Fuerte cuestionamiento a una Protectora de Animales: «No es un peluche, es parte de nuestra familia»
Una vecina de Olavarría manifestó su profundo malestar con la Asociación Protectora CRAO tras la decisión de la entidad de retirarle una perra que había sido adoptada hace cinco meses y la cual se había escapado accidentalmente.

El animal, que pertenece a su hijo de 8 años, fue puesto nuevamente en adopción por la organización bajo otro nombre, desatando un duro cruce por el accionar de la institución.
La madre del niño relató que la perra, llamada Tita, llegó al hogar para acompañar a su hijo. A pesar de haber cumplido con la castración y los cuidados, un escape fortuito durante un viaje por razones de salud del niño derivó en la intervención de la protectora. La sorpresa de la familia fue encontrar que la ONG ya la tenía en su poder pero no para devolverla, sino para re-adoptarla.
«Jamás la iba a encontrar porque ya no estaba perdida. Yo no lo sabía. Ahora Tita, la perra de mi hijo, está nuevamente en adopción», explicó la mujer.
La crítica a la actitud de la ONG es tajante: «Las chicas de CRAO no son dueñas de TITA, son protectoras. No es justo que decidan por ella».
Desde CRAO fundamentaron su decisión de manera inflexible, alegando que el animal se escapó dos veces y que no contaba con la identificación exigida por contrato. «Definitivamente estamos cansadas de la irresponsabilidad de la gente, a nadie obligamos a que nos adopte un animal, ni a firmar un contrato de adopción. Pasamos mucho tiempo, y nos cuesta mucho trabajo recuperar a nuestros rescatamos, para que terminen debajo de un auto», publicaron, priorizando el cumplimiento de sus normas internas por sobre el vínculo familiar.

En tanto, la madre insiste en que la rigidez de la protectora ignora el bienestar del menor. «No solo están jugando con Tita sino también con la salud emocional de mi hijo que tiene 8 años! ¿Cómo le explico que su perrita Tita Galletita ahora se llama Greta y encima está nuevamente en adopción?!», cuestionó.
Para la familia, un accidente doméstico no debería facultar a una asociación a «quitar» un integrante del hogar: «A cualquiera se le puede escapar un animal, las redes están llenas de publicaciones. Pero no por eso a TITA no la salimos a buscar. No es un peluche, es parte de nuestra familia».
Finalmente, la vecina apeló a la razonabilidad para que el niño pueda recuperar a su mascota: «Tuve la mala fortuna de que se escapara… esa es la realidad. No quiero que esto llegue a mayores, solamente quiero que le devuelvan a Tita al niño».