Canibalismo en el motín de Sierra Chica: “Yo no te puedo decir si comí o no carne humana”
El relato de cuándo pasó una «zorrita» con una olla tapada con una sábana con manchas rojas y el día en que los presos aseguraron que habían cocinado al Cepeda, el carnicero.
A 30 años del motín de Sierra Chica, uno de los episodios más violentos de la historia carcelaria argentina, el testimonio de un exrehén vuelve a exponer uno de los aspectos más estremecedores de aquellos días: las versiones sobre consumo de carne humana dentro del penal.
La declaración surge de la entrevista a Marcelo Cortés en el ciclo CoNverSo de En Línea Noticias, conducido por Fabricio Lucio y disponible en YouTube.
Churrascos en medio del horror
En su relato, Cortés reconstruye una escena ocurrida durante el motín, cuando ya se encontraba dentro del penal como rehén. “Viene uno y me dice ‘oficial, ¿quiere comerse unos churrascos?’… hacía dos días que no comía, así que le dije que sí”, relató. Según su testimonio, le acercaron una bandeja con carne preparada, en un contexto donde los internos ya habían tomado el control de los sectores de comida.
El hecho, en ese momento, no le resultó extraño. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa escena adquirió otro significado.
Las empanadas y lo que se supo después
Cortés también relata una situación que conoció posteriormente, ya en instancia judicial, vinculada a otro rehén.
Según reconstruye, a un suboficial le ofrecieron empanadas durante el motín. Tras ingerirlas, surgieron comentarios entre los internos que daban a entender el origen de la carne.
Ese episodio no fue presenciado directamente por Cortés en el momento, pero sí forma parte de lo que luego se ventiló en el juicio.
“Ahí va otro al microondas”
Uno de los pasajes más crudos del testimonio aparece cuando describe lo que vio dentro del penal en pleno desarrollo del motín. Cortés afirma que observó el traslado de cuerpos en carritos internos hacia sectores de preparación de alimentos.
“El relato de las zorritas llevando otro para el microondas… eso yo lo declaré”.
Aclara que se trató de un episodio puntual que presenció, aunque no descarta que hayan existido otros similares. “Yo eso vi, esa sola fue en ese momento… pero deben haber sido varios después”, sostuvo.
El caso Cepeda
El punto más extremo del relato aparece con la muerte de un interno identificado como Cepeda, a quien describe como “el carnicero”.
Según el testimonio de Cortés, tras su asesinato dentro del penal, se generó una discusión entre los propios internos sobre qué hacer con el cuerpo.
“Los mismos presos que me cuidaban me dijeron: ‘nos estamos comiendo a Cepeda’… yo eso lo declaré en el juicio”.
El exrehén asegura que esa afirmación formó parte de su declaración judicial y que, además, tiempo después se encontraron restos humanos en sectores del penal.
La duda que permanece
A pesar de los relatos y las escenas que describe, Cortés evita hacer una afirmación concluyente sobre lo que él mismo consumió durante esos días.
“Yo no te puedo decir si comí o no carne humana”, señaló Cortés que fue liberado el último día del Motín.
La frase resume el nivel de incertidumbre que atraviesa su testimonio: una combinación de vivencias directas, reconstrucciones posteriores y un contexto extremo donde los límites entre lo real y lo posible se vuelven difusos.
Un relato que sigue impactando
El testimonio no confirma de manera definitiva el canibalismo dentro del motín de Sierra Chica, pero sí aporta elementos concretos que sostienen esa versión como una de las más perturbadoras de aquel episodio.
Treinta años después, las escenas reconstruidas por uno de sus protagonistas vuelven a instalar una pregunta incómoda: qué ocurrió realmente dentro del penal durante esos días.