Arena de fractura: el insumo clave de Vaca Muerta subió 19,6% en junio y es transportada por una empresa de Hinojo

La producción de arena de fractura registró un fuerte crecimiento interanual en junio de 2026 y volvió a mostrar el vínculo entre la actividad de Vaca Muerta y la demanda de insumos necesarios para la explotación no convencional de petróleo y gas. En esa cadena también participa una empresa de Hinojo: Transporte Canessa, que desde hace algunos años trabaja para YPF trasladando este material.
Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre el Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero), la arena de fractura alcanzó en junio un índice de 1.870,2 puntos, lo que representó una suba interanual del 19,6%. En el acumulado de enero a junio, el incremento fue del 2%.
El dato se destaca dentro del conjunto de minerales no metalíferos vinculados a la extracción de arenas, canto rodado y triturados pétreos, que en junio alcanzó un índice de 207 puntos, con un crecimiento interanual del 12,6% y un aumento acumulado del 3,7%.
Dentro de ese grupo, la arena de fractura fue uno de los principales motores del crecimiento: tuvo una incidencia de 10,4 puntos sobre la evolución de la categoría, muy por encima del resto de las subcategorías.
Un insumo indispensable para el fracking
La arena de fractura es utilizada como agente de sostén o apuntalante durante las operaciones de fracturación hidráulica. Su función es mantener abiertas las fisuras que se generan en la roca durante el fracking, permitiendo que el petróleo y el gas puedan desplazarse hacia el pozo.
A diferencia de la arena utilizada para la construcción, la destinada a la fracturación hidráulica debe reunir características específicas. Se requiere una materia prima con determinados niveles de pureza, resistencia, redondez y esfericidad, además de parámetros precisos respecto de su granulometría.
El proceso comienza en las canteras y continúa con diferentes etapas de tratamiento y control antes de que el material sea enviado a los yacimientos.
Entre las empresas que intervienen en ese circuito se encuentra NRG Argentina, que cuenta con canteras propias en Entre Ríos y Río Negro y con laboratorios especializados para analizar la calidad de las arenas.
Natasha Miranda, Jefa de Calidad Laboratorio de NRG Argentina, explicó que los controles se realizan bajo los parámetros de la norma API 19C, que establece procedimientos estandarizados para evaluar los agentes de sostén.
Cuando la muestra llega cruda desde la cantera, el laboratorio recrea a pequeña escala parte del proceso industrial. La arena es lavada y posteriormente secada, mientras se realizan análisis granulométricos para determinar la distribución de los distintos tamaños de los granos.
Luego se llevan adelante diferentes ensayos destinados a establecer su comportamiento.
Uno de ellos es la medición de la densidad Bulk, que permite determinar la densidad de la arena y aporta información para calcular la cantidad de material que deberá utilizarse durante una fractura.
También se analiza la turbidez, para conocer el nivel de limpieza del material, y la solubilidad en ácido, que permite observar cómo se comporta la arena frente a la acción de un ácido.
Otro de los ensayos centrales es el denominado crash test, mediante el cual una muestra es sometida a presión con una prensa hidráulica para determinar cuánto material se rompe.
El objetivo es conocer hasta qué presión puede soportar la arena sin perder sus propiedades como agente de sostén. Si los granos se quiebran, pueden transformarse en partículas más pequeñas y generar inconvenientes durante la operación.
La forma de los granos también es determinante. En el laboratorio se observa la arena mediante una lupa y se analiza su esfericidad y redondez.
La razón es que los granos con aristas o puntas pueden presentar un comportamiento diferente frente a las enormes presiones a las que serán sometidos.
Arenas diferentes, tratamientos diferentes
Las características de la arena dependen también de su lugar de origen.
Desde NRG Argentina señalaron que las arenas provenientes de Entre Ríos presentan características diferentes de las obtenidas en cercanías de General Roca. Algunas llegan con un mayor grado de limpieza y esfericidad, mientras que otras contienen mayores cantidades de arcilla y requieren procesos adicionales de lavado.
El seguimiento se realiza durante todo el circuito: desde la extracción de la materia prima hasta su lavado, secado, clasificación y almacenamiento.
La empresa cuenta con centros de acopio en Añelo y San Patricio del Chañar, desde donde el material es preparado para abastecer las operaciones de los yacimientos.
