María, Reina de la Paz


Por: Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.

María, la Madre de Jesús, es venerada en la Iglesia Católica como la Reina de la Paz. Su papel en la historia de la salvación es fundamental, y su intercesión es invocada por los fieles en busca de paz y consuelo.

En el Evangelio de Lucas, María es presentada como la humilde servidora del Señor, que acepta la voluntad de Dios con fe y obediencia (Lc 1,38). Su respuesta a la Anunciación es un modelo de entrega y confianza en Dios.

La Iglesia Católica ha venerado a María como la Reina de la Paz a lo largo de los siglos. El Papa Pío XII, en su encíclica «Ad Caeli Reginam» (1954), declaró que María es la Reina de la Paz y la Patrona de la paz mundial. En esa misma encíclica explica que es así por ser Ella la Madre del Príncipe de la Paz

El Papa Francisco en su Homilía en la Fiesta de la Virgen de la Paz en el año 2013, decía: «La Virgen de la Paz es un modelo de fe y de obediencia, que nos enseña a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas».

Siguiendo el hilo conductor de Pio XII,  San Juan Pablo II, en su Homilía en la Fiesta de la Virgen de la Paz en1982, manifestaba: «María es la Reina de la Paz, porque ella es la que nos lleva a Jesús, el “Príncipe de la Paz».

Así lo anunció el profeta Isaías: Cristo es el “Príncipe de la paz”, pero Él es también signo de contradicción. Porque la paz que Él trae, por basarse en el amor, contradice nuestro egoísmo. Por eso, sin lucha no hay victoria sobre el egoísmo, ni amor, ni paz de Cristo. Solo en el cielo poseeremos la paz de Cristo para siempre. Aquí en la tierra es necesario construirla y conquistarla en cada instante.

Ante la impaciencia por lograr rápidamente una sociedad en la que podamos vivir unidos por una verdadera paz de hermanos, hay quienes pueden tentarse para acelerar esta paz y olvidarse del amor. Un cristiano no debería hacerlo. Nosotros queremos la reconciliación, el perdón, la conversión del que se cierra al Amor.

La Iglesia Católica invoca la intercesión de María como la Reina de la Paz, pidiendo su ayuda para alcanzar la paz en el mundo y en nuestras vidas. Que Ella, como modelo de fe y de obediencia nos guíe en ese camino de santidad: así se lo pedimos en la oración del Ave María.

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