“Mis viejos no tuvieron la posibilidad de estudiar y querían que alguno de nosotros pudiera hacerlo”

Antes de convertirse en ingeniero y estar al frente de Visán Ingeniería, Ernesto Vignau fue un joven de Azul que llegó a Olavarría para estudiar con el esfuerzo de sus padres. Aquella historia familiar, atravesada por el trabajo y las limitaciones económicas, terminó teniendo una fuerte influencia en su vida profesional.
Durante su paso por CoNverSo, Vignau recordó sus primeros años, la decisión de estudiar Ingeniería en Construcciones y el esfuerzo de su familia para que pudiera acceder a la universidad pública.
Nacido en Azul, realizó allí sus estudios primarios y secundarios. Al momento de elegir una carrera universitaria, las posibilidades económicas de su familia fueron determinantes.
“Mis viejos eran laburantes y yo no sabía si iba a poder seguir una carrera universitaria”, recordó.
En ese momento, las alternativas que tenía eran continuar sus estudios en Azul o trasladarse a Olavarría. “Las posibilidades que tenían mis viejos para hacerme estudiar o ayudarme con el estudio eran o quedarme en Azul, donde estaba Agronomía, o venir a Olavarría, donde estaba Ingeniería y Ciencias Económicas”, explicó.
Finalmente eligió Ingeniería en Construcciones. La carrera terminó convirtiéndose en una verdadera vocación, aunque el comienzo no fue sencillo.
“Un poco no tenía muchas opciones por la situación económica de mis padres, pero la verdad es que di en lo cierto porque me encanta la ingeniería”, afirmó.
El esfuerzo de sus padres
Vignau destacó especialmente el papel de sus padres en aquella etapa. Ninguno de los dos había tenido la posibilidad de acceder a estudios superiores, pero ambos entendían que la educación podía abrirles un camino diferente a sus hijos. “Ellos no tuvieron la posibilidad de estudiar y querían que alguno de nosotros pudiera hacerlo”, contó.
Su hermana estudió profesorado en Azul y él finalmente se trasladó a Olavarría. “Pudieron mandarme a mí a Olavarría con mucho esfuerzo. Le agradezco a mi viejo el esfuerzo que hicieron para hacerme estudiar”, señaló.
Su padre, carpintero mueblero, trabajaba junto a sus hermanos. Según Vignau, la familia era reconocida en Azul por su vínculo con la carpintería. “La familia Vignau en Azul es sinónimo de carpinteros; había cuatro o cinco hermanos que eran carpinteros”, recordó.
Su madre también tuvo un fuerte espíritu emprendedor. Tuvo una peluquería, un almacén y un negocio de venta de calzado. “Entre los dos, realmente fueron un ejemplo de vida, de emprender y empujar”, sostuvo.
Y agregó: “Yo creo que nací con el espíritu más que nada de mi madre, que era mucho más emprendedora. Mi viejo acompañaba, era un tipo muy trabajador, pero la que tenía la fuerza era mi madre”.
De Azul a Olavarría
El traslado a Olavarría tampoco fue inmediato. Durante el curso de ingreso, Vignau decidió viajar todos los días desde Azul para evitar que su familia tuviera que afrontar un alquiler.
“Le dije a mi viejo: ‘Vamos a hacer una cosa, no vamos a alquilar nada, voy a viajar todos los días’”, recordó.
Así realizó el curso de ingreso viajando diariamente hasta Olavarría. Una vez que logró ingresar a la carrera, comenzó a buscar un lugar donde vivir en la ciudad.
Aquellos primeros meses quedaron grabados en su memoria por situaciones sencillas que reflejaban las limitaciones económicas de la familia. “Mi viejo me esperaba con un plato de comida en la noche para que le contara cómo me había ido, y a las 6 de la mañana tomaba el colectivo para venir”, contó.
También recordó los momentos compartidos con sus compañeros de estudio: “Con mis amigos del curso de ingreso nos comprábamos fiambre, pan y nos íbamos a la plaza a comer porque no teníamos muchas posibilidades”.
Para Vignau, se trataba de una familia trabajadora que podía sostener sus necesidades, pero sin margen para grandes gastos. “Una familia trabajadora, sin carencias, pero justito, no sobraba mucho”, resumió.
Una ciudad que terminó siendo propia
La llegada a Olavarría también significó descubrir una ciudad diferente a la Azul de aquellos años. “En ese momento Azul era superior a Olavarría, era otra ciudad. Veníamos a Olavarría y nos encontrábamos con una ciudad muy pujante”, recordó.
Con el tiempo, esa ciudad que inicialmente era el lugar elegido para estudiar terminó convirtiéndose en el escenario de toda su trayectoria profesional.
Durante sus años universitarios también construyó vínculos que perdurarían durante décadas. “Fue una experiencia muy linda, conocí gente muy valiosa, muchos amigos. El olavarriense es muy amigable, muy buena gente, nos aceptó enseguida”, señaló.
Incluso recordó con humor la histórica rivalidad entre Azul y Olavarría, aunque aclaró que nunca pasó de una cuestión anecdótica. “En ese momento estaba la pica Azul-Olavarría, que era muy tonta, pero la realidad es que fue una experiencia muy buena”, afirmó.
De aquel joven que viajaba diariamente desde Azul para poder estudiar a la persona que décadas después dirige una empresa constructora familiar, Vignau identifica una misma constante: el valor del esfuerzo que aprendió en su casa y que terminó trasladando a su vida profesional.