Micromenipeas | Entierro de palabras

Como cada sábado el escritor Guillermo Del Zotto recrea un antiguo género satírico en versión microficción.

Disputa entre Santo Domingo y los albigenses. Pedro Berruguete

Guillermo Del Zotto – Especial En Línea Noticias (guillermo.delz[email protected])

No sé de qué modo quedé invitado a un funeral de palabras en desuso. Por suerte no me preguntaron si traía alguna para enterrar. A un costado, silencioso, estaba uno de esos amigos que uno evita encontrar por miedo a que haya cambiado. También por suerte él tampoco quería entablar diálogo. Sólo me dijo al pasar:

-El verdadero anarquista quiere que nadie mas lo sea.

No supe si venía a enterrar eso. Tampoco quise averiguar si se aceptaban frases enteras.

El enterrador, para ser descripto como en un cuento antiguo, se diría que parecía un buen hombre. Paleaba con desgano.  Pude captar que no era solo agobio de precarización laborar lo que azotaba sus cejas. Sin pensarlo le dije:

-¿En qué piensa?

-En que mi cara de buen hombre me juega en contra. Yo quiero cambiar estos entierros. Hacerlos mas complejos. Por empezar creo que habría que enterrar también ideas e imágenes.

-¿Imágenes?

-Sí. De esas que son clonadas de clones de otras clonadas. Mientras no se instaure la pedagogía de la imaginación que pedía Italo Calvino, tendrían que ir a la hoguera todas las imágenes de esas mentes que repiten y repiten lo tan ya masticado.

-¿Hoguera?

-¿Usted piensa que todo esto no es inquisición maquillada? Por favor. Las palabras que traen acá no están muertas. Son perseguidas. Desusadas. Prohibidas. A ver si lo entiende. Las quitan del mercado capitalista del lenguaje. Y para mí hay que seguir con las ideas y las imágenes.

El amigo que había cruzado primero me miró desde donde estaba e inclinó la cabeza para un lado y la sonrisa para el otro en un claro ¿qué te dije?

Philip K. Dick, George Orwell se llamaban algunos de los mausoleos. Alguien se puso a explicar que en realidad las ceremonias se harían cada vez mas seguido. Que enterrar y olvidar era mejor que ser espiado. Que se iban a agregar otras “cosas”. Cuando el orador iba a decir “cosas como ideas e imágenes”, me dieron ganas de irme.

Antes dejé una frase en verso, por las dudas sea acto inaugural.

A la palabra domingo

en mi pueblo

le pasan una cadena

por el agujero de la O

y le ponen candado

La menipea es un género seriocómico, derivado de los diálogos socráticos y con inicios en la obra de Antisfeno aunque  debe su nombre a uno de sus exponentes: Menipo de Gadara.

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