Trabajar desde casa, vender como se puede: qué revela el informe sobre la economía popular de Olavarría

El informe fue dado a conocer por la Municipalidad de Olavarría y revela algunos detalles de lo que sucede en la economía popular en la ciudad.


Una parte de la economía de Olavarría se produce dentro de las casas, se vende en ferias, por WhatsApp o en la calle y, en muchos casos, funciona al margen de la formalidad tributaria.

Un relevamiento realizado por la Municipalidad entre abril de 2024 y diciembre de 2025 sobre 374 personas que desarrollan actividades de la economía popular permite ponerle números a esa realidad y muestra un universo donde predominan las mujeres, el trabajo individual, los ingresos complementarios y las dificultades para producir y comercializar.

El registro fue elaborado por la Coordinación de Economía Popular de la Secretaría de Desarrollo Económico y Productivo y permanece abierto de manera permanente. Su objetivo es reunir información sobre las personas que desarrollan actividades destinadas a su sustento económico por fuera de las formas tradicionales del empleo, para orientar políticas públicas vinculadas con la producción, la comercialización, la formalización y el acceso a herramientas.

En Línea Noticias realizó una lectura integral del informe, que debe ser entendido como una fotografía del universo incorporado al registro y no como un censo de toda la economía popular de Olavarría. Aun con esa salvedad, los datos permiten identificar con claridad algunas características de ese sector y, sobre todo, las dificultades que atraviesa.

Una de las primeras aparece en el modo de trabajar: el 85,8% lo hace de manera individual y el 87,8% no participa de experiencias colectivas. El 83,8% desarrolla un emprendimiento productivo familiar o no familiar.

Pero hay otro dato que ayuda a dimensionar dónde se desarrolla esa actividad: el 67,6% trabaja desde su propia casa. Las ferias aparecen como espacio de trabajo para el 14,2%, mientras que apenas el 8% cuenta con un local, oficina o establecimiento.

La escala también es predominantemente local. El 83,9% comercializa dentro de Olavarría, mientras que el 9,1% alcanza el mercado provincial, el 6,2% vende en otros puntos del país y apenas el 0,8% registra alcance internacional.

Esa economía de proximidad se sostiene a través de canales que también muestran su dimensión. Las ferias concentran el 36,5% de las ventas, seguidas por la venta desde el domicilio, con el 23,1%, y WhatsApp, con el 15,5%. También aparecen la venta en la vía pública, puerta a puerta y la comercialización a través de locales de terceros.

Una economía hecha mayoritariamente por mujeres

El perfil de las personas registradas es contundente: el 85% son mujeres, frente al 14,8% de varones y el 0,3% de personas no binarias.

La mayor concentración etaria está entre los 22 y los 35 años, con el 29,8%, seguida por el grupo de 36 a 45 años, que representa el 25,3%, y el de 46 a 55 años, con el 22,2%.

El relevamiento también muestra distintos niveles de formación. El grupo más numeroso es el que completó el secundario, con el 34,5%, mientras que el 18,7% tiene estudios terciarios completos. También aparecen personas con estudios secundarios, terciarios y universitarios incompletos.

En términos territoriales, el 78,2% de las respuestas corresponde a Olavarría, mientras que el resto se distribuye entre las localidades del Partido. Sierras Bayas reúne el 2,3%, Hinojo el 1,8% y Loma Negra el 1,6%, entre las principales categorías identificadas.

Producir cuesta y vender también

El relevamiento muestra que las dificultades no terminan en la puesta en marcha de un emprendimiento.

Cuando se consulta por los problemas para producir, la principal dificultad está en el acceso a materiales, materias primas e insumos, señalada por el 30,6% de las personas. El 24% menciona máquinas o equipamiento insuficiente o inadecuado y el 15,6% apunta a problemas de infraestructura.

En la comercialización, el problema cambia: el 22,8% señala que las ventas son irregulares y el 19,1% que existe una demanda insuficiente. También aparecen dificultades para comunicar los productos o servicios, necesidades de capacitación y problemas vinculados con la logística y los canales de comercialización.

El informe pone el foco en una cuestión que atraviesa buena parte de estas experiencias: una misma persona suele tener que hacerse cargo de producir, administrar, promocionar, vender y distribuir.

Por eso, durante 2024 se realizaron talleres vinculados con el uso de redes sociales y durante 2025 se incorporaron capacitaciones relacionadas con gestión y planificación.

