Julio Chávez y una charla a corazón abierto antes de su llegada a Olavarría: «La ballena es una invitación a la humanidad»
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El próximo 22 de mayo, el escenario del Teatro Municipal de Olavarría recibirá a uno de los grandes maestros de la escena nacional: Julio Chavez. El actor llega a nuestra ciudad para protagonizar «La ballena», una obra que promete conmover desde lo más profundo. Sin embargo, lo que se preveía como una entrevista periodística exclusiva con En Línea Noticias, terminó siendo un encuentro de dos personas que, a pesar de verse por primera vez, conversaron con la familiaridad de quienes se conocen de toda la vida. Jorge Scotton y Julio Chavez se sumergieron en una charla amena, donde no faltaron recuerdos de la infancia, anécdotas sobre huertas y reflexiones sobre la salud y la empatía.
Uno de los puntos de conexión más fuertes fue la reflexión sobre el valor de la palabra y el tiempo dedicado al otro. Chavez destacó la importancia de rescatar la capacidad de escucha en una sociedad que parece haber perdido la paciencia para lo profundo.
Aunque la trama de la obra presenta a un hombre con una dimensión física poco común, el actor fue tajante al explicar que la obesidad mórbida es solo la puerta de entrada, pero no el corazón de la historia: «la situación física de Charly es una puerta de entrada a la obra, pero no es la totalidad de la obra». Para él, lo que finalmente se cuenta es la vida de un ser humano con el que el espectador establece un vínculo de identidad, uniéndose a Charly no por su peso, sino por su condición de ser un ser humano, de «tener problemas en el amor, problemas como padre, de problemas como pareja».
El actor, con 50 años de trayectoria, explicó que «cuando vos lees una obra, con leerla no se hace el fenómeno del teatro, tenés que contarla». Por ello, su búsqueda con este material fue clara: «ver cómo podía construir un Charlie que no intente producir lástima, que no intente producir en que no hacer ningún tipo de manipulación ideológica… nada de pobre Charly». Chavez buscó dotar al protagonista de «humor y ternura porque también he observado que los seres, aún que padecen una situación física, no por eso pierden ni humor ni ternura; no están todo el tiempo señalando sus dificultades».

La obra también pone en debate el rol de las instituciones —como la iglesia, la educación o la nutrición— frente al dolor ajeno. Para el actor, el texto plantea que «ninguna de esas instituciones está construida para dañar al ser humano, pero ninguna puede tener la solución completa a la humanidad». En este sentido, rescató una frase fundamental del texto que le dice Charlie a un misionero: «no siempre con tus armas de misionero vas a comprender al ser humano». Chavez reflexionó sobre el peso de ese «no siempre», señalando que «le saca el carácter de absoluta o totalitaria» a las respuestas preestablecidas. Recordó con nostalgia su infancia y la legitimidad de las pequeñas cosas, comparando la experiencia del ahorro postal con el sabor perdido de los tomates de antes: «yo no soy de decir que fue mejor el momento, pero un poquito más amable; es como el tomate, hoy todavía hay tomate, pero el gusto del tomate cuando yo tenía 8 años yo no lo recuerdo». La conversación cerró con la promesa de un encuentro presencial en el teatro, donde Chavez dejó claro que su objetivo es incluir a su personaje en los problemas de la humanidad: «la obra lejos de discriminar a Charlie lo involucra dentro del problema de la humanidad, no por su situación física sino porque es un ser humano»