CoNverSo / Santiago Alem y la charla con su padre en la manga del campo que marcó su futuro profesional


Una escena cotidiana en el campo terminó marcando una decisión que Santiago Alem todavía recuerda con absoluta precisión. Tenía 17 años, estaba en el último año de la secundaria y trabajaba junto a su padre en la manga. En ese momento pensaba seguir Veterinaria, como su papá, pero una conversación inesperada terminó cambiando su rumbo.

La historia fue contada por Alem durante su paso por CoNverSo, donde repasó su vínculo con el campo, su familia y el camino que lo llevó a convertirse en contador, productor agropecuario y dirigente rural.

“Yo le digo: ‘No, che, pa, creo que voy a seguir Veterinaria como vos’. Y me dice: ‘Buenísimo, pero ¿no querés analizar otra cosa? ¿No querés aportar a la empresa desde otro lado?’”, recordó.

Aquella sugerencia quedó dando vueltas. Alem tenía facilidad y afinidad por la contabilidad y finalmente decidió estudiar para contador público. Durante los últimos años de la carrera trabajó en un estudio contable de Tandil, pero nunca imaginó su futuro lejos del campo.

“Yo nunca me imaginé separado del campo, porque desde mi infancia estoy en el campo, en el día a día y en lo cultural también”, explicó.

La pandemia y una certeza

La confirmación llegó varios años después, durante la pandemia de COVID-19. Alem ya estaba trabajando en el estudio contable y, cuando comenzaron las restricciones, se trasladó durante tres meses al campo junto a sus hermanos.

Podía continuar trabajando desde allí con su computadora, pero el resto del tiempo volvió a dedicarse a las tareas rurales. Ese regreso a una rutina que había conocido durante toda su infancia terminó de despejar sus dudas.

“Ahí es donde dije: ‘Che, es acá. Yo quiero esto’”, contó.

A partir de entonces comenzó una nueva etapa de integración con su padre y sus hermanos en la actividad productiva familiar. También asumió nuevos desafíos, entre ellos el crecimiento de la empresa y el trabajo con una cabaña ganadera.

Un vínculo construido desde la infancia

El arraigo de Alem con el campo no nació de una decisión empresarial. Se construyó durante su infancia, acompañando a su padre y pasando buena parte de sus días en el establecimiento familiar.

Recordó incluso una época en la que el campo todavía no tenía electricidad y las jornadas estaban determinadas por la luz del día.

“Cuando empezamos en el campo no había electricidad. Nos quedábamos a dormir y había que irse a dormir cuando se hacía de noche”, relató.

También recordó sus visitas a la escuela rural de Rocha, aunque formalmente asistía a una escuela de la ciudad.

“Son experiencias que uno lo forman. A mí me tocó eso y es algo que siempre se ve muy dentro mío”, expresó.

Por eso, cuando llegó el momento de elegir una profesión, la decisión no significó alejarse del campo sino encontrar otra manera de formar parte de él.

Hoy, aquel joven que dudaba entre seguir los pasos profesionales de su padre o buscar otro camino trabaja justamente en la actividad que marcó su infancia. Y lo hace desde una doble perspectiva: la de contador y productor, pero también desde la dirigencia agropecuaria.

Sobre aquella decisión tomada años atrás, Alem fue contundente: “No correría ni una coma de las decisiones que he tomado hasta ahora”.

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