La informalidad es una de las principales marcas del sector

Los números de registración tributaria muestran otra de las características centrales del universo relevado.

El 74,6% declaró no estar registrado en ARCA, mientras que el 25,4% respondió que sí. En ARBA, el porcentaje de quienes no están registrados asciende al 82,1%.

El propio informe vincula la formalización con la posibilidad de acceder a financiamiento, inclusión financiera, seguridad social y nuevos canales de comercialización.

En ese camino, la Coordinación de Economía Popular informó haber capacitado a 500 personas durante 2024 y a otras 200 durante 2025 en cuestiones relacionadas con registración y formalización. Hasta julio de 2025 también se habían realizado 30 encuentros de asistencia técnica individual.

Cuatro de cada diez declaran facturar hasta $66 mil

El nivel de ingresos declarado permite observar otra de las dificultades del sector. El 40,4% de las personas relevadas informó una facturación mensual de entre $0 y $66.000.

Otro 14,2% se ubicó entre $66.000 y $132.000 y el 7% entre $132.000 y $198.000. En el extremo superior, el 3,9% declaró superar los $330.000 mensuales.

Pero hay un dato particularmente significativo: el 28,2% no sabe cuánto factura.

El informe advierte que esa falta de registro puede dificultar incluso cuestiones elementales para la actividad, como establecer correctamente el precio de venta, conocer cuánto vale la hora de trabajo o determinar si el emprendimiento genera realmente una ganancia.

La necesidad de acompañamiento para mejorar las ventas y la administración aparece, de ese modo, como una de las conclusiones del relevamiento.

Para casi siete de cada diez, no es el ingreso principal

La economía popular relevada tampoco constituye, en la mayoría de los casos, la principal fuente de ingresos del hogar o de la persona que desarrolla la actividad.

El 68,8% señaló que se trata de un ingreso complementario, mientras que para el 31,2% representa su ingreso principal.

El informe aclara que esa condición no necesariamente implica que el emprendimiento sea una actividad menor o sin posibilidades de crecimiento. Puede estar vinculada con la existencia de otros ingresos familiares o con una actividad que todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.

De hecho, el 39,1% de las personas ubicó su emprendimiento en una etapa de crecimiento o consolidación. Otro 32,9% lo situó en desarrollo inicial y el 20,2% en puesta en marcha.

Qué se produce en esta economía

El mapa de actividades también permite ver que no se trata de un único tipo de trabajo.

El 39,6% corresponde al comercio popular y actividades desarrolladas en espacios públicos, el 26,7% a servicios personales y otros oficios y el 24,9% a manufacturas.

Dentro de la producción manufacturera, las actividades textiles y de indumentaria representan el 46,9%, mientras que la elaboración de alimentos alcanza el 35,4%.

En los servicios aparecen cocineros, depiladoras, trabajadores vinculados con informática, limpieza, turismo, reparación de calzado y distintos oficios. También se registran actividades de recuperación y reciclaje, servicios sociocomunitarios y producción vinculada con agricultura, viveros, huertas y ganadería.

En el comercio popular, el relevamiento identifica artesanos, vendedores de ferias, venta directa, puestos fijos, vendedores ambulantes y otras modalidades de comercialización en el espacio público.

El Estado aparece frente a un universo que todavía necesita herramientas

El relevamiento no sólo identifica problemas. También registra algunas de las políticas implementadas durante el período analizado.

En mayo de 2025 se concretó una primera compra colectiva de insumos de mercería para trabajadores textiles, con acompañamiento del Centro IDEB Olavarría. Además, ocho proyectos productivos recibieron asistencia para acceder al programa provincial Arriba Emprendedores, con créditos por un total de $38.092.944.

La información reunida deja así una postal concreta de un sector que muchas veces queda fuera de las estadísticas tradicionales del empleo: personas que trabajan, producen y venden, pero que mayoritariamente lo hacen de manera individual, desde sus casas, en mercados locales y con bajos niveles de formalización.

Y hay una particularidad que atraviesa buena parte de los datos: la economía popular relevada no aparece solamente como una respuesta frente a la falta de empleo, sino también como una forma de generar ingresos que todavía encuentra dificultades para transformarse en una actividad económicamente sostenible por sí misma.

El registro municipal continúa abierto. Cada nueva incorporación ampliará una base que, por ahora, permite mirar desde adentro cómo trabaja, cuánto produce, dónde vende y qué obstáculos enfrenta una parte de la economía popular de Olavarría.

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