General Alvear: La preocupación por la “Nubaína” y las internaciones destapó una red ilegal
Detrás de los allanamientos simultáneos realizados en Buenos Aires y Santa Fe, del secuestro de cientos de ampollas y de la desarticulación de una red de comercialización ilegal de nalbufina, hubo primero una señal de alarma que empezó a crecer silenciosamente en General Alvear: el avance cada vez más visible del consumo de “Nubaína” entre jóvenes, deportistas y trabajadores.

Los procedimientos realizados en General Alvear y Santa Fe terminaron con el secuestro de 340 ampollas de nalbufina, dinero en efectivo, teléfonos celulares y un arma de guerra. Además, tres personas fueron imputadas y uno de los sospechosos quedó aprehendido
La investigación judicial se inició de oficio en junio de 2025, cuando efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas Azul comenzaron a detectar una preocupación creciente entre vecinos de la ciudad.
Los comentarios se repetían en distintos ámbitos y apuntaban siempre al mismo fenómeno: la venta desmedida de un medicamento inyectable conocido comercialmente como “Nubaína”, cuyo principio activo es la nalbufina, un opioide de expendio bajo receta archivada.
Con el correr de los meses, la inquietud social empezó a transformarse en un problema sanitario y de seguridad. Según se informó oficialmente, incluso se registraron internaciones de urgencia relacionadas con el consumo de esta sustancia, una droga que puede generar dependencia y producir efectos similares a la morfina, con riesgos de depresión respiratoria, pérdida de conocimiento y sobredosis.
A partir de tareas de inteligencia, seguimientos y vigilancias encubiertas, los investigadores lograron identificar el lugar donde se concentraba buena parte de la comercialización local: una bicicletería de General Alvear que, según la pesquisa, funcionaba como pantalla para la venta al menudeo.
Los perfiles de los compradores también comenzaron a revelar el alcance del fenómeno. Entre los consumidores habituales aparecían deportistas —especialmente ciclistas—, trabajadores sometidos a gran desgaste físico, como albañiles, y jóvenes que accedían a la sustancia por fuera de cualquier control médico.
Una estructura aceitada entre Buenos Aires y Santa Fe
La investigación permitió reconstruir una organización con funciones claramente divididas y una logística aceitada para sostener el circuito ilegal de distribución.
En General Alvear, uno de los implicados utilizaba su comercio de bicicletas para concretar las ventas directas. Los pagos, de acuerdo a lo establecido en la causa, se realizaban principalmente mediante billeteras virtuales, modalidad que buscaba dificultar el rastreo de las operaciones.
El abastecimiento, en tanto, llegaba desde la ciudad santafesina de Granadero Baigorria, donde operaba el proveedor principal. El hombre, que también poseía una bicicletería, enviaba la nalbufina a través de encomiendas y utilizaba a una familiar directa para gestionar transferencias y parte de la recaudación.
Con el avance de la investigación, los movimientos de la organización comenzaron a quedar bajo seguimiento judicial hasta desembocar en los allanamientos simultáneos realizados el pasado 9 de mayo.
La causa es instruida por la UFI N.º 20 de General Alvear, a cargo del fiscal Cristian Citterio.