Nuestra Señora del Huerto

[email protected]
La historia de esta advocación está profundamente unida a la salud, la protección y la
fe en momentos difíciles. Nació a partir de una promesa en tiempos de peste, a finales del
siglo XV en un pueblo llamado Chiavari, cerca de Génova, al norte de Italia. María Turquina
Guercio, una mujer piadosa le prometió a la Virgen María que, si ella y su familia se salvaban
del contagio, haría pintar una imagen suya en agradecimiento. Como sobrevivieron, cumplió
su promesa, mandó pintar un fresco en el muro exterior de un huerto público que daba a un
camino muy transitado. El artista Benedict Borzone, pintó a la Virgen sosteniendo suavemente
la mano del Niño Jesús mientras Él bendice al pueblo. Con los años, el fresco fue descuidado,
pero se mantuvo la devoción popular.
El 2 de julio de 1610 el joven comerciante Juan Sebastián Descalzo iba hacia su
trabajo cuando frente al muro del huerto vio una luz brillante en el cielo y tuvo la visión de la
Virgen María vestida con un manto azul. El muro, que estaba agrietado se restauró por
completo milagrosamente, los milagros se multiplicaron, el pueblo construyó un gran santuario
y en 1643 Nuestra Señora del Huerto fue declarada Patrona de Chiavari.
En el siglo XIX, el sacerdote San Antonio María Gianelli se convirtió en un gran
impulsor de esta devoción. En 1829 fundó la congregación de las Hijas de María Santísima
del Huerto, dedicadas al cuidado de enfermos, huérfanos y a la educación. Gracias a las
misiones de estas hermanas y a la inmigración italiana, la Virgen del Huerto llegó a América
Latina especialmente a Argentina, Uruguay y Paraguay durante la segunda mitad del siglo
XIX, países donde hoy existen numerosos colegios y hospitales bajo su patronazgo.
Las Hermanas del Huerto trajeron a América Latina una caridad silenciosa que lo
transforma todo, en este sentido es importante mencionar la especial historia de la Hermana
María Crescencia Pérez, conocida como la «Violeta de Pergamino» por su profunda humildad
y dulzura. Nació en 1897 en San Martín, Pcia de Buenos Aires, en una familia numerosa de
inmigrantes españoles muy religiosos, su nombre de bautismo fue María Angélica Pérez. La
familia se mudó a Pergamino, allí asistió al colegio Hogar de Jesús, a cargo de las Hermanas
del Huerto. Muy joven sintió el llamado de la vocación, entró al noviciado de la congregación
en Buenos Aires y tomó el nombre de Crescencia.
Durante varios años, Crescencia cumplió su misión en el Hospital Marítimo de Mar del
Plata, donde atendía niños que padecían tuberculosis ósea. Crescencia se contagió de una
grave afección pulmonar, para atender su salud en un clima más seco, fue enviada a Chile, en

  1. Aún enferma, en Chile continuó sirviendo en un hospital, su salud empeoró y falleció en
    1932, a los 34 años. Su muerte causó profundo dolor en el pueblo chileno, que la consideraba
    una santa. En 1966 sus restos fueron repatriados, se descubrió que su cuerpo y su hábito
    religioso estaban completamente incorruptos. Su cuerpo descansa en la Capilla del Colegio
    Nuestra Señora del Huerto en Pergamino. En 2012 -al comprobarse un milagro de curación de
    una paciente con hepatitis fulminante que se recuperó luego de rezarle a Crescencia- el Papa
    Benedicto XVI la declaró Beata, fue la primera beatificación realizada en la provincia de
    Buenos Aires.
    Colaboración de las Misioneras de la Inmaculada, Padre Kolbe
Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!