Azul: Cerró su caja de seguridad en el Banco Nación, retiró 26 mil dólares y días después lo asaltaron


Con información, entrevista y fotos del diario El Tiempo

Un matrimonio de adultos mayores fue víctima de un violento asalto en su vivienda de Azul. Al menos cuatro delincuentes ingresaron durante la madrugada, los sorprendieron mientras dormían y se llevaron 26 mil dólares, dinero en pesos, joyas, teléfonos celulares y otros objetos de valor.

Las víctimas del asalto – Foto: Nacho Correa / Diario El Tiempo

El dato que ahora genera especial atención en la investigación es que apenas dos días antes del robo, el hombre había cerrado una caja de seguridad en una sucursal del Banco Nación de Azul y retirado de allí los dólares que posteriormente fueron sustraídos.

Las víctimas son Hugo Amílcar Barragán, de 82 años, y su esposa María Cristina Ballarena, de 81. Según relataron en una entrevista con colegas de El Tiempo de Azul, el asalto ocurrió alrededor de las 2:30 del viernes, cuando ambos se encontraban durmiendo en su vivienda de calle Alvear, entre Avenida Perón y Olavarría.

Los sorprendieron mientras dormían

Los delincuentes ingresaron a la propiedad y llegaron hasta la habitación matrimonial. Dos de ellos se abalanzaron sobre Barragán y Ballarena para despertarlos y reducirlos, mientras que otros dos comenzaron a recorrer los distintos ambientes de la casa.

Según el relato de las víctimas, los asaltantes tenían sus rostros cubiertos y utilizaban guantes. Uno de ellos habría portado un arma, aunque no llegó a exhibirla.

Durante más de media hora, el matrimonio permaneció cautivo mientras los delincuentes exigían dinero y revisaban la vivienda en busca de objetos de valor.

«Nos acostamos a dormir y cuando quisimos acordar teníamos dos tipos en nuestra habitación», contó Ballarena al describir el momento en que fueron sorprendidos.

En medio del asalto, la mujer comenzó a gritar y uno de los delincuentes la amenazó para que permaneciera en silencio.

Finalmente, antes de escapar, los ladrones colocaron precintos en las muñecas y tobillos de ambos y los dejaron inmovilizados sobre la cama.

El dinero que había retirado del Banco Nación

Barragán es jubilado del Poder Judicial y actualmente es propietario de una agencia de seguros que conducen sus dos hijos.

El miércoles anterior al robo había concurrido junto a uno de ellos a una sucursal del Banco Nación para cerrar una caja de seguridad que tenía y dar de baja distintas tarjetas.

De esa caja retiró 26 mil dólares correspondientes a sus ahorros, dinero que quedó en su vivienda y que apenas dos días después fue sustraído durante el asalto.

Ese dato llevó al hombre a sospechar que el robo podría no haber sido casual.

«No es casualidad esto que nos pasó», sostuvo Barragán, quien planteó la posibilidad de que los delincuentes hubieran recibido información previa sobre el dinero.

Incluso, durante el asalto, uno de los ladrones habría hecho referencia específicamente a los dólares. Barragán contó que en ese momento le manifestó: «Me vendieron», en alusión a la posibilidad de que alguien hubiera informado a los delincuentes sobre el dinero que había retirado.

Además de los dólares, los asaltantes se llevaron unos 80 mil pesos, joyas de oro, los teléfonos celulares de ambos y tres revólveres que Barragán conservaba como herencia familiar.

Entraron por el fondo

Los investigadores creen que los delincuentes pudieron haber ingresado por la parte posterior de la propiedad, posiblemente desde una vivienda lindera.

Desde allí habrían accedido a un quincho cuya puerta no estaba cerrada con llave y, sin necesidad de forzar aberturas, pudieron ingresar al resto de la vivienda.

Los asaltantes recorrieron distintos ambientes y provocaron un importante desorden. También revisaron una oficina que uno de los hijos del matrimonio tiene dentro de la propiedad.

Antes de escapar, desconectaron el módem de Internet.

La fuga se produjo por la puerta principal de la vivienda, después de que los delincuentes mantuvieran cautivo al matrimonio durante más de media hora.

Recién pudieron pedir ayuda varias horas después

Una vez que los ladrones se retiraron, Barragán y Ballarena esperaron algunos minutos antes de intentar liberarse de los precintos.

La mujer fue la primera en lograrlo. Según relató, se encontraba tan afectada que debió dirigirse al baño, donde se descompuso. Luego tomó una tijera y logró liberar también a su esposo.

Como los delincuentes se habían llevado los teléfonos celulares, el matrimonio no pudo comunicarse inmediatamente con familiares ni con la Policía.

Recién alrededor de las 8, cuando uno de sus hijos llegó a la vivienda, pudieron contar lo ocurrido.

Posteriormente, ambos concurrieron a los tribunales de Azul para realizar la denuncia.

Investigan si hubo un entregador

La causa penal quedó radicada en la UFI N° 2 de Azul, a cargo del fiscal David Carballo, y fue caratulada como robo agravado.

En tanto, efectivos de la DDI Azul llevan adelante las tareas investigativas para identificar y localizar a los autores.

Uno de los principales interrogantes pasa por establecer cómo los delincuentes conocían la existencia de los 26 mil dólares que Barragán había retirado apenas dos días antes del asalto.

El hombre no descarta que haya existido un entregador y también llamó la atención sobre la tranquilidad con la que actuaron los delincuentes, quienes recorrieron diferentes sectores de la vivienda y permanecieron durante un tiempo prolongado dentro de la propiedad.

Hasta les dieron de comer a los perros

Entre los detalles del episodio aparece una situación insólita. El matrimonio tiene dos perros, un Caniche y un Salchicha, que comenzaron a ladrar ante la presencia de los delincuentes.

Uno de los asaltantes llegó a sacar fiambre de la heladera para darles de comer e intentar que dejaran de ladrar.

Después, al revisar la vivienda junto con sus hijos y nietos, la familia descubrió que los delincuentes también se habían llevado chorizos secos que estaban colgados en el quincho.

Pese al violento episodio y al importante monto de dinero sustraído, Barragán destacó que tanto él como su esposa no sufrieron lesiones físicas de gravedad. Para ambos, sin embargo, la experiencia dejó una profunda huella por la violencia y el grado de indefensión que atravesaron durante el asalto.

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