Santiago Alem en CoNverSo: “Necesitamos reglas de juego claras para una producción de largo plazo”


El dirigente y productor agropecuario olavarriense Santiago Alem pasó por CoNverSo, el ciclo de entrevistas de En Línea Noticias, conducido por Fabricio Lucio y dirigido por Jorge Alberto Scotton.

En CoNverSo, Santiago Alem repasó su historia familiar vinculada al campo, su recorrido dirigencial y los principales desafíos que atraviesa actualmente el sector agropecuario. En ese marco, puso el foco en la necesidad de contar con reglas de juego previsibles para una actividad que requiere planificación y decisiones de largo plazo.

Alem, recientemente incorporado como protesorero de CARBAP, contó que su acercamiento a la dirigencia agropecuaria comenzó siendo muy joven, a partir del conflicto por las retenciones de 2008. Tenía entonces 13 o 14 años y aquella discusión despertó en él un interés que con el paso del tiempo se transformó en participación institucional.

“Más allá del tema puntual de las retenciones, esto de pensar un campo con tanto potencial, un país con tanto potencial y que por distintas situaciones ajenas al sector agropecuario esto se vea como atentado a llegar a ese potencial, a producir lo que se puede producir, es algo que siempre me quedó”, explicó.

Para Alem, una de las claves está en el fortalecimiento de las instituciones y en la posibilidad de que el sector agropecuario tenga una mayor participación en las discusiones que definen las políticas públicas.

Campo y ciudad, una misma comunidad

Durante la entrevista, Alem también cuestionó la división entre campo y ciudad y sostuvo que el desarrollo de la actividad agropecuaria tiene un impacto directo sobre las comunidades.

“Somos todos una misma comunidad”, afirmó, al señalar que cuando la actividad económica del sector agropecuario se deprime, el efecto alcanza a numerosos sectores que muchas veces no tienen una relación directa con el campo.

En ese sentido, puso como ejemplo a Olavarría y el impacto que genera la actividad de grandes empresas como Loma Negra. Según explicó, cuando se desactiva una actividad económica, también se resienten numerosos eslabones que dependen de ella.

“Lo mismo pasa con el campo. Cuando se deprime la actividad económica en el sector agropecuario, indudablemente, y más en una ciudad como Olavarría que tiene tanto campo, se desactiva un montón de aspectos en la comunidad en general”, sostuvo.

También vinculó la actividad agropecuaria con el arraigo en las pequeñas comunidades rurales. A su entender, una mayor generación de valor en el campo puede favorecer el desarrollo de los pueblos y localidades vinculados a la producción.

Una ganadería en un buen momento, pero con una condición

Uno de los principales temas de la conversación fue la actualidad de la ganadería. Alem reconoció que el sector atraviesa un momento favorable, aunque advirtió que esto no significa que cualquier modelo productivo sea rentable.

“Hoy estamos en un momento en la ganadería en el cual se puede pensar en invertir y pensar en una ganadería de punta, en la cual se invierta, se deje de pensar en mantener el capital y se piense en invertir para aumentar el capital y así aumentar la producción”, explicó.

Sin embargo, puso el foco en la eficiencia productiva, especialmente para aquellos productores que trabajan sobre campos arrendados.

Según explicó, el alquiler de los campos suele establecerse en kilos de carne por hectárea, por lo que cada productor debe alcanzar determinados niveles de producción para cubrir ese costo y sostener la actividad.

“Hay que estar muy concentrado en la eficiencia. Hay que ser eficiente produciendo”, remarcó.

Para Alem, el objetivo pasa por producir la mayor cantidad posible de kilos de carne por hectárea y por año. Ese incremento de productividad, sostuvo, representa una generación concreta de valor.

Genética para producir más

En otro tramo de la entrevista, Alem explicó el proceso de inversión en genética que se viene desarrollando en la ganadería de Olavarría y destacó las posibilidades que ofrece para mejorar la productividad de los rodeos.

El dirigente, que integra una empresa familiar dedicada a la actividad ganadera y a la producción de reproductores, señaló que la inseminación artificial permite incorporar genética seleccionada y mejorar determinadas características de los animales.

“Una vaca, un rodeo base en el partido de Olavarría con mejor genética es un rodeo más eficiente y es un rodeo que produce más kilos de carne por hectárea por año”, sostuvo.

En ese proceso, explicó, se pueden seleccionar reproductores de acuerdo con distintos objetivos productivos, como mejorar la fertilidad, reducir el peso al nacimiento o aumentar la capacidad de crecimiento.

Pero destacó especialmente la importancia de trabajar sobre el rodeo de madres.

