Alerta por Carbunclo en la región: advierten por focos cercanos y refuerzan el llamado a vacunar


Fuente: Diario El Tiempo

Tras la confirmación de casos de carbunclo en los partidos de Ayacucho y General Alvear, especialistas volvieron a poner el foco en la necesidad de extremar medidas sanitarias en la región.

La advertencia surge a partir de un análisis del referente del Laboratorio Azul, Ramón Noseda, en una entrevista concedida al diario El Tiempo de Azul.

El profesional explicó que la presencia de focos esporádicos en la provincia obliga a mantener una vigilancia constante. En ese sentido, subrayó una característica central de la enfermedad: su persistencia en el ambiente.

“El carbunclo enferma a la vaca, pero el que está enfermo realmente es el suelo”, afirmó Noseda. Según detalló, la bacteria Bacillus anthracis puede permanecer en forma de espora entre 50 y 70 años, lo que convierte a los campos en reservorios de riesgo a largo plazo, especialmente en zonas bajas e inundables.

En ese contexto, la situación en partidos cercanos enciende una señal de alerta también para distritos como Olavarría y la región centro de la provincia, donde las condiciones productivas y ambientales son similares.

Otro de los puntos destacados fue el contraste entre el costo de la prevención y las pérdidas económicas. Noseda remarcó que una dosis de vacuna ronda los 300 pesos, frente a un animal que puede superar los dos millones de pesos de valor. “No hay justificación”, sostuvo, y recordó que la vacunación es obligatoria y anual, recomendando aplicarla junto a la campaña contra la aftosa.

El especialista también hizo hincapié en el protocolo ante la aparición de muertes súbitas en el rodeo. En estos casos, insistió en que no se debe abrir el animal, ya que eso favorece la dispersión de esporas en el ambiente. En cambio, indicó que se debe extraer material óseo para diagnóstico, enterrar profundamente el cadáver y notificar al SENASA.

Además, recordó que el carbunclo es una zoonosis, es decir, puede transmitirse a las personas, ya sea por contacto directo o a través de insectos. Si bien existen tratamientos, advirtió que los casos pueden agravarse dependiendo de la localización de las lesiones.

Finalmente, Noseda planteó que, pese a tratarse de una enfermedad conocida desde hace décadas y con legislación vigente, aún persisten conductas que favorecen su aparición. “Todavía estamos discutiendo una enfermedad arcaica, cuando el país necesita cumplir estándares sanitarios cada vez más exigentes”, concluyó en declaraciones publicadas por El Tiempo.

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