Gabriel Blanco sobre el cambio climático: “La situación es realmente crítica”

Entrevista / Carlos Verucchi / En Línea Noticias (Twitter: @carlos_verucchi)

Durante estos días se desarrolla en Madrid la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. El lunes 2 dieron inicio las sesiones que se extenderán hasta el 13 de diciembre y reunirán a autoridades de 197 países firmantes del Acuerdo de París, a organizaciones de la sociedad civil, gobiernos locales y empresas del sector privado.

En Línea Noticias conversó sobre el tema con el Ing. Gabriel Blanco, docente de la Facultad de Ingeniería de Olavarría (https://www.fio.unicen.edu.ar/), quien representa a Argentina en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC).

C.V.- Se está hablando mucho por estos días sobre cierta fecha límite, que se daría aproximadamente dentro de 10 años, a partir de la cual el planeta entraría en un punto de no retorno, es decir, alcanzaría una situación irreversible en cuanto a la sustentabilidad. ¿Es tan crítica realmente la situación? ¿Qué debería ocurrir para poder evitar ese punto de no retorno?

G.B.- La situación es realmente crítica. Lo del plazo de 10 años surge de que en el Acuerdo de París se acordó que se harían todos los esfuerzos para que la temperatura media global no aumente más de 1.5 °C por encima del nivel preindustrial. Y a la velocidad con la que la temperatura está aumentando se llegaría a ese incremento entre 2030 y 2040. ¿Por qué 1.5 °C como techo a no superar? Se sabe que los ecosistemas naturales y humanos responden de forma tal que ante variaciones en algunos de los parámetros ambientales (temperatura por ejemplo) pueden volver a su estado original si ese parámetro también lo hace. Pero pasado un cierto nivel de variación de estos parámetros, entonces los ecosistemas ya no responden de esa manera y pueden disparar otras respuestas, readaptarse y convertirse en otra cosa o desaparecer. Cuando las modificaciones de los parámetros alcanzan ese nivel se conoce como punto de no retorno. Y se sabe que cuando el aumento de la temperatura alcance 1.5 °C respecto a niveles preindustriales, muchos de los ecosistemas llegarán a ese punto de no retorno y nada volverá a ser lo que era. Una situación nunca atravesada antes por la humanidad y ciertamente temible.

C.V.- ¿Se pueden distinguir distintos grados de responsabilidades históricas en el camino recorrido por la humanidad para llegar hasta este punto límite? ¿Qué grado de responsabilidad tienen los países occidentales, el capitalismo, la Revolución Industrial?

G.B.- Por supuesto que la responsabilidad sobre el estado del planeta en general y sobre el cambio climático en particular tiene distintos grados de responsabilidad entre los países. Los países que crecieron económicamente en base al carbón y al petróleo y se desarrollaron desde la Revolución Industrial (algunos países de Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón y otros), tienen responsabilidades históricas que deben asumir y hacerse cargo de ellas. Sin embargo los países llamados emergentes (China, India, Sudáfrica, Brazil, México, Argentina y otros) han comenzado más recientemente su crecimiento económico siguiendo un sendero de desarrollo similar al que siguieron los países ya industrializados, sabiendo que ese sendero ha generado no sólo impactos profundos en material ambiental sino también muchas desigualdades sociales.  El nivel de emisiones de gases de efecto invernadero de los países en desarrollo ya está al nivel de los países desarrollados y las proyecciones a futuro indican que seguirán creciendo.  El compromiso de estos países no es por el pasado, sino con el futuro. En cuanto a si el capitalismo ha sido la causa principal, lo interesante es que tanto el capitalismo como la experiencia socialista de la Unión Soviética han tenido la misma relación con los recursos naturales que fue básicamente depredatoria, degradando el capital natural y extrayendo recursos y contaminando a una velocidad que no ha dado lugar a la regeneración de los recursos y los ecosistemas.

Suele argumentarse, por ejemplo, que la Argentina tiene sólo el 0.8% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Suena poco, pero no lo es, es más de lo que emiten 180 países y sólo estamos por debajo de los 20 países más grandes e industrializados. Pero si vemos las emisiones per cápita, la situación es aún peor. Nuestras emisiones per cápita están por encima de la media mundial y de muchos países de la Unión Europea.  De nuevo, responsabilidades históricas Argentina no tiene, pero sí tiene responsabilidades presentes y futuras.  El cambio climático es un problema global común, todos somos víctimas, pero también victimarios.

C.V.- Se observa una cada vez más punzante y activa reacción de la juventud contra la pasividad de los líderes mundiales frente al tema, ¿permite esta reacción abrigar nuevas esperanzas?

G.B.- Definitivamente sí. Que el tema lo hayan tomado los jóvenes es clave. Y ya se siente la presión sobre algunos gobiernos, fundamentalmente en Europa, pero la movida se va propagando a otras latitudes. En Argentina siempre corremos de atrás, los poderes establecidos son muy fuertes y lo dominan todo, a la política y a los medios  de comunicación.

C.V.- La tendencia observada a nivel mundial en relación a la aplicación cada vez más intensiva de políticas de corte neoliberal, ¿hace más difícil que se llegue a un acuerdo y a una posible solución?

G.B.- En este sentido, el caso argentino es interesante, porque pasamos de gobiernos llamado neoliberales a otros llamados progresistas, o de derecha a izquierda, y la depredación extractivista de recursos naturales y la contaminación es exactamente la misma. Los ejemplos incluyen el petróleo y el gas, la megaminería, la soja, los bosques nativos, y por el otro lado la contaminación y destrucción de ecosistemas enteros: el Riachuelo, el río Reconquista, el Salí-Dulce, el suelo de la llanura pampeana, los sistemas costeros, las grandes represas hidroeléctricas del río Santa Cruz, las centrales nucleares, etc.  En esta materia no hay grieta en Argentina.

C.V.- ¿Qué consecuencias tiene que países como por ejemplo EEUU o Brasil ignoren pactos firmados anteriormente.

G.B.- Líderes como Trump y Bolsonaro son una verdadera calamidad, pero no sólo por cómo ven la problemática socio-ambiental que incluye el cambio climático, sino por una concepción del mundo que atrasa muchas décadas. Lo único positivo es que son temporales, pronto no existirán más, y el cambio climático es una lucha de largo aliento. No sabemos que líderes vendrán, pero apuesto a que será algo mejor.

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