Covatti en CoNverSo: “Fuimos los primeros del centro de la provincia de Buenos Aires en traer los baños químicos”


José Miguel Covatti fue protagonista de un nuevo episodio de CoNverSo, el ciclo de entrevistas de En Línea Noticias, donde repasó el recorrido de una actividad que comenzó casi como una oportunidad circunstancial y terminó convirtiéndose en el principal eje de su empresa de servicios: los baños químicos.

El ciclo es conducido por Fabricio Lucio y dirigido por Jorge Alberto Scotton.

En el desarrollo de la entrevista, Covatti contó que el punto de partida estuvo en una reparación del horno principal de una fábrica, alrededor de 2001. Una empresa de Buenos Aires que llegó para realizar los trabajos llevó consigo un baño químico y, como Covatti ya tenía a su cargo el mantenimiento de la red cloacal de la planta, fue convocado para hacerse cargo del servicio.

Aquella experiencia coincidió con otra información que recibió por entonces: la construcción de la planta L’Amalí, donde se necesitarían baños químicos por tratarse de una obra ubicada en el medio del campo.

Covatti comenzó a investigar y asesorarse sobre el funcionamiento del servicio. Cuando llegó el momento de la licitación, ganó y tuvo que salir a buscar los equipos necesarios.

El comienzo fue con alrededor de 80 baños químicos. Inicialmente trabajó junto a un empresario de Bahía Blanca que le proveyó los equipos, mientras Covatti aportaba la mano de obra y los productos necesarios para realizar el mantenimiento.

“Fuimos los primeros del centro de la provincia de Buenos Aires en traer los baños químicos.”

El desafío, sin embargo, no era solamente conseguir los equipos. También había que instalar una actividad prácticamente desconocida para buena parte de la comunidad.

“Me costó inculcarlo”, reconoció Covatti al recordar aquellos primeros años. Contó que cuando llevaba un baño químico a un evento, muchas personas lo observaban con desconfianza porque todavía no conocían el sistema ni sus características.

La experiencia en la construcción de L’Amalí fue clave para demostrar la utilidad del servicio. Durante aproximadamente un año y medio, Covatti llegó a colocar entre 80 y 100 baños químicos, atendiendo a unas 2.000 personas por día.

Según recordó, durante ese período no tuvieron problemas de contagios ni intoxicaciones. Esa experiencia también le permitió comenzar a explicar en otros ámbitos la importancia de contar con baños adecuados en obras y eventos.

Un servicio ligado a la higiene y al ambiente

Para Covatti, el baño químico no representa solamente una prestación para resolver una necesidad puntual. También tiene una función vinculada con la higiene y el cuidado ambiental.

En la entrevista explicó que durante años intentó instalar la necesidad de utilizar estos equipos en las obras de construcción, en lugar de recurrir a pozos improvisados.

Su objetivo fue que empresas, organizadores y vecinos entendieran que el servicio debía formar parte de la planificación de una obra o un evento.

El proceso llevó tiempo. Covatti estimó que necesitó entre siete y ocho años para que los baños químicos comenzaran a incorporarse de manera habitual en distintos ámbitos de la zona.

Desde entonces, la empresa fue ampliando progresivamente su cantidad de equipos. Llegó a tener alrededor de 600 baños químicos, aunque actualmente unos 100 se encuentran inactivos por el desgaste y los daños sufridos, por lo que dispone de unos 500 equipos.

La actividad también lo llevó a trabajar en distintos puntos y eventos. Entre otras experiencias, recordó su participación junto a la ACTC y su presencia en diferentes circuitos del país.

También habló de grandes espectáculos y recordó especialmente el recital del Indio Solari, para el que le solicitaron 300 baños, aunque en ese momento contaba con 100 disponibles. Finalmente, participaron otras empresas para completar la cantidad necesaria.

Aquel evento también mostró otro de los problemas que atraviesa el servicio: el vandalismo. Covatti calculó que alrededor de un 20% de sus baños resultaron dañados en aquella oportunidad.

Con el tiempo, asegura, algunas de esas conductas fueron modificándose. Sin embargo, los daños y el mantenimiento siguen siendo parte de los costos que debe afrontar la actividad.

Menos obras, menos baños

La cantidad de baños instalados en obras también se convirtió para Covatti en un indicador de la actividad económica.

Durante años llegó a tener un promedio de 250 baños en obras de Olavarría, sin contar los servicios permanentes en las fábricas. Actualmente, ese número se redujo a unos 120.

“Ha bajado un 80 o 90%, lamentablemente”, sostuvo al referirse al impacto de la caída de la construcción.

Para el emprendedor, la obra pública y la construcción tienen un efecto que excede a la contratación directa de baños químicos, porque generan actividad en otros sectores y, en consecuencia, nuevas obras y servicios que también demandan estos equipos.

En ese escenario, los parques eólicos representaron una importante fuente de trabajo. Covatti contó que durante aproximadamente dos años y medio trabajaron con cuatro parques eólicos y que actualmente continúan vinculados a uno de ellos.

Pero también sabe que ese movimiento no es permanente y que, cuando termine, la situación dependerá de la recuperación de la construcción.

Una actividad que también exige competir

Covatti cuestionó además algunas prácticas que, según su experiencia, dificultan el desarrollo de la actividad. Se refirió particularmente a la competencia basada exclusivamente en el precio y a situaciones en las que el baño químico se ofrece sin costo como parte de otros servicios.

“50 pesos menos significa quedarte sin trabajo”, graficó al hablar de un mercado en el que, según su mirada, muchas veces no se analiza la calidad del servicio, la documentación, las certificaciones o las condiciones laborales de quienes realizan las tareas.

Aun así, reivindicó la competencia como parte de la actividad empresarial y recordó que lleva toda su trayectoria compitiendo dentro del sector.

Actualmente, la empresa mantiene el eje en los baños químicos y sumó otros servicios, como el alquiler de garitas de vigilancia, mientras busca alternativas para atravesar un escenario económico en el que la construcción perdió buena parte del movimiento que tenía años atrás.

La historia de los baños químicos en la trayectoria de José Miguel Covatti es, en definitiva, la historia de una actividad que comenzó con un solo equipo llegado desde Buenos Aires, se transformó en un emprendimiento con cientos de unidades y terminó convirtiéndose en un servicio habitual para obras, industrias y eventos de la región.

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