Violencia digital: una jueza de Familia advirtió por el impacto de la difusión de imágenes íntimas en adolescentes
Silvia Monserrat, jueza titular del Juzgado de Familia N.º 1 de Tandil, subrogante del Juzgado de Familia N° 1 de Olavarría y presidenta del Foro de Jueces de Familia de la provincia de Buenos Aires, advirtió sobre las distintas formas que puede asumir la violencia digital y puso especial énfasis en la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y en las graves consecuencias que estas situaciones pueden generar, particularmente entre adolescentes.

Durante la entrevista con los colegas del diario El Eco de Tandil, Monserrat explicó que la violencia digital puede aparecer, entre otras situaciones, cuando una persona utiliza imágenes íntimas compartidas durante una relación y posteriormente las divulga sin autorización.
“Que yo esté intercambiando una imagen con mi pareja no autoriza después a esa pareja, porque nosotros tenemos una ruptura, a divulgar imágenes que eran íntimas y que solo la hemos compartido en el margen de la pareja. Esto es lo que nosotros llamamos violencia digital”, explicó.
La jueza también describió cómo las redes pueden convertirse en una herramienta de control dentro de una relación. En ese sentido, relató situaciones en las que, frente a una separación, una de las partes amenaza con publicar el material íntimo que posee.
“Yo tengo todo esto y yo entonces como vos me dejas…”, planteó Monserrat al reconstruir esa clase de situaciones, para luego explicar que detrás de esa conducta puede aparecer la intención de mantener el control sobre la otra persona.
“Esta pareja masculina utilizaba las redes como una forma de violencia y es una forma de violencia la digital publicando cuestiones que son íntimas”, señaló.
Uno de los aspectos que la magistrada marcó especialmente es el impacto que estas situaciones pueden tener en adolescentes. Monserrat advirtió sobre casos en los que la divulgación de fotografías íntimas tuvo consecuencias extremadamente graves.
“Mucho peor en el caso de los adolescentes, ha habido adolescentes que incluso han llegado al suicidio como consecuencia de la divulgación de esas fotos porque no lo pueden soportar”, afirmó.
La jueza explicó que, en esos casos, el problema también está relacionado con la imposibilidad de controlar hasta dónde puede llegar una imagen una vez que comienza a circular.
“Porque usted sabe que empieza, empieza a circular, empieza a circular y realmente usted no sabe el alcance hasta dónde llega”, sostuvo.
Monserrat también puso el foco en una característica propia de las redes sociales: el anonimato. “Las redes generan un anonimato porque usted puede generar un perfil falso… usted no sabe con la persona con la que está interactuando”, explicó.
En ese contexto, mencionó también situaciones vinculadas con la difusión de información y contenidos destinados a perjudicar a otras personas, una problemática que se vuelve más compleja por las posibilidades que ofrecen las plataformas digitales.
La inteligencia artificial aparece, además, como un nuevo elemento dentro de este escenario. La jueza advirtió sobre las posibilidades de manipular imágenes y generar contenidos que no corresponden a la realidad, incorporando nuevos desafíos para la protección de las personas frente a la violencia digital.
Frente a estas situaciones, Monserrat explicó que la Justicia también interviene. Entre las herramientas que pueden resultar relevantes mencionó la necesidad de conservar las pruebas de lo ocurrido.
“Tiene que haber una captura de pantalla y esa captura de pantalla nos sirve a nosotros para identificar que existe la violencia digital”, indicó.
La advertencia de la jueza se inscribe así en una problemática que atraviesa las relaciones personales y familiares y que, según explicó, puede adquirir distintas formas en el entorno digital. La difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, las amenazas, el control y la utilización de las redes para ejercer violencia forman parte de un fenómeno que plantea nuevos desafíos para la Justicia y para las familias.