La magnitud de la demanda permite dimensionar el volumen de la actividad. De acuerdo con lo explicado por Miranda, cada etapa de fractura utiliza entre 200 y 250 toneladas de arena, aunque la cantidad final depende del diseño de cada operación y de la cantidad de etapas que tenga el pozo.
Un pozo puede contar con alrededor de 40 etapas, lo que implica movilizar volúmenes significativos de este insumo.
De Hinojo a Vaca Muerta
Ese movimiento de arena también genera oportunidades para empresas de transporte de la región.
Transporte Canessa, de Hinojo, comenzó hace algunos años a trabajar para YPF en el traslado de arena para fractura, incorporándose así a una cadena logística vinculada directamente con el desarrollo de Vaca Muerta.
Ricardo Canessa contó en CoNverSo cómo la empresa fue adaptándose a las nuevas necesidades de sus clientes y sumando servicios dentro de su actividad tradicional.
“Desde hace algunos años atrás ya estamos transportando para YPF lo que es arena para fractura”, explicó.
Canessa describió la importancia que tiene este material para la explotación no convencional y marcó la diferencia con la extracción convencional de hidrocarburos.
“Para la extracción de petróleo de forma no convencional se necesita un proceso más complicado. Cuando el petróleo está de forma no convencional se encuentra entre las rocas y ahí se necesita hacer todo un proceso de fractura de las rocas. Se le inyecta arena a presión con agua y otros componentes para que después pueda salir el petróleo”, señaló.
El papel de Transporte Canessa dentro de ese proceso es logístico: trasladar la arena hasta los puntos donde el cliente la necesita para las operaciones de fractura.
Para la empresa de Hinojo, la incorporación de este servicio representa una diversificación dentro de su propia actividad.
“Siempre desde el punto de vista transporte, pero evolucionando, adaptándonos a lo que el cliente necesita”, resumió Canessa.
Profesionalización para nuevos desafíos
El ingreso a servicios vinculados con grandes compañías y actividades de alta exigencia también llevó a Transporte Canessa a profundizar sus procesos internos.
La empresa avanzó en la implementación de un sistema de gestión y obtuvo la certificación de la norma ISO 9001, un proceso que, según relató Canessa, demandó aproximadamente un año de trabajo y en el que también participó Diego Garín.
La certificación establece una serie de procedimientos destinados a ordenar y documentar las actividades de la organización.
“Es como una calificación más que tenemos nosotros frente a alguien que no la tenga”, explicó Canessa, quien señaló que en algunos servicios este tipo de certificación es requerida por los clientes.
Pero el proceso también implicó modificaciones en la forma cotidiana de trabajar.
“La empresa tiene que tener todos los procesos registrados, manuales de procedimiento para todo y los documentos codificados”, detalló.
Más allá de la documentación, Canessa destacó que el cambio implica incorporar una determinada forma de gestión al trabajo cotidiano de toda la organización.
“Es una cultura de gestión que tiene que hacer cada uno de los que trabajamos”, sostuvo.
Un mercado que crece al ritmo de Vaca Muerta
El crecimiento de la arena de fractura registrado por el INDEC se produce en paralelo con una fuerte expansión de la producción no convencional de hidrocarburos.
En junio, el mismo informe registró un crecimiento interanual del 32,2% en la producción de petróleo crudo no convencional y del 6,3% en el gas natural no convencional.
La evolución de la arena de fractura permite observar así uno de los eslabones de una cadena mucho más amplia. El desarrollo de los pozos no convencionales demanda grandes cantidades de un insumo que, antes de llegar a las formaciones productivas, debe ser extraído, procesado, analizado, almacenado y transportado.
En ese circuito participan empresas de distintos puntos del país y también firmas de la región de Olavarría.
El dato de junio —19,6% de crecimiento interanual para la arena de fractura— muestra la expansión de uno de los insumos fundamentales para el fracking. Y detrás de esas cifras aparecen actividades que van desde la producción minera y los laboratorios especializados hasta la logística.
Entre ellas, una empresa de Hinojo que encontró en el transporte de arena para fractura una nueva oportunidad para diversificarse y formar parte de la cadena que abastece a Vaca Muerta.