Solemnidad de San José


(*) Abel Galzerano, catequista y consagrado de Banfield.

Junto a todo el Pueblo de Dios, hoy, 19 de marzo celebramos la Solemnidad de San José, la mención más antigua del culto en Occidente se remonta al año 800, en el norte de Francia, donde se recuerda a «Ioseph sponsus Mariae». Pío IX en 1870 elevó la celebración de San José del 19 de marzo a toda la Iglesia.    

            Esta fiesta se debe a que su figura recuerda el papel sagrado de los padres como protectores y guías de las familias. Las Sagradas Escrituras también describen a José como un hombre justo, humilde, sabio, y enseñaría a Jesús las artes del trabajo manual. Jesús, José y María, conforman el ideal de familia que la Iglesia católica denomina como: Sagrada Familia.

            Benedicto XVI el 19 de marzo de 2006: “El ejemplo de san José es una fuerte invitación para todos nosotros a realizar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado. Pienso, ante todo, en los padres y en las madres de familia, y ruego para que aprecien siempre la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cultivando con solicitud la relación conyugal y cumpliendo con entusiasmo la grande y difícil misión educativa.(…)

            Santa Teresa de Jesús ocd. nos dejó en sus escritos: “Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido a nadie que le tenga verdadera devoción y le haga particulares servicios, que no lo vea más aprovechado en la virtud; pues ayuda mucho a las almas que a él se encomiendan (V 6, 7)”.

            En la encíclica sobre la devoción a San José del papa León XIII: “Las razones por las que el bienaventurado José debe ser considerado especial patrono de la Iglesia, y por las que, a su vez, la Iglesia espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen principalmente del hecho de que él es el esposo de María y padre putativo de Jesús. De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria”.

            San Josemaría Escrivá de Balaguer (fundador del Opus Dei), contemplaba a san José como un modelo eminente de santidad cristiana. La tradición devocional lo ha presentado de hecho como el mayor santo después de la Santísima Virgen, debido a una especial predestinación divina (cfr. Herrán, 1994, p. 43), y también como paradigma de santidad en las tareas ordinarias: “Eso nos enseña la vida de San José: sencilla, normal y ordinaria, hecha de años de trabajo siempre igual, de días humanamente monótonos, que se suceden los unos a los otros. Lo he pensado muchas veces, al meditar sobre la figura de San José, y ésta es una de las razones que hace que sienta por él una devoción especial.(…) “José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de Él con abnegación alegre. ¿No será ésta una buena razón para que consideremos a este varón justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como Maestro de vida interior? La vida interior no es otra cosa que el trato asiduo e íntimo con Cristo, para identificarnos con Él…”. (Biblioteca Virtual Josemaría Escrivá de Balaguer y Opus Dei)

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