Con un 30% más de matrícula, la Facultad de Ingeniería dio la bienvenida a la cohorte 2026


Con un 30% más de matrícula que en 2025, la Facultad de Ingeniería de Olavarría de la UNICEN dio la bienvenida a una nueva cohorte que inicia su camino universitario. Autoridades, familias y estudiantes compartieron una jornada atravesada por emociones, expectativas y la convicción de que la universidad pública transforma vidas y abre puertas al futuro.

“Siempre me gustaron la matemática y la física, y elegí Ingeniería Civil porque me fascinan las grandes estructuras”. Luciano llegó desde Azul con una mochila llena de ilusiones y una certeza: comenzar una carrera que le permita construir el futuro que imagina. Como él, cientos de jóvenes cruzaron por primera vez las puertas de la Facultad para participar del inicio del Ciclo Introductor 2026, el primer paso de una trayectoria que los proyecta como los y las ingenieras que en la próxima década estarán transformando la sociedad.

Es lunes y en el SUM del complejo universitario no cabe un alfiler. Fue necesario agregar sillas en medio de la adrenalina del comienzo. Hay miradas atentas, cuadernos nuevos y celulares listos para registrar cada dato. El clima está atravesado por nervios, ansiedad y emociones compartidas. “Explotó la matrícula”, expresan desde la institución. Los números lo confirman: 415 ingresantes representan un crecimiento del 30% respecto del año anterior. El dato no solo refleja el interés por las carreras científico-tecnológicas, sino también la confianza en una institución que combina formación académica, acompañamiento y compromiso público.

Con proyección, desde el día uno

La decana de la FIO, Ing. María Peralta, abre el encuentro con palabras que conjugan cercanía, orgullo institucional y una mirada estratégica. Destaca la alegría de recibir a cada ingresante y agradece la elección de la Facultad como espacio de formación.

“Empiezan una etapa donde van a tomar decisiones para una vida más autónoma. Elegir una carrera es pensar en qué mundo laboral quieren insertarse y cómo quieren desarrollarse. La ciencia y la tecnología nos permiten estar presentes en la ciudad, en el país y en el mundo”, expresa, dando cuenta de una FIO sin fronteras.

Subraya además que la educación no solo aporta conocimientos técnicos, sino también habilidades y valores: comunicarse, trabajar en equipo, desarrollar creatividad, empatía y responsabilidad. “Formamos a los y las profesionales que en seis o siete años van a transformar la sociedad”, remarca, desde su doble rol de graduada en Ingeniería Civil y actual decana.

Familias atentas y presentes

Luego llega el turno de la charla informativa con las familias. La sala vuelve a colmarse. En la planta alta del primer edificio, la decana pone el foco en el acompañamiento institucional y detalla los servicios que ofrece la universidad: bienestar estudiantil, tutorías, residencia universitaria, comedor, equipos de orientación, psicopedagogía, asistencia social y salud. Son adultos que también atraviesan su propio ingreso y siguen cada palabra con atención.

“La autonomía se aprende. La universidad es demandante pero también es un espacio para hacer amigos, practicar deportes, socializar y crecer como personas. No están solos en este tránsito”, afirma la Ing. Peralta. Invita a confiar en una casa de estudios con 56 años de trayectoria, más de 250 docentes, 40 nodocentes y más de 2 mil graduados y graduadas. Además, adelanta que próximamente habrá corte de cintas: los ingresantes 2026 serán los primeros en contar con gimnasio propio dentro del predio universitario.

La secretaria académica, Ing. Isabel Riccobene, retoma la palabra para reforzar la idea de un camino compartido, con roles diferenciados. “Acompañamos y exigimos rendimiento académico. Formamos mirando de acá a diez años. No se trata solo de aprobar materias, sino de aprender a pensar, a resolver problemas reales desde el inicio y a desarrollar competencias para un mundo en permanente cambio”, enfatiza.

Habla de trayectorias posibles, no ideales, y del valor del apoyo familiar sin invadir. “La FIO sostiene, orienta y genera pertenencia para que cada estudiante sea protagonista de su formación”, plantea, apoyada en una presentación que detalla los objetivos y el funcionamiento del Ciclo Introductor.

Una comunidad que se renueva

El cierre llega con aplausos y un amplio abanico de sensaciones compartidas. Se multiplican las voces, las risas y las charlas. Un hormigueo de ingresantes recorre aulas, laboratorios, biblioteca y espacios comunes. En los pasillos se cruzan con estudiantes avanzados que preparan exámenes, repasan apuntes o comparten un mate en el hall de entrada. Ese cruce de tiempos —quienes comienzan y quienes ya transitan la carrera— evidencia la vitalidad de la vida universitaria y la continuidad de una comunidad que se renueva cada año.

Son ingresantes y se les nota en el rostro. Hay entusiasmo y decisión, junto con incertidumbre. Uno de ellos admite estar sorprendido por la cantidad de jóvenes y anticipa sus ganas de empezar: “La matemática y la física me encantan. Vengo de una escuela técnica y tengo muchas expectativas”. Gabriel, que eligió Ingeniería Electromecánica, cuenta que ya es técnico y sueña con “trabajar en una fábrica o de manera independiente”. Alquila a pocas cuadras de la Facultad y espera con ansiedad su primer día de clases.

Sin la universidad pública, imposible

Este martes comienzan a cursar los diferentes módulos del Ciclo Introductor. Serán semanas de ambientación académica, construcción de hábitos de estudio, adquisición de conocimientos y desarrollo de competencias. En ese proceso, la FIO no solo los formará en contenidos disciplinares, sino que los acompañará, guiará y alentará a involucrarse activamente en su propio aprendizaje.

La jornada concluye con escenas cargadas de significado. Mirta, mamá de Luciano, resume el sentimiento de muchas familias. “Me va a costar el despegue… pero agradezco que mi hijo pueda estudiar en la universidad pública. Para laburantes como nosotros, si no fuera así, sería imposible. Acá se abren puertas y se transforma la vida”, asegura con la voz anudada.

“Conocíamos la Facultad y acá estamos, acompañando. Me encantó la reunión informativa para familiares, cómo nos explicaron… y acá se los dejo”, agrega, convencida de que su hijo está en buenas manos.

Las palabras finales sintetizan el espíritu del encuentro: la certeza de que la educación pública sigue siendo la herramienta más poderosa para construir un futuro con más oportunidades, equidad y desarrollo, y que la FIO es el lugar indicado para empezar a hacerlo realidad.

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