Un espacio para madres y familiares que acompañan situaciones de consumo problemático

En la ciudad de Olavarría, el grupo de acompañamiento para familiares de personas con consumos problemáticos consolida su espacio de contención y escucha. Coordinado por Florencia Llorente —profesora de literatura, licenciada en educación y psicóloga social—, el dispositivo funciona los miércoles de 14:00 a 16:00 en General Paz 3180.

El grupo surgió ante la detección de una necesidad imperiosa dentro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y los centros barriales de «Vientos de Libertad», ubicados en los barrios Coronel Dorrego y Nicolás Avellaneda. Allí se advirtió que las familias, y especialmente las mujeres, sostenían solas la lucha por acompañar a sus seres queridos en situaciones de vulnerabilidad.

La literatura como herramienta de proceso

Para el ciclo actual, el espacio adoptó un encuadre centrado en la literatura como herramienta terapéutica y de encuentro. A través de la lectura y la escritura, las integrantes buscan poner en palabras procesos complejos atravesados por la violencia, la manipulación y el dolor.

Geraldine, una de las participantes, destacó que el foco no está puesto únicamente en la persona que consume: «Se pone todo el foco en quién es la persona que consume, pero también hay una vida en la persona que acompaña. Intentamos poner en valor la vida de quienes acompañan». El objetivo es tejer redes para que las familias comprendan que no son las únicas transitando estas historias: «Cuando te reunís en colectivo empezás a ver que no sos la única y que hay muchas historias que se comparten».

El contexto crítico en los barrios

La problemática del consumo se presenta de manera temprana, con inicios registrados desde los 13 o 14 años. Las referentes describieron un escenario alarmante en los sectores más vulnerables de la ciudad, donde la crisis económica profundiza el riesgo para niños y jóvenes.

«La situación no es solamente en Olavarría, sino en todos los barrios más humildes. Ha aumentado un montón la crecida de venta de droga», señalaron durante la entrevista. Describieron situaciones extremas que afectan directamente a las infancias: «Vemos nenes muy chiquitos cuidándole la esquina al tranza. El consumo es algo que genera daño irreversible en las infancias, pero la pobreza genera todo esto».

Naty, madre integrante del grupo, relató las dificultades que enfrentan las familias al buscar ayuda profesional, señalando que en muchas ocasiones el sistema de salud no ofrece respuestas integrales: «Lo llevamos al hospital y no teníamos recurso. Lo desintoxican y lo mandan de vuelta para la casa». Su testimonio refleja la soledad del acompañamiento: «A veces nos sentimos tan vacías que no tenemos solución, y acá sentimos que venimos y nos desahogamos».

Falta de recursos locales

Desde el equipo interdisciplinario, conformado por psicólogas, trabajadoras sociales y coordinadoras, se realiza una primera escucha tanto para la persona en situación de consumo como para su entorno. No obstante, advirtieron sobre la falta de centros de internación públicos en Olavarría.

«Hay pibes que necesitan una internación o un espacio comunitario, porque la atención ambulatoria muchas veces queda acotada», explicaron. Actualmente, quienes requieren tratamientos más profundos deben trasladarse: «Tenemos casas comunitarias en Mar del Plata o Tandil. En la ciudad, espacios para que la familia pueda seguir acompañando el tratamiento no existen».

Finalmente, las integrantes del espacio manifestaron su esperanza en la propuesta de un nuevo centro de atención municipal en conjunto con Vientos de Libertad para ampliar los recursos profesionales disponibles. Para consultas e incorporaciones al grupo, las personas interesadas pueden comunicarse al teléfono 2284-685068. (En Línea Noticias)

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!