«La violencia es celebrada como un mecanismo de construcción política», advirtió un especialista

En el contexto de un incremento de amenazas de ataques en establecimientos educativos a nivel nacional, el abogado y psicólogo Nicolás Papalia analizó las causas detrás de este fenómeno. El especialista sostuvo que la hostilidad social y los discursos desde las esferas de poder influyen directamente en la conducta de los jóvenes.
«Se empezó a visibilizar a raíz de estos últimos hechos de extrema gravedad, de crueldad y brutalidad total, pero se gesta desde hace muchos años», explicó Papalia en diálogo con la agencia NA. Al respecto, agregó: «En los últimos años se acrecentó ese problema por la hostilidad que circula a nivel social. Que la violencia sea una herramienta que los jóvenes consideran posible para resolver sus conflictos, no es reciente. Los índices y estadísticas de la agresión entre pares y del bullying crecieron de manera sostenida».
Discursos de poder y legalidad ética
El profesional vinculó el clima de violencia actual con el accionar de sectores dirigenciales. «Hay un concepto de la psicóloga argentina Silvia Bleichmar que refiere a las legalidades, donde la ley en términos positivos —no la jurídica, sino la impronta de cada uno en la norma ética— implica la incorporación individual, permite razonar lo que está bien o mal y define la forma de vincularse con el otro», señaló.
En este sentido, advirtió: «Actualmente, hay un corrimiento de esa legalidad que condice con aceptar que uno se puede vincular con el otro a través de la hostilidad o de denigrar. Que esto sea posible también es debido a que en los sectores de poder, desde las más altas esferas del Estado, la violencia no es solo una herramienta cotidiana, sino que incluso hasta es celebrada como mecanismo de construcción política, de legitimidad».
Papalia enfatizó que el lenguaje utilizado por las autoridades tiene un impacto directo: «Que tengamos hoy un presidente que dice barbaridades sobre los opositores y periodistas, es un tipo de violencia discursiva que se va a traducir en lo cotidiano y habilita este ejercicio. Los jóvenes, que también viven en esta sociedad, en consecuencia, reproducen lo que cultivamos los adultos».
El impacto de la virtualidad
Sobre el rol de las nuevas tecnologías, el especialista diferenció la percepción de los adultos respecto a la de los «nativos digitales». «No podemos pensar las subjetividades de estos chicos si no son atravesados por el mundo de lo virtual. Los adultos podemos hacer esta diferenciación, pero los que crecieron desde el 2010 para acá, no. Su propia subjetividad está atravesada por las pantallas y la lógica de las redes. El límite entre lo real y virtual es difuso», detalló.
Asimismo, relacionó esta problemática con el crecimiento de la ansiedad y la depresión, y la necesidad de pertenencia en comunidades virtuales. «Radica en la necesidad de construir comunidad, una búsqueda de sentirse parte o integrado en algún ámbito, una cuestión central en la adolescencia cuando se rompe con las identificaciones que vienen de lo familiar y las figuras de cuidado», explicó sobre el fenómeno de las comunidades de «True Crime».
Educación y políticas públicas
Para abordar esta problemática, el especialista pidió dotar a las escuelas de personal capacitado e interdisciplinario, aunque reconoció las limitaciones actuales del sistema. «Hay docentes que cobran dos pesos, que no los capacitan y que tienen que correr de una escuela a otra para poder llegar a fin de mes. No hay recursos para trabajar este conflicto», afirmó.
Finalmente, instó a una mayor regulación y control sobre el consumo digital de los menores: «Con la prohibición no se soluciona todo, pero claramente hay que regularlo. Un chico no puede tener acceso ilimitado a Instagram o YouTube a los 11 o 12 años porque el contenido que circula ahí es terrible».
«Tiene que existir una regulación sobre el acceso a las redes sociales, también debemos educar a los chicos para que puedan tener una mirada crítica respecto al uso de la tecnología que debe ser parte del plan educativo», concluyó.