“El verdadero desafío es mejorar el plantel de madres. Es lo que realmente mejora la consistencia productiva de una empresa agropecuaria”, afirmó.

Alem consideró que Olavarría tiene una oportunidad para agregar valor a la producción ganadera local y posicionar al ternero producido en el partido por sus características y potencial productivo.

Caminos rurales, seguridad y reglas de juego

Desde su rol dirigencial, Alem también se refirió a las demandas que el sector plantea a los distintos niveles del Estado.

En el ámbito municipal ubicó a los caminos rurales entre las principales prioridades. Señaló que la infraestructura resulta fundamental tanto para quienes viven y trabajan en el campo como para garantizar el ingreso y egreso de la producción.

“Sin caminos no hay campo”, sintetizó.

También mencionó la seguridad rural y la necesidad de continuar articulando entre las organizaciones del sector y los municipios.

A nivel provincial, planteó la necesidad de revisar cuestiones vinculadas con la presión tributaria y, particularmente, con el impuesto a los Ingresos Brutos. Pero aclaró que este tipo de discusiones requiere debate y análisis.

“A mí me parece que cuanto más ideas y realidades haya en una mesa debatiendo constructivamente, más rico va a ser el resultado”, sostuvo.

“Cuando la ideología impacta en la producción, algo estamos haciendo mal”

Uno de los momentos centrales de la entrevista llegó cuando Alem fue consultado por la relación entre la política y el sector agropecuario y por el impacto que tuvieron las diferencias ideológicas durante los últimos años.

“Cuando la ideología impacta en la producción agropecuaria, algo estamos haciendo mal”, afirmó.

Para fundamentar su posición, comparó la evolución de la ganadería argentina con la de Brasil y sostuvo que, pese a los distintos cambios políticos e ideológicos que atravesó ese país, mantuvo una orientación productiva que permitió incrementar su stock ganadero.

“Brasil nadie duda de los cambios ideológicos que tuvo en sus gobiernos. Uno puede estar de un lado o del otro y tiene que ver con las convicciones que cada uno tiene y son válidas. Ahora, el norte productivo del país no cambió”, explicó.

En ese sentido, remarcó que la producción ganadera necesita previsibilidad porque se trata de una actividad cuyos resultados se construyen a lo largo de varios años.

“Es importante tener reglas de juego claras en una producción tan a largo plazo”, sostuvo.

Una dirigencia que entiende como servicio

Alem también habló de su recorrido dentro de las organizaciones agropecuarias y de las personas que fueron determinantes en ese camino. Recordó sus primeros pasos en el Ateneo de CRA y luego su participación en distintos espacios de la entidad hasta llegar a la mesa ejecutiva de CARBAP.

Sobre su participación dirigencial, resumió: “Las entidades son lugares de servicio”.

También planteó que la renovación institucional no pasa solamente por incorporar personas jóvenes.

“Que haya alguien joven no significa que se aggiornó. Es mucho más profundo el cambio, el análisis, el trabajo intergeneracional, la apertura de la realidad que uno percibe como realidad”, sostuvo.

Actualmente, con 30 años, Alem asegura que no está pensando en el próximo cargo sino en el desafío que tiene por delante en CARBAP.

“Ahora mis energías están todas puestas ahí”, afirmó.

Una historia familiar detrás del dirigente

La entrevista también permitió conocer una dimensión más personal de Alem. Su vínculo con el campo comenzó desde la infancia, acompañando a su padre, veterinario, en la actividad familiar.

Recordó una escena que considera determinante para su futuro profesional. Mientras trabajaban en la manga durante su último año de secundaria, le contó a su padre que pensaba estudiar Veterinaria. La respuesta fue inesperada: le sugirió que analizara otras alternativas y que considerara la posibilidad de aportar a la empresa familiar desde otro lugar.

Alem finalmente estudió Contador Público y, durante sus últimos años de carrera, trabajó en un estudio contable de Tandil. Pero fue durante la pandemia, cuando pasó varios meses viviendo nuevamente en el campo junto a sus hermanos, que terminó de confirmar su decisión.

“Ahí es donde dije: ‘Che, es acá. Yo quiero esto’”, recordó.

Desde entonces profundizó su participación en la actividad productiva familiar y comenzó una transición que también implicó aprender a trabajar junto a su padre y sus hermanos.

Reconoció que las empresas familiares representan un desafío particular, especialmente cuando quienes las integran comparten una misma pasión pero tienen diferentes formas de hacer las cosas.

“Por suerte la venimos transitando ya desde hace varios años muy bien y estamos muy contentos de cómo estamos laburando conjuntamente”, señaló.

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