Clausura de un geriátrico: de la incertidumbre y angustia de los familiares a las acciones del municipio

La Dirección de Fiscalización Sanitaria del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires procedió este lunes a la clausura de una residencia de larga estadía para personas mayores ubicada en la calle Rufino Fal al 2700. La medida, ejecutada por ser el ente competente en la materia, generó un clima de desesperación entre las familias de los residentes, quienes fueron notificados de manera sorpresiva y deben retirar a sus adultos mayores durante el transcurso del día.
Desde el ámbito municipal, el secretario de Desarrollo Social, Leonardo Junger, explicó que el Municipio se encuentra trabajando con un equipo interdisciplinario para acompañar a los afectados. Junger detalló que la clausura responde a irregularidades que no fueron subsanadas a pesar de las advertencias previas: «tenemos información también de que en noviembre del 2025 esta residencia fue multada por no cumplir con los requisitos que le pedía la inspección». Según el funcionario, aunque el municipio asesora, es la Provincia quien fiscaliza y decide estas sanciones.

El reclamo de los familiares
La noticia cayó como un balde de agua fría para los familiares, quienes destacaron el buen trato y la contención que recibían los abuelos en el lugar, minimizando las fallas edilicias señaladas por la inspección, como la falta de ventilación en una habitación. «Nos desayunamos porque llama el chico que está a cargo del hogar y me pasa con una persona que dice que es del Ministerio de la provincia y que tengo que venir a buscar a mi mamá porque el lugar está clausurado», relató una de las familiares presentes en el lugar.
La mayor preocupación radica en la falta de alternativas habitacionales y el impacto emocional del traslado. «Venís a cualquier hora, no tenés restricción de horario, lo ves a tu papá o a tu mamá cómo está y sabés que están bien», expresó otra mujer, agregando que su padre se encontraba feliz en el lugar: «Él acá está contento, juega a las cartas, juega a la lotería, lo hacen hacer un poco de actividad».
Otro de los testimonios reflejó la imposibilidad de muchas familias de brindar los cuidados necesarios en sus hogares: «Soy padre de tres hijos, vivo solo, no puedo tener a mi mamá conmigo porque necesita atención las 24 horas, usa pañales, anda en silla de rueda, tiene problemas psiquiátricos». Además, cuestionaron la falta de una solución inmediata por parte de las autoridades: «No te puede venir el Ministerio de Salud y decirte: tomá a una persona, sacala y no darle una solución».

El programa municipal de regularización
Por su parte, Leonardo Junger puso en contexto la situación de las residencias en la ciudad, recordando que en junio de 2025 se creó un programa de acompañamiento integral para ayudar a los establecimientos a obtener la habilitación provincial. «Hay un proceso por el cual 13 instituciones ya están en ese proceso de lograr el avance hacia la habilitación».
Respecto a la situación económica que atraviesa el sector, Junger reconoció que la realidad actual es compleja: «Se están generando cada vez más demandas y situaciones en las cuales el municipio se exige que aporte soluciones a una problemática que es mucho mayor, que tiene que ver con la actualidad de las personas mayores y de las familias».
Finalmente, los familiares lamentaron que el titular del geriátrico no hubiera informado sobre las advertencias previas de clausura: «Roberto seguramente se manejó mal en no decirnos, no contarnos. El tema es que ahora ya tenemos el problema planteado y hay que solucionarlo». Mientras tanto, la incertidumbre persiste para las más de diez personas que deben abandonar el lugar antes de que termine la jornada.