puntos más preocupantes que destaca Fernández es el incremento de incidentes. No se trata solo de atropellamientos en la avenida que bordea el dique, sino de conflictos directos.
Ataques: se han registrado mordeduras a personas —incluyendo un caso de gravedad en una niña— y enfrentamientos con perros.
Salud pública (zoonosis): se han detectado carpinchos con sarna, contagiada por perros domésticos. “Estamos jugando en un hilo muy delgado con el tema de enfermedades transmitidas entre animales domésticos, silvestres y seres humanos”, advierte.
La urgencia de la “educación social”
Para el referente de Granja Los Pibes, el problema no es el animal, sino el comportamiento humano. La falta de cumplimiento de la Ordenanza Municipal N.º 17.269, que exige el uso de correa para perros, y la costumbre de alimentar a la fauna silvestre son los principales focos de conflicto.
“Si les damos alimento —más allá de que no le damos el alimento adecuado— la población va a crecer de forma desmedida, provocando una posible sobrepoblación, generando endogamia en la especie y una dependencia alimenticia con nosotros, las personas. Si no lo hacemos, se producen desplazamientos naturales hacia otros arroyos”, explica Fernández.
Proyectos 2026: códigos QR y mayor señalización
Ante la necesidad de soluciones concretas, desde Granja Los Pibes adelantaron que a mediados de febrero lanzarán una iniciativa tecnológica junto a prestadores turísticos como el “Valle de los Ciervos”.
Se instalarán códigos QR en puntos estratégicos para que turistas y locales accedan a información concisa sobre qué hacer —y qué no— al encontrarse con un animal silvestre. Además, se insistirá ante el Municipio para:
- Reforzar la cartelería y los reductores de velocidad.
- Crear zonas reales de descanso (cercados) donde los carpinchos puedan anidar sin contacto humano.
- Evaluar la figura de un guardafauna temporal para capacitar a los visitantes en el lugar.
La presencia de los carpinchos en el Lago del Fuerte es, hoy, un atractivo más de Tandil. El desafío para este 2026 no es remover a la especie, sino educar a la comunidad. Como resume Emilio Fernández: “No hay que intervenir sobre los carpinchos, hay que trabajar sobre la sociedad para que esto no sea preocupante en un futuro cercano”.