De huir de la inseguridad a formar generaciones de músicos: la historia de Norma Echegoyen en Olavarría

Norma Echegoyen tenía 25 años cuando llegó a Olavarría junto a su esposo Daniel García, de 29, y sus dos primeros hijos. Era profesora de música, había estudiado en el Conservatorio Nacional y ya tenía una relación con la actividad coral. Lo que comenzó como una aventura familiar para dejar atrás Buenos Aires terminó convirtiéndose en una vida dedicada a la enseñanza, la dirección coral y la cultura de Olavarría.
La decisión de dejar Buenos Aires estuvo atravesada por la situación que vivía Daniel, quien trabajaba como adscripto en San Martín y necesitaba acceder a un registro para ejercer como escribano. “Ya lo habían asaltado dos veces a punta de pistola en la oficina”, recuerda Norma. A eso se sumaba que había tenido que participar del reconocimiento de personas vinculadas a un homicidio. Fue entonces cuando ambos comenzaron a pensar en buscar otro destino en el interior de la provincia.
Olavarría apareció entre las posibilidades y la familia finalmente se instaló en la ciudad. Norma comenzó a trabajar en escuelas y, mientras criaba a sus hijos —la familia se completaría con otros dos nacidos en Olavarría—, fue encontrando su lugar en una comunidad que también la acercó nuevamente a la música.
La adaptación tuvo sus contrastes. Venía de una Buenos Aires donde todo transcurría a otro ritmo y descubrió una ciudad en la que las relaciones cotidianas tenían otra dimensión. Con el tiempo, aquella experiencia terminó convirtiéndose en una de las decisiones centrales de su vida. Norma recuerda especialmente la libertad con la que sus hijos pudieron crecer y define aquella Olavarría de sus primeros años con una palabra: “un paraíso”.
Pero la música nunca dejó de estar presente. Desde muy joven había estudiado piano y, a los 12 años, comenzó su formación en el Conservatorio Nacional. Más tarde desarrolló su carrera docente en distintas instituciones de Olavarría, entre ellas la Escuela 8, Fátima, la Escuela Normal y finalmente el Conservatorio, donde trabajó durante los últimos 15 años de su trayectoria profesional.
Para Norma, enseñar música implica mucho más que transmitir conocimientos. “Enseñar música es despertar vocaciones”, afirma. Y explica que el vínculo entre un docente y un niño puede ser determinante para el desarrollo de sus capacidades: una frase desacertada puede hacer que un chico abandone una posibilidad antes de haberla descubierto. Ella misma recuerda con alegría haber vuelto a encontrarse en el Conservatorio con alumnos que habían pasado por sus coros escolares.
Ese camino la llevó también a Cantares, el grupo vocal que el año próximo cumplirá 40 años y que se convirtió en uno de los grandes capítulos de su vida. Norma terminó asumiendo la dirección del coro y desde entonces atravesó distintas generaciones de integrantes, cambios, viajes, encuentros y escenarios.
Cantares la llevó a compartir experiencias en diferentes lugares del país y también fuera de la Argentina. Entre esos recuerdos aparece una presentación en el Teatro Colón junto a seis integrantes varones del coro, además de viajes con un coro universitario a España y México. También hubo proyectos internacionales que quedaron truncos con la crisis de 2001.
Con el paso de los años, Cantares se transformó para Norma en mucho más que un espacio artístico. “El coro es como es el director”, dice, recuperando una frase que alguna vez le dijo un director de La Pampa. Para ella, quien conduce un coro imprime una identidad a través del trabajo vocal, el sonido y la manera de trabajar las voces. Y agrega: “Ellos para mí son mi segunda familia”.
La música también aparece en su relato como un espacio de encuentro frente a las dificultades de la vida cotidiana. Cuando se le pregunta si puede ser una salida en contextos complejos, Norma responde: “No sé si una salida, pero es como un recreo espiritual”. Habla de los ensayos como una instancia en la que los coreutas dejan afuera otras preocupaciones, comparten emociones y construyen una armonía a partir de voces y personas diferentes.
Hoy Cantares atraviesa otro momento de su historia y Norma sigue adaptándose a las posibilidades que ofrece cada formación. Actualmente tiene tres varones y ocho mujeres, trabaja a tres voces y reconoce que le gustaría recuperar una formación más amplia. “Si no te adaptás, morís”, sostiene, convencida de que el desafío es hacer lo mejor posible con los recursos disponibles.
A lo largo de la entrevista también aparecen sus recuerdos familiares, su mirada sobre la cultura de Olavarría, la importancia de los espacios de formación musical y coral y una vida que, pese al paso de los años, continúa proyectándose hacia adelante.
Norma está próxima a cumplir 80 años y no habla de detenerse. Por el contrario, mantiene proyectos y actividades vinculadas con la música y con Cantares. “Siempre tengo proyectos, siempre tenemos proyectos”, afirma.
Toda esa historia será parte del próximo episodio de CoNverSo, el ciclo de entrevistas de En Línea Noticias conducido por Fabricio Lucio y dirigido por Jorge Alberto Scotton. El ciclo, cada semana, propone conocer las historias personales y las trayectorias de quienes hicieron y hacen aportes a la vida de Olavarría.
El episodio con Norma Echegoyen se estrenará este miércoles 16 de septiembre a las 20 horas en el canal de YouTube de En Línea Noticias.