«No tengo un peso»: Araceli Saavedra habló 20 años después de la caída de la «financierita del barrio Luján»

Después de dos décadas de silencio, Araceli Beatriz Saavedra volvió a hablar públicamente sobre la denominada «financierita del barrio Luján». La mujer, quien fue la cabeza visible de aquella financiera que funcionó en Olavarría entre 2004 y 2005, eligió a los colegas de Cadena 103 y, en especial, al periodista Mario Sosa, para brindar una extensa entrevista en la que repasó su versión sobre lo ocurrido.
Saavedra habló sobre el origen de la financiera, el funcionamiento del sistema de colocación de dinero, los intereses que se pagaban y el crecimiento que tuvo la actividad hasta su cierre en 2005. También recordó su detención, los años que permaneció privada de la libertad y su posterior regreso a la vida cotidiana.
Según relató, la actividad comenzó a partir de una propuesta de Omar Garay, a quien dijo haber conocido en la Sociedad Rural de Olavarría. Para entonces, Saavedra ya se dedicaba a la venta de ropa y desarrollaba distintas actividades comerciales.
La idea, según explicó, era que particulares colocaran dinero a cambio de un interés superior al que ofrecían los bancos. El porcentaje llegó al 35% mensual, una cifra que hizo crecer rápidamente la cantidad de personas que se acercaban a colocar sus ahorros.

«A la gente le convenía colocar la plata en una financiera que no en el banco, porque en mi financiera no la tenían que blanquear», afirmó.
Saavedra reconoció que el sistema dependía en buena medida del ingreso constante de nuevos fondos. Ante la pregunta de qué ocurría si todos los inversores decidían retirar su dinero al mismo tiempo, fue contundente: «Si iban todos a retirar, no daba para todos».
Según su relato, la financiera llegó a manejar alrededor de un millón de pesos por día durante 2005. La actividad funcionó aproximadamente durante un año, hasta que el 5 de octubre de ese año fue detenida.
Saavedra aseguró que fue acusada de unas 300 estafas y admitió que hubo personas que no pudieron recuperar el dinero que habían colocado.
«No pudo retirar las personas que menos ponían, los más vulnerables», sostuvo.
Durante la entrevista también apuntó contra Omar Garay y otros integrantes de su entorno. Según afirmó, mientras ella permanecía al frente de la actividad y atendía a los clientes, se producían movimientos de dinero que no llegaban a la caja de la financiera.
Saavedra sostuvo que algunas de esas operaciones quedaron registradas en cámaras de seguridad instaladas en las oficinas y aseguró que esas imágenes fueron incorporadas a la causa judicial.
«Yo fui la cara visible, sí, no lo niego. Pero era la cara visible porque al que estaba conmigo no le convenía estar sentado al lado mío en una oficina», afirmó.
La mujer también aseguró que intentó responder por los compromisos cuando la situación comenzó a desmoronarse. Contó que vendió joyas, vehículos y propiedades para conseguir dinero y pagar a quienes reclamaban sus fondos.
«Salí a vender lo último que tenía», relató, y agregó: «Mi idea era pagarle a todo el mundo».
En otro tramo, Saavedra sostuvo que hubo personas que obtuvieron importantes ganancias durante el funcionamiento de la financiera y que algunos de quienes colocaban dinero llegaron posteriormente a comprar campos y vehículos.
Según explicó, una parte de los clientes recurría a la financiera porque no quería declarar o blanquear el dinero que tenía. «Eso consta en el expediente», afirmó.
Saavedra también habló de distintos bienes que, según su versión, fueron adquiridos durante aquellos años y posteriormente quedaron en poder de otras personas. Mencionó propiedades, vehículos y 358 cabezas de ganado que, aseguró, figuraban en una denuncia realizada ante la Patrulla Rural.
«Tengo la denuncia en la Patrulla Rural», dijo al referirse a esos animales y señaló a Omar Garay como responsable de su desaparición.
Otro de los bienes sobre los que habló fue una camioneta Ford EcoSport que, según sostuvo, estaba a nombre de su madre y que nunca le habría sido devuelta. También hizo referencia a una Toyota Hilux que decidió devolver para conseguir fondos destinados a pagar a los inversores.
Las afirmaciones realizadas por Saavedra durante la entrevista constituyen su versión sobre aquellos hechos y apuntan contra distintas personas que formaban parte de su entorno en ese momento.
Los años de detención

Saavedra fue detenida en octubre de 2005 y relató que inicialmente permaneció alojada en comisarías de Las Flores y Tapalqué. Posteriormente obtuvo prisión domiciliaria con monitoreo electrónico y pasó un período en una vivienda de Azul.
Finalmente fue trasladada a la Unidad Penal de Azul, donde permaneció hasta 2007.
«Fui una detenida más, estaba en un pabellón evangélico, trabajaba en las oficinas de arriba, limpiaba», recordó.
También aseguró que durante ese período no sufrió situaciones de violencia y destacó la relación que mantuvo con otras internas.
Al referirse a su situación judicial posterior, Saavedra afirmó que recuperó la libertad y sostuvo que las imágenes de las cámaras de seguridad fueron determinantes para su situación procesal.
«Quedé libre de culpa y cargo», afirmó.
«Estoy muy arrepentida»

A veinte años de aquellos acontecimientos, Saavedra dijo que la experiencia le dejó una enseñanza sobre las personas en las que decidió confiar.
Ante la pregunta de Mario Sosa sobre si la actividad había valido la pena, respondió: «No valió la pena, pero me sirvió de experiencia en quién confiar y en quién no».
También reconoció estar arrepentida.
«Estoy muy arrepentida. Estoy agradecida por la gente que pudo ganarse un pesito, pero estoy muy arrepentida por no haber abierto más los ojos», manifestó.
Sin embargo, cuando fue consultada sobre si se sentía culpable, respondió: «No, me siento muy tranquila».
Saavedra reconoció que todavía cruza a personas que perdieron dinero y que algunas continúan comunicándose con ella.
Para quienes no pudieron recuperar sus fondos, expresó: «Les pido de corazón y les pido mil disculpas».
«No tengo un peso»

Durante la entrevista, Saavedra también habló de su situación actual. Aseguró que perdió los bienes que tenía y que actualmente vive de una pensión correspondiente a su marido fallecido.
«No tengo un peso», afirmó.
También contó que le gustaría volver a dedicarse a la venta de ropa, actividad que desarrolló durante gran parte de su vida.
Consultada sobre qué haría si aparecieran hoy 10 mil o 20 mil dólares, descartó volver a montar una financiera.
«¿Pongo una financiera y pago 35%? No, hoy por hoy no se puede. Eran otras épocas», respondió.
Sobre el final de la conversación, volvió a cuestionar que toda la responsabilidad haya recaído sobre ella y reclamó que también respondan ante la Justicia quienes, según su versión, se quedaron con dinero o bienes.
«Yo pagué a Dios y a la Justicia, ¿por qué yo y no la otra persona?», planteó.
La entrevista terminó con una pregunta de Mario Sosa que atravesó buena parte del relato de Saavedra: «¿Dónde está la plata?» Su respuesta fue directa: «La plata está en los que me robaron, en los que se la llevaron».
Veinte años después de la caída de aquella financiera, la mujer que durante años fue identificada públicamente como su cara visible decidió romper el silencio y dar su versión de una historia que todavía permanece en la memoria de Olavarría.