Auge de la IA: Por primera vez, la Suprema Corte bonaerense interviene ante citas de fallos que no pudo encontrar

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires intervino por primera vez ante un recurso en el que fueron invocados precedentes jurisprudenciales que el propio máximo tribunal bonaerense no logró localizar en sus registros.
En una resolución dictada en una causa del fuero labora, la Corte ord
enó acreditar la existencia y la fuente de consulta de tres fallos citados para fundamentar el planteo.
El caso se originó a partir de una decisión del Tribunal de Trabajo N° 5 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, que había decretado la caducidad de la instancia en una demanda iniciada por un hombre contra Provincia Aseguradora de Riesgos del Trabajo S.A. Frente a esa resolución, se interpuso un recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley que fue denegado por insuficiencia del monto para recurrir y, posteriormente, se presentó una queja ante la Suprema Corte.
El planteo sostenía que la decisión del tribunal laboral había desconocido la doctrina legal de la propia Suprema Corte en las causas L. 81.332, “Aranda”; L. 91.242, “Cabrera”, y L. 116.324, “Gómez”.
Según se argumentó en el recurso, esos antecedentes habían establecido que las decisiones que declaran la caducidad de instancia son asimilables a una sentencia definitiva porque ponen fin al pleito y que, al tratarse de una cuestión procesal que impide la continuidad del proceso, el valor del agravio debe considerarse indeterminado, por lo que no resultaría aplicable la restricción económica prevista en el artículo 278 del Código Procesal Civil y Comercial.
Pero al analizar la presentación, la Suprema Corte se encontró con un problema previo: no pudo localizar los tres precedentes invocados.
El máximo tribunal bonaerense señaló que, más allá de la deficiente técnica de la presentación —entre otras cuestiones, por no haberse precisado las fechas de los antecedentes citados—, realizó un “exhaustivo cotejo de los registros de este Tribunal” y, “llamativamente”, no logró visualizar ninguno de los antecedentes jurisprudenciales que, según el recurso, respaldaban el planteo.
Ante esa situación, la Corte decidió no avanzar directamente sobre el fondo de la cuestión y dispuso una medida previa: intimó a que se remitan copias de los precedentes citados, indicando la fuente de consulta, o que se brinde información precisa que permita acceder a esos documentos.
El plazo establecido fue de cinco días. La resolución advierte, además, que el incumplimiento podría derivar en la adopción de medidas destinadas a preservar el “buen orden y decoro en el proceso” e incluso en la comunicación de lo ocurrido al Colegio de Abogados departamental.
Un antecedente que abre una discusión más amplia
La resolución de la Suprema Corte no menciona el uso de inteligencia artificial ni atribuye el origen de las citas a una herramienta tecnológica. Por lo tanto, no existe en este pronunciamiento una afirmación que permita concluir que los precedentes fueron obtenidos mediante IA.
Sin embargo, el episodio adquiere particular relevancia en un contexto en el que la incorporación de herramientas de inteligencia artificial generativa a la práctica jurídica ya genera preocupación en tribunales de distintos países por un problema específico: la generación de referencias, citas o precedentes que aparentan ser jurídicamente válidos pero que no pueden ser verificados.
Ese fenómeno suele ser denominado “alucinación” de la inteligencia artificial y constituye uno de los principales riesgos del uso de sistemas generativos para elaborar escritos jurídicos. La cuestión no pasa solamente por utilizar una herramienta tecnológica, sino por verificar de manera efectiva cada una de las fuentes y antecedentes que luego se incorporan a una presentación judicial.
En este caso, la Suprema Corte bonaerense no afirma que haya existido inteligencia artificial detrás de las citas. Lo que hace es dejar expuesto, con una resolución concreta, un problema elemental del trabajo jurídico: un precedente invocado para sostener una posición ante el máximo tribunal debe poder ser identificado, consultado y comprobado.
Y el episodio adquiere todavía mayor relevancia porque la propia Suprema Corte bonaerense viene avanzando en la regulación del uso responsable de inteligencia artificial dentro del ámbito judicial. En ese marco, la verificación de las fuentes y la responsabilidad sobre el contenido de los escritos adquieren una importancia central.
Por ahora, la Corte dejó abierta la cuestión. La respuesta deberá determinar si los tres precedentes efectivamente existen, de dónde fueron obtenidos y cuál es la fuente que permite acceder a ellos. Recién después de esa comprobación podrá avanzar sobre el planteo de fondo.
La resolución, así, instala un antecedente particular en la Justicia bonaerense: por primera vez, el máximo tribunal provincial debió detener el trámite de un recurso para pedir que se acreditara la existencia de los fallos utilizados como fundamento jurídico de una presentación.