Los F-16 llegarán a Tandil, pero las obras para recibirlos demorarán al menos dos años


La llegada de los aviones de combate F-16 adquiridos por el Gobierno nacional a Dinamarca no dependerá solamente del traslado de las aeronaves. La VI Brigada Aérea de Tandil deberá atravesar un importante proceso de modernización de su infraestructura y, de acuerdo con estimaciones de la Fuerza Aérea, las obras demandarán entre dos y dos años y medio.

Los primeros seis F-16 ya se encuentran en el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, mientras que el destino definitivo de la flota será la base aérea tandilense. La incorporación de los 24 cazas será progresiva y se prevé que el proceso se extienda hasta 2028.

Una profunda renovación de la base aérea

El proyecto contempla la construcción de una nueva pista central y nuevos hangares, además de la adecuación de sectores técnicos y destinados al mantenimiento de las aeronaves.

También se realizarán trabajos sobre los suelos, la renovación del sistema eléctrico, la instalación de sistemas de frenado en la pista, la ampliación de las plataformas y la modernización de los depósitos de material aeronáutico y los polvorines.

Para financiar parte de estas obras, el Presupuesto 2026 contempla partidas por unos 20.000 millones de pesos, destinadas a la modernización y actualización tecnológica de las instalaciones de Tandil y Río Cuarto.

La infraestructura constituye así uno de los principales factores para determinar el ritmo con el que los nuevos aviones podrán incorporarse a la VI Brigada Aérea.

El regreso de una capacidad perdida

El Gobierno nacional sostiene que la incorporación de los F-16 permitirá recuperar capacidades de combate que la Fuerza Aérea Argentina perdió tras el retiro de los Mirage en 2015.

Mientras avanzan las obras, los pilotos argentinos continúan con su formación. Parte del entrenamiento se desarrolla en Arizona, Estados Unidos, y otra parte en Córdoba, con vuelos y utilización de simuladores.

El sistema de armas de los F-16 también contempla armamento de mayor alcance, aunque los detalles vinculados con misiles y otras capacidades permanecen bajo reserva por razones de seguridad nacional.

La llegada de los cazas implicará, además, preparar al personal técnico y de mantenimiento que tendrá a su cargo la operación de las aeronaves. La Fuerza Aérea apunta a que, una vez completada la modernización, el sistema de armas pueda contar con al menos 25 años de vida útil por delante.

Así, Tandil se prepara para convertirse en la principal base de operaciones de los nuevos F-16 argentinos, aunque todavía deberán pasar varios meses de obras y adecuaciones antes de que la infraestructura esté en condiciones de recibir plenamente a la nueva flota.

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