Ernesto Vignau en CoNverSo: “El 2001 me marcó a fuego”


La crisis económica de 2001 fue uno de los momentos más difíciles en la historia de Visán Ingeniería. La empresa atravesaba un período de fuerte actividad, pero el desfasaje en los pagos puso en riesgo su continuidad y llevó a Ernesto Vignau a quedar al frente de la firma.

Durante la entrevista realizada en CoNverSo, el ingeniero Ernesto Vignau, presidente de VISAN, repasó aquel período y explicó cómo logró sostener la empresa con el respaldo de su familia y de proveedores locales.

Vignau recordó que la sociedad que había formado junto a su colega Jorge Sansimoni se mantuvo hasta 2001, cuando la situación económica comenzó a complicarse. “Teníamos muchísima obra en la fábrica L’Amalí, pero Loma Negra empezó a tener problemas con los pagos y pasó de pagar a 30 días a pagar a 180 días. Eso nos provocó un desfasaje económico enorme”, señaló.

En ese momento, Visán también tenía obras en otras localidades. “Estábamos haciendo bancos en Pinamar y Mar de Ajó, una sucursal de Camuzzi en Punta Alta, y los problemas económicos nos desbordaron”, recordó.

La crisis derivó en la disolución de la sociedad y Vignau quedó solo al frente de la empresa. “Ahí me quedé yo solo con la empresa. No quería que se fundiera porque era mi sueño y mi sostén”, afirmó.

Su familia tuvo un papel central en esa etapa. Su esposa, que poco antes había quedado sin trabajo en el Banco Olavarría, se incorporó a la empresa y comenzó a trabajar junto a él.

Sigo solo con Visán Ingeniería desde 2001 hasta la fecha, con mucha ayuda de mi familia”, explicó Vignau.

El contexto económico hizo todavía más compleja aquella etapa. La empresa se encontraba terminando obras bancarias en la Costa Atlántica mientras el país atravesaba el corralito.

El 2001 fue dificilísimo: estábamos terminando los bancos Río en Pinamar y Mar de Ajó en pleno corralito, con la gente golpeando los cajeros automáticos afuera y nosotros explicándoles que estábamos en obra y no había plata”, relató.

El respaldo de los proveedores

Consultado sobre el riesgo de cierre, Vignau fue contundente y afirmó que en ese momento la empresa corrió riesgo. Los problemas de pagos generaron dificultades para afrontar los compromisos de la empresa, pero el acompañamiento de proveedores locales resultó determinante.

Tengo que agradecer a mis proveedores de toda la vida, que me bancaron y me dijeron que siguiera adelante”, destacó.

En ese sentido, mencionó las reuniones que mantuvo con bancos y proveedores de la ciudad. “Empezaron a caerse los cheques por el desfasaje de pagos de Loma Negra. Me reuní con los bancos y con proveedores locales importantes como Bouciguez, Casas de los Cristales y otros que me dijeron: ‘Ernesto, seguí adelante, te vamos a bancar hasta que recuperes los cheques’”, contó.

Así salimos. Fue la crisis más importante que me tocó atravesar”, agregó.

La recuperación comenzó relativamente rápido. Según recordó, durante 2002 y 2003 la empresa volvió a encauzar su situación económica y consiguió nuevos trabajos.

Sabíamos que con volumen de obra íbamos a levantar, aunque la rentabilidad fuera baja”, explicó.

Una empresa “elástica”

La experiencia de 2001 también tuvo consecuencias en la forma en que Vignau decidió conducir Visán durante los años siguientes. El empresario optó por mantener una estructura mediana y flexible, evitando una expansión que pudiera convertirse en un problema frente a una nueva crisis.

Como viví la época de 2001 y en ese momento teníamos muchísima gente y obras, esa experiencia me marcó a fuego”, sostuvo.

En esa línea, explicó que una estructura demasiado grande requiere mantener un nivel constante de actividad, algo difícil de garantizar en una economía con ciclos pronunciados.

No quise tener tanta estructura porque cuando tenés mucha estructura necesitás muchísimo trabajo de forma constante, y la Argentina es muy variable”, señaló.

Por eso, Vignau eligió otro modelo: “Me gusta más la ‘empresa elástica’: una empresa chica, pero con capacidad de crecer y achicarse según los vaivenes de la economía argentina”.

La inflación y el presente

Esa mirada también aparece al analizar el contexto actual de la construcción. Vignau aseguró que trabajar en un escenario de inflación elevada genera dificultades para presupuestar y sostener la rentabilidad de las obras.

A mí me encanta trabajar sin inflación. Trabajar con inflación es dificilísimo porque cotizás a un precio y a los meses la obra vale el doble; las redeterminaciones nunca alcanzan a cubrir el desfasaje”, explicó.

Aunque reconoció que actualmente la rentabilidad es baja, destacó la previsibilidad que encuentra en un escenario de menor inflación.

Hoy la rentabilidad es baja, pero estamos más tranquilos sin los sobresaltos de la alta inflación”, concluyó.

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