Micromenipeas | Juicios literarios

Como cada sábado el escritor Guillermo Del Zotto recrea un antiguo género satírico en versión microficción. Hoy: Justicia mediática y justicia de ficción.


Guillermo Del Zotto – Especial En Línea Noticias ([email protected]ail.com)

La Justicia casi siempre fue mediática. O al menos de ficción. En el otoño de 1965 (para no ir mas lejos, o si) se llevó a cabo en la URSS un juicio por traición a la patria contra los escritores Andréi Siniavsky y Yuli Daniel. A diferencia de la declaración de parásitos que ya había recaído en otros poetas, en este caso el resonado juicio terminó con la culpabilidad de los acusados basándose en los dichos satíricos de sus personajes. Es decir, la ficción fue “la prueba”. Como frutilla del postre, la transcripción del desarrollo del juicio oral fue publicada en forma de libro. Y los autores, cinco y siete años de trabajos forzados.

La menipea es un género que tiene que ver con puertas. Puertas que se abren. Se cierran. O permanecen en silencio. Franz Kafka en su magnífico y adelantado microrrelato “Ante la ley” sintetizó para siempre qué significa estar ante ésa puerta. Aunque para otro tipo de lectores que necesitan expansión narrativa esté también El Proceso. ¿Saben de quién? Si, Kafka otra vez.

Un juicio, además, es prácticamente un género literario en sí mismo. O la base de tramas y conflictos. Es decir, se cuenta con  la estructura de ese desarrollo teatral al que el lector tiene acceso en las sillas de las últimas filas. Los hermanos Karamazov , de Fedor Dostoievski llega a su pleonasmo cuando se realiza el juicio por la muerte del viejo Karamazov. Allí la maestría del autor logra hacer pensar y creer a jurados y lectores, que los cuatro hermanos (cada uno por su lado, incluido el bastardo) pueden ser declarados culpables.

Matar un ruiseñor es la novela de Harper Lee, ganadora del premio Pulitzer en 1961 y popularizada con eficacia a partir de la película con Gregory Peck. Es uno de los libros que se recomienda para quienes encaran la carrera de abogacía. Lista en la que es imposible encontrar un juicio donde el acusado es un exitoso y brillante abogado que termina condenado.

Un juicio es como un grandilocuente escenario de un fascinantes teatro leído. Se administra justicia. Pero en el mientras tanto uno puede ir juzgando la puesta en escena. Como lector o espectador de una ficción. Hasta invitando a crear un nuevo tipo de reseña: ¿cómo estuvo el juicio, che?

Roberto Arlt, en su trabajo de reseñador de este tipo de “obras”, fue mas allá y logró su inmortal columna “He visto morir”. Un aguafuerte de la mismísima ejecución de Severino Di Giovanni.

Mientras transcurren juicios en la realidad y en la ficción, uno puede ir midiendo gustos y grados de verosimilitud. Una vez vacío ese escenario la real construcción de Justicia siempre quedará en duda. En el aire. Con diferentes cuestiones que casi siempre termina completando la fe.

No por nada el concepto “justicia poética” es de creación literaria.

La menipea es un género seriocómico, derivado de los diálogos socráticos y con inicios en la obra de Antisfeno aunque  debe su nombre a uno de sus exponentes: Menipo de Gadara.

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