Desarticularon una banda dedicada al robo de cables en Olavarría: operaban con logística e inteligencia previa
Había un antecedente de noviembre del año pasado. Fuentes de la justicia federal destacaron el éxito de los operativos.

Una organización criminal dedicada al robo de cables subterráneos en Olavarría fue desarticulada tras una extensa investigación judicial y policial. Según pudo saber En Línea Noticias, la banda estaba integrada por al menos seis personas que viajaban desde el AMBA para cometer los ilícitos, recorriendo más de 400 kilómetros con vehículos de carga y equipamiento especializado.
Las fuentes de la justicia federal consultadas por En Línea indicaron que la investigación permitió establecer que la organización contaba con una estructura operativa profesionalizada, con división de tareas y distintos niveles de responsabilidad dentro de la maniobra delictiva.
Entre los integrantes aparecían sujetos identificados con apodos internos como “el arquitecto”, encargado de planificar los despliegues en horas de la madrugada; “el marcador”, quien realizaba tareas de inteligencia previa sobre alcantarillas y monitoreaba movimientos policiales; y “el ingeniero”, especialista en descender a túneles y operar malacates mecánicos en cámaras inundadas.
Una empresa utilizada como pantalla

La pesquisa también permitió determinar que la banda utilizaba una estructura empresarial vinculada a la extracción y transporte de áridos para justificar los viajes hacia Olavarría.
Durante allanamientos realizados en un galpón de Avellaneda en el conurbano, los investigadores secuestraron un camión acondicionado con un hueco en el piso para la extracción de cables subterráneos, además de máquinas pelacables y malacates.
Asimismo, se detectó que el presunto líder de la organización mantenía vínculos con al menos tres empresas. Algunas de ellas no registraban actividad real ni documentación vigente y serían utilizadas como fachada para la logística y el movimiento de capitales.
Pérdidas millonarias y servicios afectados
La investigación sostiene que la actividad de la asociación ilícita provocó pérdidas económicas superiores a los 20 millones de pesos para la empresa prestataria.
Además, más de 900 clientes sufrieron interrupciones en el servicio de telecomunicaciones como consecuencia de los cortes de fibra óptica y cable multipar.
Entre los organismos afectados se encuentran la Comisaría Segunda y el Destacamento de la Policía Federal, cuyos sistemas de comunicación se habrían visto comprometidos por los daños ocasionados.
Los imputados y la situación judicial

La justicia formalizó la investigación contra seis imputados identificados como R.A.C., señalado como jefe y organizador, M.A.L.A., S.A.L., H.A.C., R.F.R.L. y C.E.G.
A los acusados se les atribuyen al menos cinco hechos ocurridos entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 en sectores de avenida Pellegrini y en las calles Bolívar, Colón y Rendón.
Ante la magnitud de la logística detectada y la sospecha de posibles conexiones para la comercialización del cobre robado, la fiscalía solicitó que la causa sea declarada como “caso complejo” y requirió la prisión preventiva de todos los involucrados.
El antecedente de noviembre de 2025

La investigación que ahora derivó en la desarticulación de la banda ya había tenido un antecedente clave en noviembre de 2025, cuando un operativo realizado en Olavarría permitió detectar el sofisticado método utilizado para concretar los robos de cableado subterráneo.
En aquel momento, fuentes ligadas a la causa habían explicado a En Línea Noticias que la organización trabajaba con una logística especialmente diseñada para vulnerar las medidas de seguridad de las cámaras de telecomunicaciones.
Según se reconstruyó entonces, el procedimiento se realizaba en distintas etapas y con vehículos específicos para cada tarea. Primero, uno de los integrantes utilizaba una amoladora para cortar las soldaduras de seguridad colocadas en las tapas de las cámaras subterráneas.
Luego intervenía un vehículo de menor porte, generalmente una Renault Kangoo, desde donde descendía un cómplice mediante una escalera para cortar el tendido de cables.
La etapa final se concretaba durante la madrugada, entre las 4:30 y las 6:00, cuando llegaban utilitarios de mayor tamaño —como una Iveco Daily o una Mercedes Sprinter— equipados con sistemas mecánicos internos para extraer el cableado ya cortado.
Las fuentes también habían detallado que las cámaras donde operaban eran estructuras subterráneas de grandes dimensiones, por donde atraviesan cables multipares de hasta 500 pares.
En paralelo, la investigación permitió conocer el método utilizado para reducir el cobre sin perder material. De acuerdo con los investigadores, en el taller abrían el recubrimiento exterior del cable y aplicaban una línea de fuego controlada para desprender el plástico y dejar el cobre listo para su comercialización.
Durante aquel operativo realizado en una vivienda y taller de calle 108 al 2800, la Policía Federal Argentina secuestró las camionetas presuntamente utilizadas en los hechos, además de maquinaria específica para la extracción y manipulación del cableado.