Andrés Malamud tras el triunfo de la derecha en Brasil: «La izquierda y la derecha pagan el mismo costo, pero la derecha evade la responsabilidad»

El politólogo e investigador de la Universidad de Lisboa, Andrés Malamud, analizó en el programa El Puente del canal Gelatina, conducido por Pedro Rosemblat y Nico Guthmann, el complejo escenario político tras las elecciones en Brasil. Durante la entrevista, el especialista sostuvo que la marea electoral de la derecha reconfiguró el mapa legislativo y marcó un quiebre estructural en la política del vecino país, afirmando categóricamente que «no hay PT después de Lula, no hay izquierda más allá de Lula, hoy en Brasil todos sus candidatos fueron masacrados». En esa línea, remarcó que la tendencia es clara en la región: «la derecha se renueva y crece; la izquierda se marchita y pierde».

Al revisar las sorpresas de la jornada electoral, Malamud hizo hincapié en el desfasaje de los sondeos previos al señalar que «las encuestas casi todas fallaron, otra vez las apuestas casi todas acertaron». Explicó que «los que encuestan no supieron ver no solamente la marea a favor de Flavio Bolsonaro en la presidencia, sino en el congreso, que quedó con una posición muy mayoritaria y muy sólida de derecha». Según su lectura, el resultado provocó un desplome del centro tradicional, ya que «se hundió el centró, el centró importante de Brasil que es el que define cuándo salen las leyes, qué leyes salen». Por este motivo, la novedad central de la contienda «no es solo para la política sino para los mercados y para los jueces, es que tienen una mayoría importante en el congreso; la derecha va a tener más de la mayoría en el senado, más de la mayoría en diputados, acercándose a los dos tercios en ambas cámaras».

En cuanto al impacto de las causas judiciales sobre la familia Bolsonaro, Malamud explicó que este fenómeno desafió los consensos sobre el comportamiento electoral en América Latina. Al respecto, argumentó que «hasta ahora la información, los análisis que tenemos de la política en América Latina es que las identidades negativas son más poderosas que las positivas», pero en este caso «los Bolsonaro ganaron en todas las instancias; Flavio quedó primero y posiblemente va a ganar la segunda vuelta, Michelle arrasó para senadora y otros dos hijos entraron en las cámaras». En ese sentido, resaltó que «el bolsonarismo pasó por encima de la derecha y de todos los candidatos aparentemente moderados».

Respecto al motivo por el cual los indicadores económicos no alcanzaron para consolidar una victoria del oficialismo, el politólogo ofreció dos explicaciones convergentes. Por un lado, apuntó que «la economía no estaba tan bien, la percepción de la gente no es que la economía derramaba, no estaban saltando de alegría». Por otro lado, planteó que se trató fundamentalmente de un choque cultural y axiológico: «fue una elección de valores, no fue por la economía; la gente quiso preservar lo que fuera que uno entienda los valores de la religión, el pastor que le pedía el voto por Bolsonaro, la familia, las buenas costumbres», concluyendo que «los valores fueron mucho más influyentes de lo que la izquierda creyó».

En el plano geopolítico y la influencia internacional de líderes como Donald Trump, Malamud reflexionó sobre las contradicciones de los discursos soberanistas en la región. Advirtió que «en América Latina no hay una defensa de la soberanía nacional, hay una defensa de los valores compartidos transnacionales, y esto es lo que me llama la atención: son globalistas». En su visión sobre el movimiento bolsonarista, sintetizó esa postura señalando que prima la consigna «Brasil por encima de todos, salvo Trump, y acá lo que hay es una subordinación ante valores comunes».

Finalmente, al trasladar el análisis al impacto que estas dinámicas tienen sobre la gestión pública y las disputas electorales en Argentina y la región, Malamud describió las dificultades estructurales que enfrentan los gobiernos actuales. Sostuvo que «desde el gobierno es muy difícil cambiar cosas en esta etapa del capitalismo en el que hay poco crecimiento económico y buena parte de lo que hay depende del exterior». En este marco, detalló la ventaja discursiva de la derecha al afirmar que «la izquierda y la derecha pagan el mismo costo, solo que el discurso de la derecha evade la responsabilidad porque dice que el Estado no puede hacer nada, mientras que la izquierda promete un Estado presente y la gente siente que no le garantiza nada». Por último, aconsejó a las oposiciones que «tienen que tener cuidado de no prometer demasiado que no se puede dar».

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!