Azul: condenaron a dos años y seis meses a un exsargento del Ejército por abusar sexualmente de dos soldadas voluntarias

Lo hechos sucedieron en el Regimiento de Azul.

El exsargento junto a su abogado defensor durante el debate – Foto: Belén Cano / Fiscales.gob.ar

Un exsargento primero del Ejército fue condenado a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional por haber abusado sexualmente de dos soldadas voluntarias que prestaban servicio en el puesto de mantenimiento del cuartel de Azul. El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata también dispuso que deberá pagar cinco millones de pesos a cada una de las víctimas en concepto de reparación por el daño sufrido.

Héctor Lorenzo Andersen, de 48 años, fue considerado autor del delito de abuso sexual simple por hechos ocurridos durante 2022, cuando se encontraba en funciones y era superior de las dos mujeres. La condena fue dictada por los jueces Roberto Fernando Minguillón, Nicolás Toselli y Matías Mancini.

De acuerdo con los hechos que el tribunal tuvo por probados, la primera de las víctimas ingresó al Ejército Argentino en Azul en agosto de 2022 y comenzó a prestar servicios en el puesto de mantenimiento del cuartel, que estaba a cargo de Andersen. Entre agosto y el 1° de diciembre de ese año, el exsargento realizó distintos acercamientos y tocamientos sin consentimiento.

La joven había denunciado que su superior le proponía que se trataran con confianza, le pedía abrazos y besos cerca de la boca y se acercaba para realizarle masajes en los hombros mientras le decía que se relajara porque estaba “re tensa”. También había señalado comentarios de índole sexual y preguntas sobre su vida personal.

Según el relato incorporado a la causa, ante las negativas de la joven, Andersen se enojaba y la amenazaba con darle la baja del Ejército. También la hostigaba mediante WhatsApp y redes sociales.

Una segunda soldada, que prestaba servicio en el mismo puesto de mantenimiento, denunció situaciones similares ocurridas entre octubre y fines de noviembre de 2022. Según su testimonio, el exsargento le pedía besos, la abrazaba y aprovechaba esos acercamientos para tocarla, además de realizarle masajes sin su consentimiento.

El fiscal Carlos Fioritti durante ek debate. Foto: Belén Cano

La mujer relató que, cuando llegaba por la mañana, Andersen cerraba la puerta de la oficina y volvía a insistir para que se dejara abrazar y le diera besos cerca de la boca. También señaló que no la soltaba hasta obtener lo que pretendía y que, tras conocerse la primera denuncia, la amenazó para que “no lo traicione”.

Como parte de la condena, Andersen deberá abstenerse de contactar a las dos víctimas por cualquier medio y no podrá acercarse a menos de 500 metros de ellas ni de sus familiares durante el tiempo de la pena. Además, deberá incorporarse al programa “Dispositivo Masculinidades”, desarrollado por la Dirección de Políticas de Género y Diversidad de la Municipalidad de Azul y el Patronato de Liberados.

Durante el juicio intervino el fiscal general subrogante Carlos Fioriti, quien había solicitado una pena de tres años de prisión. En su alegato hizo foco en la necesidad de analizar los hechos y los testimonios de las víctimas desde una perspectiva de género.

El fiscal sostuvo que en situaciones de violencia sexual las víctimas pueden utilizar términos poco específicos o tener dificultades para describir gráficamente lo ocurrido. En ese sentido, señaló que a las dos mujeres “les costó poner en palabras tanto los tocamientos como las intenciones de Andersen de mantener relaciones sexuales con ellas”.

También remarcó que este tipo de hechos suele ocurrir sin testigos y que el relato de la víctima puede constituir una parte central de la acusación, aunque debe ser valorado y contrastado con el resto de las pruebas incorporadas a la causa.

Además de la condena, el tribunal hizo lugar a un planteo de la fiscalía y exhortó al Ejército Argentino y al Ministerio de Defensa a que adopten medidas sancionatorias y preventivas ante denuncias de delitos contra la integridad sexual cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas.

En particular, reclamó protocolos de acompañamiento a las víctimas tanto en sede administrativa como judicial, asistencia psicológica, confidencialidad y soporte interdisciplinario. También pidió un adecuado registro de las denuncias y testimonios y su sistematización estadística como herramienta de monitoreo y prevención.

El juicio había comenzado con una tercera denuncia contra Andersen. Sin embargo, la mujer no concurrió al debate para declarar y el tribunal resolvió no incorporar por lectura el relato que había realizado durante la investigación. Ante la imposibilidad de sostener la acusación en ese caso, el exsargento fue absuelto respecto de ese hecho.

Los fundamentos completos de la sentencia serán conocidos el próximo 2 de octubre.

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