Roberto Mouras y el “7 de oro”: una huella imborrable en Olavarría

A 50 años de una de las gestas más gloriosas y recordadas en la historia del Turismo Carretera, la figura de Roberto José Mouras y su mítica cupé Chevy dorada continúan profundamente ligadas a la memoria deportiva de Olavarría. Las rutas del semipermanente «Luciano Fortabat» no solo fueron testigo del momento en que el piloto de Carlos Casares comenzó a forjar una marca imbatible, sino también del escenario donde la selló para siempre.
Durante la histórica temporada de 1976, el “Toro” desplegó un dominio aplastante al conseguir seis victorias consecutivas con el auto preparado por Jorge Pedersoli y Omar Wilke, un récord de triunfos en fila que permanece invicto en la octogenaria categoría y que resulta imposible de batir con el reglamento actual.

Dentro de esa racha legendaria, Olavarría ocupó un lugar central en la trayectoria del piloto y en el fervor del público local. La ciudad fue la plaza donde Mouras hilvanó dos de sus festejos más significativos: el 25 de julio de 1976 conquistó la tercera victoria de la serie a bordo del automóvil todavía pintado de rojo, mientras que el 10 de octubre regresó al trazado olavarriense para coronar el sexto triunfo consecutivo, ya luciendo la icónica pintura dorada que le dio el nombre definitivo al vehículo.
El idilio de Mouras con las rutas locales continuó al año siguiente, cuando en 1977 volvió a festejar en lo más alto del podio en suelo olavarriense antes de que la unidad fuera vendida a Juan Occhionero y tuviera su triste final en Tandil en 1983.
A cinco décadas de aquella hazaña, el recuerdo de la cupé Chevy “7 de Oro” mantiene intacto el lazo de Roberto Mouras con la afición tuerca de Olavarría, reafirmando al circuito “Luciano Fortabat” como uno de los escenarios fundamentales de la historia del Turismo Carretera.
