Santiago Alem en CoNverSo: “El objetivo es darle valor agregado al ternero de Olavarría”
El productor y dirigente rural olavarrense explicó cómo la inversión en genética está transformando los rodeos y puede darle mayor valor productivo a la ganadería local.

Olavarría tiene una larga tradición ganadera y, dentro de esa actividad, en los últimos años comenzó a tomar cada vez mayor relevancia una herramienta que puede modificar de manera concreta la productividad de los rodeos: la genética.
Sobre ese proceso habló Santiago Alem, productor agropecuario y dirigente rural olavarrense, durante el nuevo episodio de CoNverSo, el ciclo de entrevistas de En Línea Noticias conducido por Fabricio Lucio y dirigido por Jorge Alberto Scotton.
Alem explicó que la inversión genética debe entenderse como una inversión dentro del proceso productivo. Y en un partido como Olavarría, fuertemente vinculado a la cría, puede representar una oportunidad para mejorar los rodeos y generar un producto con mayor valor.
“El objetivo es darle valor agregado al ternero de Olavarría y que vean en el ternero de Olavarría un ternero con potencial y distinguido.”
Una genética que ya se ve en los rodeos
Para Alem, el proceso no es una cuestión futura: ya puede observarse en los establecimientos ganaderos y también en los remates.
Olavarría es un partido particularmente vinculado a la cría y, según explicó, se viene produciendo una mejora progresiva del nivel genético de los rodeos generales.
La incorporación de reproductores seleccionados y de herramientas como la inseminación artificial permite trasladar determinadas características genéticas a una mayor cantidad de animales.
El resultado buscado es productivo: un rodeo genéticamente superior debe ser más eficiente y producir más kilos de carne por hectárea y por año.
“Un rodeo con mejor genética es un rodeo más eficiente y es un rodeo que produce más kilos de carne por hectárea por año.”
La genética permite trabajar sobre diferentes características. Por ejemplo, explicó Alem, un productor puede buscar mejorar la fertilidad de sus madres, reducir el peso de los terneros al nacimiento para disminuir dificultades en los partos o seleccionar animales con mejores características de crecimiento.
La información disponible sobre los reproductores permite tomar decisiones cada vez más precisas.
La inseminación como herramienta para mejorar el rodeo
Alem, que además de productor participa de una empresa familiar vinculada a la producción de reproductores, explicó de manera sencilla cómo funciona una de las principales herramientas disponibles para incorporar genética: la inseminación artificial.
Un productor puede seleccionar un toro por sus características genéticas y utilizar su semen en una parte importante de su rodeo. De esta manera, puede incorporar de manera planificada determinadas cualidades que busca mejorar.
La tecnología permite incluso acceder a genética proveniente de distintos lugares del mundo.
Pero el punto central, según explicó, no está solamente en el reproductor que se elige, sino en la información disponible sobre la progenie que ese toro puede producir.
Actualmente existen herramientas que permiten conocer con una precisión cada vez mayor qué características pueden transmitir determinados reproductores.
Así, la selección genética deja de ser una decisión basada únicamente en la observación del animal y se convierte en una herramienta de planificación productiva.
El verdadero desafío: las madres
Sin embargo, para Alem hay un componente que resulta todavía más importante: el plantel de madres.
Los reproductores pueden incorporarse desde distintas cabañas y orígenes, pero la base del rodeo permanece en las vacas que integran cada establecimiento.
“El verdadero desafío, que es lo que no se puede traer de afuera, es nuestro plantel de madres. Mejorar el plantel de madres es lo que realmente mejora la consistencia productiva de una empresa agropecuaria.”
La búsqueda apunta a lograr vacas cada vez más fértiles, capaces de preñarse regularmente, criar correctamente a sus terneros y transmitir características productivas.
En ese proceso, la genética se integra con todo el ciclo de producción.
Una vaca que se preña, tiene un ternero, vuelve a preñarse y logra destetar un ternero con una buena cantidad de kilos aporta eficiencia al sistema. Lo mismo ocurre posteriormente con el crecimiento y la conversión del alimento en carne.
Por eso, Alem insiste en que el objetivo final vuelve a ser el mismo: producir más kilos de carne por hectárea y por año.
De la genética al valor del ternero olavarrense
La mejora genética de los rodeos también abre una posibilidad concreta para la ganadería olavarrense: darle mayor valor al ternero producido en el partido.
Durante la entrevista, Alem explicó que se busca que los terneros de Olavarría sean reconocidos por su potencial y puedan despertar el interés de productores de la zona y de otras regiones, especialmente de quienes realizan las etapas de recría y terminación.
El objetivo, en definitiva, es que la genética no solo permita mejorar la productividad dentro de cada establecimiento, sino también generar un ternero con características que lo distingan en el mercado.
Para Alem, ese proceso forma parte de una búsqueda más amplia de eficiencia productiva: mejorar la genética, aumentar la cantidad de kilos de carne producidos por hectárea y lograr que esa mejora se traduzca en mayor valor para la actividad ganadera de Olavarría.
“El objetivo es darle valor agregado al ternero de Olavarría y que vean en el ternero de Olavarría un ternero con potencial y distinguido.”