María, Madre de la Iglesia

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El domingo de Pentecostés, celebramos el cumpleaños de la Iglesia, y el lunes después se celebra la Memoria de María, Madre de la Iglesia. Los católicos celebran el hecho de que María, como madre de Nuestro Señor, está intrínsecamente vinculada a la Iglesia como su madre.
Esta celebración nos recuerda que la maternidad divina de María se extiende, por voluntad del mismo Jesús, a todos los hombres, así como a la Iglesia. Fue el Papa Francisco que, en 2018, fijó esta memoria y la proclamó obligatoria.
Las raíces teológicas de este título se remontan a la Iglesia primitiva. Los Padres de la Iglesia, obispos santos y estudiosos de los primeros siglos, hablaban a menudo de María como la nueva Eva. Así como la Mujer Eva fue «la madre de todos los vivientes» (Gén. 3:20), la Mujer María fue la madre de todos los que
viven en Cristo. En Apocalipsis 12:17, San Juan dice que la descendencia de esta Mujer es «los que guardan los mandamientos de Dios y dan testimonio de Jesús».
El Papa San Juan Pablo II dijo: “El título “Madre de la Iglesia” … refleja la profunda convicción de los fieles cristianos, que ven en María no solo a la madre de la persona de Cristo, sino también de los fieles. La que es reconocida como madre de la salvación, de la vida y de la gracia, madre de los salvados y madre de
los vivos, es justamente proclamada Madre de la Iglesia”. (…) “Esta memoria que celebramos “nos ayudará a recordar que el crecimiento de la vida cristiana debe fundamentarse en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos», explica el decreto sobre la celebración de esta memoria. Así como María supo estar bajo la Cruz, sin huir de la fatiga, de la incomprensión y del sufrimiento, así también María, Madre, sabrá estar al lado de cada uno de los que su Hijo ha hecho sus hijos. Esto nos lleva a invocarla como «Madre de la Iglesia».
(*) Angélica Diez, Misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, Olavarría.
