Endeudamiento: la morosidad de las familias volvió a aumentar y ya alcanza al 28% de los deudores

La irregularidad en los pagos pasó del 7,63% en junio al 7,73% en julio. En los hogares, la mora superior a 90 días subió al 12,94%. Además, casi 5,9 millones de personas registran atrasos en sus pagos.


La morosidad de las familias volvió a crecer en julio y profundizó las dificultades de los hogares para afrontar sus compromisos financieros. Según un relevamiento de la consultora 1816 elaborado sobre la base de estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en el financiamiento total pasó del 7,63% registrado en junio al 7,73% en julio.

El deterioro alcanzó tanto a las familias como a las empresas. En el caso de los hogares, la morosidad de los créditos con más de 90 días de atraso pasó del 12,77% al 12,94%, mientras que entre las empresas aumentó del 3,50% al 3,61%.

La evolución también fue generalizada dentro del sistema bancario. La irregularidad de las financiaciones familiares aumentó en 23 de las 30 principales entidades durante julio.

De acuerdo con 1816, la suba no se produjo principalmente por un incremento significativo de la cantidad de créditos en mora, sino por la caída del saldo total de financiamiento en términos reales. Es decir, el peso de los créditos atrasados aumentó sobre un volumen de préstamos que se redujo.

El panorama resulta todavía más complejo al observar a las entidades no financieras. En ese segmento, la morosidad de los créditos destinados a familias llegó al 33,7%. Allí tienen una participación relevante empresas vinculadas al financiamiento del consumo, como Tarjeta Naranja y Mercado Pago, que concentran algo más de la mitad del financiamiento otorgado por este tipo de prestamistas.

Casi seis millones de personas con atrasos

Los datos de la Central de Deudores del BCRA permiten dimensionar el problema. El relevamiento señala que casi 5,9 millones de personas físicas registran atrasos en sus pagos, sobre un universo de aproximadamente 20,8 millones de individuos con deudas activas.

De esta manera, alrededor del 28% de las personas con financiamiento vigente presenta algún grado de incumplimiento.

También existe una diferencia significativa en el monto de las deudas según el tipo de prestamista. Entre quienes mantienen atrasos con bancos, el saldo promedio pendiente ronda los 4,8 millones de pesos, mientras que en las entidades no financieras se ubica en aproximadamente 1,2 millones de pesos por persona.

El ingreso, en el centro del problema

La evolución de la morosidad se produce en un contexto en el que los ingresos de una parte importante de la población continúan siendo limitados frente al costo de las obligaciones financieras.

Según el relevamiento de 1816 correspondiente al primer trimestre de 2026, la mitad de las personas que perciben ingresos recibía menos de $800.000 mensuales, considerando salarios formales e informales, jubilaciones y otras fuentes de ingresos.

Los datos muestran así una combinación que tensiona la economía de los hogares: mientras una parte importante de las familias depende del crédito para sostener su consumo, la capacidad de repago se mantiene bajo presión y la morosidad vuelve a crecer.

Fuente: Agencia DIB.

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