Bernardo Carricart: «Se negó el término de enfermedad o trastorno siendo este descalificado como estigma»


El médico psiquiatra Bernardo Carricart, director de la Clínica Interdisciplinaria Alsina de Olavarría, fue uno de los especialistas convocados al Senado de la Nación para exponer durante el debate por la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 y dejó una de las intervenciones más críticas hacia la normativa vigente.

La reforma de la ley de salud mental indudablemente es necesaria”, afirmó al inicio de su exposición ante el plenario de comisiones. Luego agregó: “Hemos escuchado en estos últimos 15 años las supuestas bondades de la misma, pero están lejos de la realidad”.

Durante su intervención sostuvo que el problema de la ley actual no responde únicamente a dificultades en su implementación sino también a su concepción de fondo. “Su diseño y su alta carga antimédica y antipsiquiátrica ha generado e impedido el normal desarrollo de las actividades de las profesiones afines y de las instituciones implicadas”, expresó.

En ese sentido, cuestionó que la normativa vigente relegue el rol médico dentro de los equipos interdisciplinarios y aseguró que eso afecta la toma de decisiones clínicas.

En salud, modificar y confundir las cosas tiene riesgo de vida y de muerte para los pacientes”, advirtió. Para ejemplificarlo, comparó la situación con otras especialidades médicas: “Al anestesista no se le ocurriría abrir un abdomen. No es todo lo mismo”.

Uno de los ejes centrales de su discurso estuvo puesto en la utilización del concepto de “padecimiento” en lugar de “trastorno mental” o “enfermedad”.

Se negó el término de enfermedad o trastorno siendo este descalificado como estigma o etiquetado, invisibilizando así la problemática. Sin enfermedad, no hay enfermos”, sostuvo.

Según indicó, esa lógica terminó minimizando situaciones graves y retrasando intervenciones necesarias. “No era grave, no había que internar, no se llegaba a tiempo”, afirmó, vinculando esa situación con pérdidas de vidas humanas mencionadas durante el debate.

También defendió el uso de tratamientos farmacológicos y cuestionó que la ley los presente como mecanismos de control. “¿Es un método de control y castigo o es una chance de vida un tratamiento farmacológico?”, planteó ante los senadores.

“La ley no previene”

En otro tramo de su exposición, Carricart sostuvo que la normativa vigente actúa cuando las situaciones ya se encuentran desbordadas.

No previene, sino que llega la ley cuando el problema ya está instalado”, afirmó.

Allí respaldó uno de los cambios impulsados en el proyecto oficial: permitir que un profesional médico pueda intervenir rápidamente en situaciones críticas sin depender inicialmente de la conformación completa de un equipo interdisciplinario.

La posibilidad de actuación de un profesional médico, no requiriendo de todo un equipo interdisciplinario en los primeros momentos, resolvería muchas situaciones”, señaló.

Incluso planteó que médicos de familia entrenados podrían actuar en los primeros momentos de riesgo para un paciente, con posteriores reevaluaciones.

Carricart también remarcó la importancia del entorno familiar y judicial en los tratamientos. “El seguimiento judicial y el compromiso familiar es fundamental para lograr el éxito en las altas y también para el tratamiento ambulatorio”, expresó.

Internaciones, derivaciones y “paramanicomios”

Otro de los puntos fuertes de su intervención estuvo relacionado con los centros especializados de internación y las dificultades para derivar pacientes complejos.

La ley actual excluía e instaba al cierre definitivo de camas de internación, pretendiendo resolver un problema solo con dispositivos ambulatorios”, aseguró.

Desde su experiencia en el interior bonaerense, defendió la necesidad de derivaciones a instituciones especializadas, tal como sucede en otras ramas de la medicina.

¿Por qué un paciente de salud mental con una patología más grave no puede ser derivado?”, preguntó durante el debate.

Para explicar la complejidad de una internación psiquiátrica, utilizó una comparación con terapias intensivas: “La internación es una situación homóloga a una terapia intensiva. El grado de riesgo es altísimo”.

En el tramo final de su exposición cuestionó las externaciones compulsivas derivadas, según su mirada, de los límites establecidos por la legislación vigente.

La ley, al promover la cronicidad a partir de los 60 días de internación, ha generado externaciones compulsivas de pacientes con características crónicas”, afirmó.

Y lanzó una de las frases más duras de toda su presentación: “¿Dónde están esos pacientes actualmente? Porque en la estadística figuran como altas, pero dichos pacientes han quedado en condición de calle, ocupando camas en la cárcel, muertos, o en lo que yo llamo personalmente nuevos manicomios o paramanicomios”.

Según explicó, se trata de instituciones o viviendas sin auditorías ni controles estatales donde actualmente se alojan pacientes psiquiátricos por fuera del sistema formal de salud.

Al cerrar su participación ante el Senado, Carricart pidió a los legisladores que acompañen la reforma impulsada por el Poder Ejecutivo Nacional.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!