Desde Sierra Chica, un preso dirigia una banda narco que tomaba viviendas por la fuerza en La Matanza

La cárcel de Sierra Chica volvió a quedar vinculada con una investigación por delitos cometidos en el conurbano bonaerense. Esta vez, el foco estuvo puesto en una organización criminal de La Matanza que, según la pesquisa, tenía como presunto jefe a un hombre que continuaba coordinando sus actividades desde su lugar de detención en la Unidad Penitenciaria N.º 2.
Se trata de Claudio Nahuel Jesús Ledesma Blanco, conocido como “El Gendarme”. Los investigadores sostienen que mantenía contacto telefónico con otros integrantes de la banda y les transmitía instrucciones para sostener la comercialización de estupefacientes y avanzar sobre viviendas mediante amenazas y el uso de armas de fuego.
La investigación derivó en cinco allanamientos: cuatro en domicilios de Ciudad Evita y uno en el establecimiento penitenciario de Sierra Chica. En la celda de Ledesma Blanco encontraron tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos, elementos que quedaron incorporados a la causa para reconstruir el funcionamiento de la organización.
El dato más reciente es que “El Gendarme” fue trasladado en las últimas horas desde Sierra Chica a un complejo penitenciario federal. La novedad se conoce después del operativo que volvió a poner bajo investigación la capacidad de coordinación del detenido desde una unidad carcelaria.
Una estructura que tomaba viviendas para vender drogas
Uno de los puntos identificados por los investigadores funcionaba en una vivienda de Ciudad Evita conocida entre los vecinos como “La Ventanita”. El nombre respondía a una modalidad de comercialización particular: los compradores recibían los estupefacientes a través de una abertura de la propiedad. Según la investigación, en determinados momentos llegaban a formarse largas filas de personas que concurrían a comprar droga.
Frente a ese inmueble había otra vivienda que habría sido tomada por integrantes de la organización. No se trataba de una ocupación circunstancial: de acuerdo con el expediente, la propiedad funcionaba como centro de apoyo, lugar de guarda de armas y espacio de custodia para la actividad delictiva.
La hipótesis de los investigadores es que la toma violenta de inmuebles constituía una parte central del funcionamiento de la banda. Sus integrantes expulsaban a los ocupantes mediante amenazas y armas de fuego para apropiarse de las propiedades y convertirlas en puntos de venta, almacenamiento y logística.
En los domicilios allanados fueron detenidos Mario Hipólito Peralta, de 39 años, y Ariana Viviana Abigail Jiménez, de 22, señalados como integrantes de la organización.
Más de 3.000 dosis, armas y una granada activa
El resultado de los procedimientos permitió dimensionar el volumen de actividad que se investigaba. La Policía secuestró 2.526 dosis de pasta base y 515 envoltorios de cocaína preparados para la venta, además de aproximadamente cinco millones de pesos en efectivo.
También encontraron balanzas, elementos utilizados para cortar y fraccionar los estupefacientes, anotaciones, cuatro equipos de comunicación tipo handy y varios teléfonos celulares.
El arsenal secuestrado incluyó una escopeta Maverick calibre 12, cargada con seis cartuchos; una pistola ametralladora con numeración suprimida y cargador extensible; una pistola Bersa calibre .22 sin numeración y otras dos Bersa calibre 9 milímetros con sus numeraciones limadas.
A eso se sumaron municiones de distintos calibres: 12, 9 milímetros, .40, .22 largo y .22 corto.
Pero uno de los hallazgos más delicados se produjo en una de las viviendas. Allí los efectivos encontraron una granada activa, cuya presencia obligó a convocar a especialistas en explosivos. El artefacto fue detonado de manera controlada en un sector apartado, con el objetivo de evitar riesgos para los vecinos y las propiedades cercanas.
El inventario también incluyó dos chalecos antibalas que registraban pedidos de secuestro vigentes en causas por hurto y robo, además de una pechera con la inscripción de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El antecedente de otra investigación en La Matanza
El nombre de Ledesma Blanco ya había aparecido en una investigación anterior por una organización que operaba en Ciudad Evita, también vinculada con la ocupación violenta de viviendas y la comercialización de drogas.
En marzo de 2025, una causa lo ubicó entre los presuntos responsables de una banda que actuaba en el barrio Villegas. La modalidad investigada era similar: expulsaban a vecinos de sus casas y departamentos mediante amenazas y disparos para utilizarlos como aguantaderos, puntos de venta de estupefacientes o inmuebles destinados al alquiler y la reventa.
En aquel expediente también aparecían vinculados Oscar Riveros, alias “El Mono”, y Jonathan Ulloa, conocido como “Ratita”.
La investigación derivó entonces en 50 allanamientos y 17 detenciones. Durante los procedimientos se secuestraron armas, más de mil municiones, chalecos antibalas, drogas, dinero y 28 teléfonos celulares. También fue requisada la celda de Ledesma Blanco, quien en ese momento se encontraba alojado en el penal de Magdalena.
La banda había sido relacionada, además, con fiestas clandestinas en el monoblock 8 del barrio Villegas, donde se había instalado una pileta sobre un espacio público. El lugar terminó clausurado.
Ahora, una nueva investigación vuelve a señalar a Ledesma Blanco como presunto responsable de conducir una estructura delictiva desde una unidad penitenciaria. La diferencia es que esta vez el procedimiento incluyó un allanamiento en su celda de Sierra Chica, donde se encontraron tres celulares con líneas activas, y terminó con el traslado del detenido a un complejo federal.
La causa está caratulada como infracción a la Ley 23.737 y tramita ante el Juzgado Federal N.º 3 de Morón, a cargo del juez Leonardo Julián Cano.